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Así describe el hermano mayor a un joven que sacó 462 en el Icfes

Sebastián Mejía obtuvo el mejor puntaje de las pruebas Icfes en su colegio. Su hermano hizo una descripción que a cualquiera sorprenderá.

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Sebastián Mejía Villanueva

Sebastián Mejía Villanueva es el segundo de tres hermanos, es decir, es “el sandwich”. Carlos y Daniel son sus dos hermanos. Carlos Mejía y Zagala Villanueva, sus padres. Nació en Barranquilla el 25 de junio de 1999.

Obtuvo el mejor puntaje Icfes del Nuevo Colegio del Prado, con un ponderado de 462 sobre 500, un puntaje envidiable que le ha permitido el lujo de ser objeto de disputa por las más importantes universidades del país, entre ellas la Universidad de los Andes y la Universidad del Norte. Él está a la expectativa de ver qué le tiene preparado el futuro.

Carlos Mejía, hermano mayor es la persona más idónea para hacer una radiografía del  perfil humano y  académico de Sebastián el mejor bachiller 2015 de la Institución Educativa Nuevo Colegio del Prado. Él aspira a estar en top 10 de los mejores bachilleres del país.

Carlos Mejía y la descripción de su hermano

«Él se  considera a sí mismo una persona humilde, sencilla, con una capacidad innata para solucionar problemas y facilidad para absorber conocimientos de física, química y ciencias naturales en general, sin mencionar las matemáticas, aunque no es muy ávido lector.

Eso dice él, ¿Quién mejor que él mismo para describirse? Sin embargo, yo como su hermano mayor, un poco más apasionado por la literatura, me creo en condiciones suficientes para contarles quien es Sebastián y la razón por la que lo considero un gran ejemplo de lo que significa ser el mejor.

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Sebastián rodeado de su familia: Carlos (hermano) Zagala (madre), Carlos (padre) y Daniel

Sebastián es una persona simple a primera vista, un muchacho bien parecido, de buena estatura, no demasiado conversador pero capaz de mantener una conversación interesante si se presenta la oportunidad, muy educado y con un sentido del humor propio de su edad.

Bajo el exterior se oculta un joven considerado, en ocasiones demasiado correcto, honesto y responsable; es una persona mucho más madura de lo que debería a su edad y al mismo tiempo infantil cuando menos te lo esperas.

Pero no son estas características la razón de su éxito, no se necesita ser un estereotipo para ser excepcional, eso lo sé muy bien, lo que hace a Sebastián el mejor, el mejor en lo que se proponga, es que sabe cómo motivarse, cómo encontrar una razón poderosa por la cual luchar y no descansar hasta conseguir su propósito. Esa es la clave, nacer con un IQ demasiado alto, con las mejores condiciones económicas y suerte, no son suficiente.

Todo se trata de poder decirte a ti mismo que puedes hacer algo y que, sin importar lo que cueste, no vas a parar hasta que veas los resultados. Lo he visto hacerlo una y otra vez en los últimos años. Aprendió por sí solo a tocar la guitarra, se inscribió en el gimnasio por primera vez y no deja de ir ni un solo día aunque se sienta algo mal, ahorró suficiente dinero para pagar su pase de conducción y aprovechó cada sábado y domingo del presente año para estudiar libros que heredó de mí, que le permitieran estar más y más preparado para las millones de preguntas que llenan el banco de datos del ministerio de Educación.

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Sebatián Mejía, aspira estar en Top 10 de lo mejores bachilleres del pais

Sebastián enfrentó la prueba de resistencia física y mental más importante para muchos jóvenes colombianos con ímpetu, seguridad, fe y mucha gallardía, pero eso solo fue posible porque estaba respaldado por largas horas de repaso y la propia confianza de quien sabe que está listo para lo que puedan ponerle en frente.

Sebastián entiende algo que desgraciadamente la gran mayoría de los jóvenes no logran visualizar a estas alturas, algo que algunos notan más adelante, cuando el tiempo es menos favorable y las oportunidades son más escasas. La educación no es una etapa, al menos no es su manifestación más fundamental; es una elección, una inversión con un costo más profundo que lo que le representa al bolsillo. La educación, en cualquiera de sus momentos, es una oportunidad para aprender, para crecer, para enseñarnos más que solo fórmulas matemáticas, historia y algo de artes plásticas, es nuestra herramienta para lograr lo que nos propongamos en el futuro.

Muchos jóvenes no se detienen a pensar ninguna de estas cosas, no puedo hablar por ellos, no puedo saber con exactitud lo que piensan realmente de su paso por la escuela, pero sus acciones, así como las de mi hermano, son capaces de mostrar un cuadro bastante exacto de sus convicciones y lo que creen.

Me preocupa enormemente esta situación. Es, aun así, el motivo por el cual considero a Sebastián “el mejor”, no uso la expresión como una máxima o una aseveración irrefutable, lo digo porque mi hermano vive intentando ser la mejor versión posible de sí mismo, porque entiende el valor de las cosas, de la educación, del sacrificio de nuestros padres y que la vida no es eterna aquí en la Tierra. Sebastián entiende que con la motivación adecuada se puede ser el mejor, no necesariamente frente a la opinión pública, sino frente a ti mismo en el espejo, algo que teniendo en cuenta la gran cantidad de tiempo que pasa frente al espejo peinándose, comprende muy bien».

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