La maldita droga parece destinada a convivir con este gran sonero.
Por Francisco Figueroa Turcios
A comienzos de los años 8O, Saulo Sánchez Sierra marcó la pauta en la música tropical en Colombia gracias a la cadencia que le imprimió a ‘La palomita’, ‘Levanta el cuero y ‘El mismo error’, tres temas que impuso con Los Titanes, una agrupación que por iniciativa del inquieto Ley Martin reunió a una especie de Fania All Star a la colombiana, con el extraordinario trombonista, arreglista y compositor Alberto Barros, hijo del difunto maestro José Benito Barros Palomino.
Con ese trabajo musical Saulo Sánchez logró ser considerado como el sonero mayor del país. Dueño de una voz suave, de diversos matices y con una envidiable capacidad de improvisar sin salirse del marco musical de la canción.
Saulo Sánchez tendrá un mayor reto que el ave Fénix, porque le corresponderá renacer de las cenizas de la droga. Sus éxitos y su fama no tuvieron freno. Obnubilado por la popularidad, Saulo se sumergió en el mundo de los alucinógenos. Ingresó a este infierno a los 12 años de edad, superando en esa cifra al Joe Arroyo que lo hizo a los 13 años. Tocó fondo hasta el punto de convertirse en un habitante de la calle en el centro de Barranquilla, en la famosa zona cachacal.
La inmadurez y las malas amistades, confiesa Saulo Sánchez, “me llevaron a las drogas. Comencé fumando marihuana, luego pasé al bazuco, más tarde a la cocaína y hasta heroína usé. Lo positivo de todo lo malo que padecí fue que, gracias a ese infierno que sufrí, pude conocer la misericordia de Dios. La droga es un infierno, te lleva en un momento al cielo terrenal y luego te conduce al infierno celestial”.
Saulo Sánchez para describir su difícil momento en su vida oscura de la drogadicción compuso el tema “Soñando despierto”, allí el sonero desnudó su verdadera situación del transitar de un ser mundano que cree que la fama puede alcanzar el cielo y termina en el infierno preso del vicio.
Volvió al infierno de la droga
En Julio de 2014 Saulo Sánchez era un hombre nuevo: no solo componía temas salseros, también hacía canciones cristianas, esto no significa que esté asistiendo a una iglesia en especial. Va cuando puede. Él mismo reconoce que “no leo la Biblia. Creo en Dios, Él fue el que me sacó del infierno de la droga. Compongo canciones cristianas porque me nacen del corazón. El día en que Dios me llame, como lo hizo con Moisés, esteré presto para ponerme a su servicio a predicar su palabra. Si me toca hacerlo de casa en casa, lo haré con amor y fe”.
La dicha duró poco: tirado en una de las aceras de la calle 72, con el hambre dibujada en su rostro y casi en estado de inconciencia, lo encontró el periodista, empresario y presentador barranquillero Nelson Romero ‘Romerín’.
Nelson Romero no salía del asombro al percatarse de que se trataba de este reconocido artista, por lo que lo ayudó a levantarse del piso.»Tengo hambre, necesito comer”, fueron las dos primeras frases que le dijo Saul Sánchez a Nelson Romero, según el relato del periodista Andrés Noé Gómez. A Nelson prácticamente no se le entendían las palabras, producto de las sustancias sicoactivas que lo tenían alejado de cualquier estado posible de lucidez.
Nelson Romero decidió subir a su perfil de Facebook las fotos del intérprete en el estado en que está y pidió por ayuda para el músico. “Me suplicó que lo llevaran para donde sea, así fuera al cementerio”.
A las ‘señales de humo’ elevadas por parte del locutor, hubo una respuesta, proveniente de Girardot, de una fundación llamada ‘Manantial de vida’, dirigida por la pastora barranquillera Dora Barreneche, quien ofreció algunos de sus centros de rehabilitación para ayudar al interprete a salir de bache donde se encuentra.
Pendiente a esto, por Saulo llegó este viernes el pastor Mario Pita para trasladarlo al centro de rehabilitación de Valledupar, recién inaugurado, que sería estrenado con el salsero, quien realizará la primera fase de su recuperación allí, para luego ser llevado a su natal Girardot.
Saulo heredó de sus padres, Saúl Sánchez y Yolanda Sierra, la vena musical. “Ambos cantaban y cuando actuaban en las fiestas privadas -recuerda Saulo- yo los acompañaba. Debía tener unos ochos años y descubrí que lo mío era la música y le dije a mis padres que no quería ir al colegio, por lo que solo alcancé a culminar la primaria. Me dediqué a escuchar música, por ejemplo de Celina y Reutilio. Soy un autodidacta”.
El propósito de Saulo Sánchez de no volver a caer en el infierno de la droga es por ahora una promesa: «No quiero volver a caer, ni ¡por el diablo! en el mundo de la droga, tengo claro que repetir el error del pasado cuando la fama me acarició con el grupo Titanes, sería fatal».














