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Santa Cruz de Mompox renace

Los momposinos se han encargado de construir una nueva senda de turismo.

Por: Gersón De Jesús Brugés Gonzálezchacharero

Más de 8 horas dura, como mínimo, cualquier turista para llegar a Mompox. El calor se convierte en un atributo que acompaña a los visitantes y el olor a pescado y a casa viejas inunda cada rincón de la villa que hizo famosa Gabriel García Márquez, al incluirla en su literatura. Después de años de olvido, el municipio empieza una nueva etapa, entre las calles coloridas, sus habitantes luchan por devolverle vida a esta hermosa población de Bolívar.

Una noticia se había comenzado a expandir por todo el pueblo: por primera vez el Ministerio de Cultura, en cabeza del director de Patrimonio, Alberto Escovar, decidió visitar e implementar un proyecto cultural que compromete a cada habitante de esta hermosa región.

La calle de San Juan fue el sitio ideal que el grupo de prensa del Ministerio escogió para realizar la mayor muestra gastronómica de muchos años. Allí estaban las comidas típicas, esas que muchas personas no identifican.

Grandes casas de tres metros de alto, ventanas y marcos color madera oscura y marcos con letras antiguas en ladrillos, adornan los caminos del centro de Mompox.  Diagonal a la gran Plaza de la Concepción se puede ver muchas casas que están siendo modificadas por dentro y restauradas por fuera con colores zapote, amarillo ocre y violeta, contrastes que generan un espacio fotográfico ideal para cualquier postal.

Sus fachadas poco a poco se convierten portadas atractivas para las redes sociales.

Sus fachadas poco a poco se han convertido en protagonistas del turismo.

El conocimiento es poder, y esa energía cultural es aquella que le ha faltado a muchos de los momposinos para saber interpretar el patrimonio e identificar las fortalezas de turismo que pueden explotar en su territorio.

Esa estrategia es el plan que por muchos años pensó Alberto Escovar, un experto arquitecto que hoy encabeza los proyectos de patrimonio del Ministerio de Cultura. 

“En estas actividades de apropiación del patrimonio hemos querido destacar la cocina tradicional caribe y especialmente la momposina en la obra de García Márquez, como uno de los saberes tradicionales más importantes de la región y que es parte fundamental de los valores patrimoniales de Mompox”, afirmó Escovar.

 Una urgente intervención cultural

Diez talleres de apropiación social del patrimonio, llevados a cabo en puntos diferentes del municipio, dictados por expertos momposinos complementan la búsqueda de la identificación perdida, que por muchos años los habitantes desconocían de su propio municipio.

Jóvenes, adultos y ancianos hicieron parte del taller de identificación, dentro de esta pequeña aula escolar que reflejaba con solo con mirar en  sus paredes aquel pizarrón verde oscuro con tizas rosa y azules que aún se utilizan en las pocas instituciones educativas que posee el municipio, para muchos este tipo de herramientas para dictar clases ya se habían extinguido pero para otros es lo más valioso que tienen para enseñar el abecedario o la tabla de multiplicar.

Esta escena refleja el abandono de otro ministerio nacional que necesita con urgencia intervenir la infraestructura y los elementos de las instituciones educativas de un municipio que hoy sufre por el éxodo de cientos de estudiantes, ya que en su territorio no encuentran oportunidades de estudio superior o trabajo que garanticen una vida estable.

Con el plan del Mincultura, los habitantes y turistas de Mompox han disfrutado de espacios culturales para apreciar la música, la historia y el arte que guarda este territorio declarado en 1995 por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Con un aproximado de 44 mil habitantes este tesoro histórico sigue batallando su existencia de patrimonio con los habitantes, los cuales ahora son fundamentales en salvaguardar las tradiciones y reconocer lo valioso que es Mompox para todo el territorio colombiano.

El arte y las tradiciones familiares

La filigrana y la carpintería son algunas de las tradiciones artesanales más representativas de Mompox. Existen más de 100 talleres dedicados a estos dos oficios ancestrales.

El joyero Carlos Mario Tapias y el ebanista Alfonso Martínez aman y defienden su profesión. «Mompox es una tierra sabrosa, sana», dice Alfonso Martínez, momposino de 69 años de edad.

Las sillas o mecedoras de mimbre y madera son elementos que no pueden faltar en ningún hogar en Mompox. Existen alrededor de 50 talleres de carpintería donde se elaboran estas piezas. Uno de esos es de  Martínez, quien asegura que como ebanista pudo ‘levantar’ a sus cuatro hijos.

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Los artesanos continúan con la tradición de sus familias.

Alfonso lleva más de 54 años elaborando la famosa silla momposina o mecedora reina, que según él llegó hace más de 100 años de España.

«Yo aprendí con los señores Magdaleno Cortés y con Segundo Cortés, quienes me enseñaron el arte de elaborar sillas de manera rudimentaria. Era muy difícil en esa época trabajar la talla de madera porque los tornos eran manuales, sin embargo no impedía que sacáramos mensualmente más de tres docenas de sillas para Cartagena, Barranquilla, Sincelejo y Santa Marta», afirma este reconocido carpintero.

En cuanto al espaldar y la base de la silla, Alfonso reconoce que «el tejido en fibra sintética soporta mucho el diseño. Las mujeres son las que se encargan de esta tarea y en eso, mi mujer y mis dos hijas, son expertas.

Actualmente, cuenta con un taller muy sencillo, en donde trabaja con uno de sus hijos y un vecino. Aunque las herramientas ya son eléctricas, él no deja de tallar manualmente. «Hasta ahora Mompox es una tierra sabrosa, sana, pues no sabemos a dónde vamos a parar si sigue progresando como lo está haciendo», es una de las mayores preocupaciones de Alfonso con respecto al futuro de su pueblo, donde nació, al igual que su esposa y sus hijos.

«La filigrana es un arte muy especial, me permite soñar y definir mis propios diseños», dice Carlos Mario Tapias Arrieta. Nacido en San Juan de Nepomuseno, Bolívar, trabaja hace más de 14 años como joyero de piezas en filigrana. Lleva casado esos mismos años y tiene 3 hijos. Vive hace 15 años en Mompox, ciudad a la que llegó cuando apenas contaba con 16 años de edad, escapando de su padre que vivía en Cartagena, quien siempre quiso que fuera un joyero.

En Mompox vivía su mamá y su segundo esposo, Miguel Ángel Martínez, a quien Carlos Mario reconoce ahora como un padre maravilloso. «Es contradictorio que después de estar escapando de la joyería, hoy me reconozcan por mi trabajo en este bello oficio. “Fue mi segundo padre, Miguel Ángel Martínez, quien me inculcó el amor por la filigrana, arte que admiro y respeto porque además de darme de comer, me permite soñar y definir mis propios diseños», afirma.

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La naturaleza del río Magdalena sigue retratando los mejores momentos de sano esparcimiento entre propios y turistas.

Carlos Mario Se identifica como cristiano comprometido y asegura que sus diseños surgen de una inspiración emanada por Dios. Compara el oficio de la filigrana con su esposa. «El amor que le tengo a ella es igual al que siento por la filigrana. Cada día las quiero impactar, dándoles lo mejor. A mi mujer haciéndola muy feliz y a las joyas permitiéndoles su presentación a través de diseños innovadores», asegura.

Después de 30 años volvió un barco de vapor a navegar por el río Magdalena, en tierras de ‘La cuidad valerosa’, Mompox, Bolívar, conocida también como ‘La tierra de Dios’. Mincultura y los Momposinos permitieron que ese sueño se hiciera realidad.

Aunque haya sido un montaje simulando un barco de vapor de la época en que el río Magdalena era el epicentro del comercio, todos se acercaron a la antigua estación del mercado para ver desembarcar a los viajeros de ‘El Candelario’ con el fin de conocer las bellas tierras y los habitantes de Mompox. Participaron más de 40 artistas y gestores culturales quienes representaron a los personajes de la cuidad, como el cura del pueblo, la monja, las beatas, el cartero, las pilanderas, entre otros. Una muestra de lo que quieren hacer los momposinos y hacía donde quieren navegar con su historia.

Sobre el autor

Profesional en Comunicación Social – Periodismo, Especialista en Gerencia de la Comunicación Organizacional de la Universidad Autónoma del Caribe. Actualmente estudia un diplomado en Marketing y Emprendimiento Digital de la Universidad del Norte. Locutor y presentador de radio y televisión local, se ha desempeñado como directivo de Comunicaciones, community manager y jefe de prensa en distintas organizaciones de la ciudad. Barranquillero emprendedor, ganador del concurso digital tuiteros Carnaval Movistar 2015, ha participado del concurso del Centro de Emprendimiento de Startups, Idea Tu empresa 2017 y ha sido participante del Concurso Nacional de Cuento RCN – Ministerio de Educación 2018. Enamorado de Dios, la música y el arroz de coco. Email: gersonbruges94@gmail.com / Twitter- Instagram: @gersonbrugestv
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