Por Chachareros/AFP/EFE [video width="480" height="480" mp4="http://lachachara.org/wp-content/uploads/2019/07/2-1-julio-incendio2.mp4"][/video] El mundo está que arde y todavía hay quienes no creen en que todo ello es como consecuencia del brutal descuido del medio ambiente lo que ha ocasionado los vertiginosos cambios climáticos. A lo cual se agrega el caos que afronta en Barranquilla y la Costa por la debacle en que se encuentra Electricaribe en los últimos años, lo que redujo a casi nada el mantenimiento permanente de redes, transformadores, cañuelas y subestaciones, para que no haya súbitas bajas de voltaje, o, al revés, elevados corrientazos que producen los cortocircuitos, que en medios de dos semanas han causado cinco incendios, entre ellos una sección de juegos infantiles del centro comercial Buenavista II. Las quejas por daños de miles de electrodomésticos, especialmente neveras, estufas, televisores, hornos, computadores, son infinitas. Lo grave es que en Electricaribe nadie responde por nada, luego de que la empresa fue saqueada por una empresa española mediante un contrato leonino de concesión. Este lunes festivo el caso se registro en un edificio residencial del viejo Prado (carrera 53 con calle 64). En uno de sus pisos superiores se produjeron las llamas, que, por fortuna, fueron sofocadas de manera oportuna por las máquinas del Cuerpo de Bomberos de Barranquilla. [video width="800" height="450" mp4="http://lachachara.org/wp-content/uploads/2019/07/3-1-juliovideo-Incendio-en-viejo-Prado.mp4"][/video] Hubo momentos de intenso pánico, por cuanto en la primera planta de dicho edificio funciona un laboratorio químico con depósitos atestados de líquidos inflamables, que pudieron haber ocasionado una tragedia de grandes proporcionas.
En Europa y Asia, terror
Mientras que en España los termómetros se dispararon a mediados de semana hasta rozar los 40 °C, en varios países del continente, la situación es aún más grave.
Europa vivió sofocante fin de semana en el sexto día de una ola de calor que ha provocado temperaturas récord en el continente, ocho muertos en tres países, grandes incendios y picos de contaminación.
España sufre una ola de calor intenso, con temperaturas récord, superiores a los 40 grados en gran parte del país, que han dejado varios incendios forestales, con 6.000 hectáreas quemadas en el noreste y 4.000 en el centro.
Buena parte de Europa occidental está afectada desde el miércoles por una burbuja de aire muy caliente y polvo en suspensión procedente de África, que ha causado también víctimas en Francia e Italia.
En el noreste español, las regiones de La Rioja, Aragón y Navarra y las provincias catalanas de Lérida y Tarragona continúan este sábado en alerta roja por calor, y otras del centro, como Madrid, y el sur se mantienen en riesgo alto, según los avisos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
Las previsiones indican que Zaragoza, capital regional de Aragón, y la ciudad catalana de Lérida alcanzarán este sábado los 44 grados, mientras que Logroño (La Rioja) llegará a los 43.
Las noches son tórridas en un gran número de localidades, donde el termómetro no baja de los 30 grados, lo que dificulta bastante el descanso.
Después de alcanzar valores de récord este mes de junio en España, el primero del verano, las temperaturas comenzarán a bajar el domingo, pero levemente. A partir del lunes, el aire fresco y húmedo de una borrasca provocará un descenso térmico significativo.
Este lunes, un hombre de 58 años fue ingresado en un hospital de Córdoba (sur español) con los síntomas de un golpe de calor, informaron fuentes sanitarias, aunque está fuera de peligro.
El viernes falleció un varón de 17 años también en Córdoba y un hombre de 93 años en Valladolid (centro), mientras que un agricultor de 45 tuvo que ser hospitalizado en estado grave en Murcia (sureste) a causa de las altísimas temperaturas.
El menor de edad muerto, que trabajaba en el campo, sintió mareos por las altas temperaturas, se bañó en una piscina y comenzó a sufrir convulsiones al salir del agua.
Las autoridades repiten constantemente la necesidad de prevenir situaciones de riesgo, evitar las radiaciones ultravioletas, el trabajo y el ejercicio físico intensos en las horas de más calor, además de hidratarse y refrescarse frecuentemente.
El fuerte calor, el viento y la sequedad del ambiente y del terreno -las lluvias han sido muy escasas los últimos meses- han favorecido la propagación de decenas de incendios, aunque solo cuatro, los más importantes, siguen activos.
En estas condiciones tan adversas, centenares de bomberos, trabajadores de emergencias y militares del Ejército de Tierra se afanan día y noche en controlar y apagar el fuego apoyados por decenas de vehículos, maquinas pesadas, helicópteros y aviones.











