José García Sanleandro, gerente general de esta compañía se queja porque los usuarios no quieren pagar. ¿Cómo pretende que paguen a gusto un servicio malo?
Por Rafael Sarmiento Coley

Una de las tareas urgentes es la reposición de transformadores, porque los que están en servicio son viejos y carentes de mantenimiento oportuno.
Frente a las decenas de airadas protestas diarias en toda la geografía costeña, y ante la amenaza inminente de quemar una que otra dependencia con todo y el personal adentro, el Gobierno tuvo que agarrar el toro por los cuernos y anunciar soluciones de fondo para evitar el desastre energético en la Costa Caribe colombiana.
Los cuatro billones de pesos saldrán a largo plazo del “Proyecto general de Nacional Planeación, tal como lo señalé, cuando siendo Ministro de Minas, propuse un plan de choque que entonces fue torpedeado por un claro enemigo de la Costa, Carlos Fernando Eraso, entonces miembro de la Comisión Reguladora de Energía y Gas (Creg). Este señor es quien se ha opuesto a que se busque una solución justa a la tarifa subsidiada de los estratos 0, 1 y 2, y a la masiva extensión de redes en el sector rural”, sostiene el exministro de Minas el guajiro Amylkar Acosta Medina.
José García Sanleandro se queja de la alta cartera morosa que sostienen las electrificadoras costeñas. Y es el padre putativo de la campaña cuyo eslogan asegura: “Pagar es el comienzo de la solución. Por eso, debes conocer las cifras que impiden realizar las inversiones necesarias en la infraestructura de la región, para ofrecer un mejor servicio”. Y es el mismo argumento en el cual se basa el viceministro de Minas, el cachaco Carlos Fernando Eraso, para castigar a la Costa con cobros coactivos y suspensión de servicio por falta de pago.
¡Es la actitud, estúpidos!
Parodeando la célebre frase de Bill Clinton cuando llegó a la Casa Blanca tras el fracaso total del último período del guerrerista Ronald Reagan, en el caso de Electricaribe cae como anillo al dedo. La tercerización ha convertido las empresas de energía eléctrica en tierra de nadie.
En los estratos uno, dos y tres, son los atorrantes de una empresa semipirata los que se presentan, recibo en mano, a extorsionar a la pobre gente que no ha pagado porque no le ha llegada la mesada. Entonces las hienas de la tercerización les arrancan cualquier peso a cambio de no suspenderles el servicio.

Las subestaciones, las redes en el sector rural dejan mucho que desear. Y el trato a los usuarios es de lo peor. Por eso la gente le ha cogido fobia a las Electrificadoras.
En el sector rural es peor. Ahí sí que esa tercerización actúa como un hampa que llega a un lote-vivienda sin que sus dueños estén presentes, y de manera fraudulenta y mafiosa, alteran la colocación de los medidores para que aparezca como si los dueños del predio, sin estar presentes, estuvieran conectados de manera fraudulenta. No siendo así. No importa que nadie de la familia propietaria no esté presente para firmar el documento legal que ampare la supuesta irregularidad hallada. Obligan, a la fuerza o bajo amenaza, como cualquier rufián de camino, a cualquier pobre campesino a que firme el papel adulterado y falso.
De ahí en adelante al propietario del inmueble rural se le convierte el asunto en un calvario. Una funcionaria de una ortografía horrorosa que se equivoca hasta al citar el texto de una ley o un decreto, lo cita a su despacho “pero traiga las pruebas y sus descargos”. ¿Pruebas de qué? ¿De las falacias que dice un chanchullero de un servicio mal tercerizado?
Esas son las fallas que han conducido a las electrificadoras costeñas a la postración de hoy. El usuario las desprecia. Las mira con odio. Son las enemigas públicas número uno de las comunidades en toda la región.
El señor García Sanleandro debe saber que no es una actitud de fobia hacia los hermanos de España. No. Es una fobia que nace de la desacertada actitud de la empresa frente al usuario.
“En verdad hay muchos fondos que se han creado para ayudar a la empresa a superar la crisis. Está el Fondo Especial para los Barrios Subnormales (Foes); el Fondo de Energización Rural (Faer) y el Proyecto para la Normalización de Redes (Prone). Esos fondos son parte de la munición para fulminar la crisis del sector energético costeño”, sostiene la administradora de Empresas, la barranquillera Karen Shult, del equipo de Planeación Nacional y asesora del ministro de Minas, Tomás González, quien se ha tomado en serio la solución de esta crisis “antes de que sea demasiado tarde”.
Y es verdad. Tanto va el cántaro al agua, hasta que se rompe. En estas revueltas puede haber muertos. En el sector rural no ha falta un campesino dispuesto a picotear con su machete a los extorsionistas de la tercerización, que cometen todas esas barbaridades amparados en que no son empleados de Electricaribe sino de un tercero que tiene una empresa de papel que tal vez ni recursos tendrá con qué responder ante una situación de gravedad.











