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Santos no quiere que demás candidatos vayan a La Habana: Pastrana

El expresidente conservador criticó el abundante ‘reparto de mermelada’ para la reelección. Presentó su libro ‘Memorias olvidadas’ en la universidad Autónoma del Caribe.

Por Rafael Sarmiento Coley – Director

El expresidente de la República Andrés Pastrana Arango criticó la ausencia de los otros aspirantes a la Presidencia en las reuniones entre el Gobierno colombiano y los jefes guerrilleros de las Farc, porque lo considera una ventaja para quien aspira a la reelección por cuanto se mantiene al tanto sobre el avance de esos diálogos, mientras que sus contendientes no saben por dónde va tabla.

Andrés Patrana y Mike Schmultson (1)

El reclamo lo hizo ayer durante su conferencia en el teatro de la Uniautónoma, con el teleperiodista Mike Schmulson Gurvich como moderador. Para muchos de los asistentes, la critica del exmandatario conservador es válida. El problema es definir con exactitud quiénes serían los candidatos con derecho a asistir a esas rondas de conversaciones en Cuba.

Andrés Pastrana y Ramsés Vargas 5Mientras el expresidente Pastrana visitaba las instalaciones de la universidad Autónoma del Caribe, recibiendo la camiseta oficial del equipo de fútbol y entregando su libro al Rector Ramsés Vargas Lamadrid, el análisis de sus palabras no se hacía esperar.

Oscar Iván Zuluaga, el aspirante del Partido Uribe Centro Democrático, además de que fue escogido en una convención cuestionada, no despega y por eso ‘Pachito’ Santos insiste en que a él le hicieron trampa y el candidato legítimo es él, ‘Pachito’.

Martha Lucía Ramírez esta vez no sufrió de pataletas, como la vez anterior, cuando el Partido de la U, entonces en manos de Uribe, escogió a Juan Manuel Santos y no a ella, como aspirante. Acusó a la convención de ser una reunión amañada y salió tirándole la puerta en las narices al propio Álvaro Uribe.

Esta vez, sin embargo, a pesar de ser escogida en una dramática convención conservadora (porque se voltea más que un desvelado), salió en pantalla y en las fotos con una sonrisa de oreja a oreja. Muy a pesar  de haber salido airosa en una reunión de escasa asistencia y trifulcas a lo gallera de pueblo hasta el punto de que al Senador Roberto Gerlein una rechifla no lo dejó discursear y lo tuvieron que sacar seis morenos fornidos en andas por la puerta del patio, y como no cabía por el estrecho portón, hubo que derribarlo, mientras el Senador Efraín Cepeda Sarabia seguía muy de cerca el operativo para evacuar, sano y salvo, a su colega Congresista de acá del patio barranquillero.

El Polo Democrático, con Clara López; la revivida Unión Patriótica, con su incansable luchadora Aida Abella (a quien Dios debió premiar con tantos votos, equivalentes a su fortaleza moral); los Verdes, que cada día son menos verdes y no saben a quién ponen de candidato presidencial. En fin. Ante ese paisaje poco alentador, la crítica de Pastrana, aunque justa, queda fuera de lugar. Por las circunstancias.

Sobre su libro

la foto (30)Sí hubo una serie de datos interesantes que contiene su libro como valioso documento histórico. El expresidente peruano Alberto Fujimori resultó tan falso como todos los líderes tanto de ultraderecha como de ultraizquierda. Se vanaglorió toda la vida de haber derrotado a Sendero Luminoso, uno de los principales y más fuertes grupos de izquierda de América Latina. Era el objetivo principal de la Operación Cóndor. Desarticuló a Sendero. Y, según Pastrana, luego, como cualquier vulgar contrabandista de armas, terminó trayéndole 50 mil fusiles AK-47 a las Farc, tan de izquierda como Sendero, y tan amigos que hacían operativos conjuntos y se tapaban con la misma sábana.

Interesante también lo que relata de su secuestro y de sus largos diálogos con Popeye. A pesar de su fama de intransigente y matón sin compasión, cuando lo sorprendió para secuestrarlo, Popeye andaba con seis matones más, y Pastrana con un policía con un revolvito viejo.

Popeye sacó un pistolón para volarle los sesos al uniformado. En ese  momento Pablo Escobar -o el cartel de Medellín, que era lo mismo- pagaba millón y medio de pesos por cada uniformado que mataran los extraditables. Pastrana levantó los brazos con las manos abiertas y le gritó: “!no¡ para qué lo vas a matar si ya me tienes a mí”. Popeye dudó. Al final le dio un cachazo fuerte y le dejó un hueco sangrante en la cabeza al uniformado.

Hay una parte del libro que, sin duda, será de mucho interés. Es el largo diálogo, a solas, que sostienen Andrés y Pablo desde las siete de la noche hasta las dos de la madrugada. Es claro que hablaron demasiado sobre cómo componer el país, sin fórmula mágica alguna porque el país sigue tan jodido como antes de que ellos se exprimieran los sesos buscando soluciones.

Andres Pastrana ArangoDespués de tantas vueltas y revueltas, Andrés insiste en que antes de que los narcocasetes llegaran a sus manos, ya habían llegado a manos del entonces presidente César Gaviria Trujillo y de Rafael Pardo. Y revela que quien le entregó las cintas magnetofónicas del escándalo político más grave del último medio siglo en Colombia fue el teniente Barrera, y menciona que el general Fredy Padilla tenía algún conocimiento de esas filtraciones.

Lo interesante de la política colombiana de hoy es que es como una película de suspensos, truculencias y culebrones a lo telenovela venezolana. Cuando Andrés Pastrana pierde la Presidencia ante Ernesto Samper Pizano, revela lo de las grabaciones clandestinas en las cuales se conoce que la campaña samperista recibió cuantiosas sumas de dinero para financiarse, a cambio de que no hubiera extradición de narcos hacia E.U.

Andrés Pastrana

El expresidente Pastrana (derecha), con Ramsés Vargas (centro) y Orlando Abello (izquierda), en pasillos de la Uniautónoma.

El mandato de Samper tambalea. No lo dejan desarrollar su política social. Para agravar la situación se produce el magnicidio de Álvaro Gómez Hurtado y se habla de crimen de Estado. Hay acusaciones mutuas. Con  caras de sorpresa como en cualquier obra de teatro shakespereano “¿seré yo, señor?”. Otros prefieren taparse la nariz y mirar hacia otro lado. No faltaron los denunciantes de un complot contra Samper, en el cual estaría metido Juan Manuel Santos. Estalló la santa ira de Samper, que llegó a odiar a Juan Manuel con todas sus vísceras revueltas. Estados Unidos le quita la visa a Samper. Es el momento más crítico en las relaciones colombo-estadouidenses.

Al acercarse el debate para reemplazar a Samper, Pastrana pica en punta y, pese a la indiscutible popularidad y carisma de Serpa, el elefante del ocho mil se lo lleva por delante. Gana Pastrana, quien como presidente electo va a la selva y se reúne con los máximos jefes de las Farc, encabezados por el ya desaparecido Manuel Marulanda Vélez (Tirofijo).

Porque ese había sido el principal discurso de la campaña pastranista: lograr la paz con la guerrilla. Prometió que lo primero que haría, si ganaba, era ir a rendirle pleitesía al entonces guerrillero más viejo del mundo. Tirofijo. Y lo hizo. Con lo cual empezó a desarrollarse el Caguán como destino turístico en Colombia. Todo el mundo quería ir allá.

Andrés Pastrana y Ramsés Vargas4

A la izquierda en la foto: Orlando Abello y Ramsés Vargas, de la Uniautónoma; a la derecha, el expresidente Andrés Pastrana y el exministro costeño Fernando Araujo.

Pastrana se movía por todo el mundo en busca de apoyo para el proceso de paz con las Farc, logró que 30 países sacaran a esta guerrilla de la lista de terroristas. Se pensaba en una paz a la vuelta de la esquina, con una guerrilla que llevaba más de medio siglo dándose plomo en el monte con el Ejército y después con los paramilitares.

Lo absurdo es que la guerrilla, que aplica la fórmula de la combinación de todas las formas de lucha, ve en el narcotráfico una veta más rentable que el secuestro y el boleteo. Entonces ocurre lo impensable: los enemigos a muerte, se vuelven socios inseparables: guerrilla y paramilitares. El país se desboca en una ola de inseguridad sin fin. Es cuando empieza Álvaro Uribe su campaña de desprestigio de los diálogos del Caguán. Se burla del presidente Andrés Pastrana. Se vuelven enemigos que, ni por cortesía, se saludan.

De repente aparece este libro, ‘Memorias olvidadas’, que nos trae imágenes viejas, en blanco y negro, con los mismos protagonistas, pero en diferentes bandos, con distintos papeles y con otros odios. Santos y Samper reconcilian y el segundo es uno de los más cercanos asesores del aspirante a la reelección. Y Pastrana y Uribe, son hoy los dos nuevos mejores amigos, con planes conjuntos para derrotar “al traidor”. Lo que no se sabe es cuál de todos esos personajes de esta película es el “traidor”. ¿O serán todos?

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Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
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