La Reforma Tributaria incluye nuevos productos con IVA al 19%, pecha a los pensionados, al patrimonio y amplía la base gravable de contribuyentes.
Lexander Loaiza Figueroa @Lexloaiza
El 02 de abril, el presidente de Colombia, Iván Duque, intentó suavizar el impacto de las medidas económicas utilizando un eufemismo.
“No se trata de una reforma tributaria, se trata de financiar y proteger socialmente al país en medio de la pandemia”, dijo el mandatario.
Se trata de un control de daños. Duque y su equipo de gobierno están conscientes del desgaste que tendrá la imagen de su gestión cuando los colombianos tengan que escarbar más profundo en sus bolsillos, para pagar tributos.

Pero llamar a la reforma tributaria una “financiación por la pandemia” no la hace menos intimidante para el ciudadano común.
Y aunque Duque ha aclarado que los nuevos impuestos entrarían en vigencia en 2022, los partidos que le apoyan calculan la ecuación en función de las presidenciales del próximo año.
Los candidatos opositores como Gustavo Petro y Sergio Fajardo, no van a desaprovechar la oportunidad para sacar réditos electorales con la reforma.
Lo que se viene
En una entrevista concedida el 5 de abril a la cadena de noticias Blu Radio, el vice ministro de Hacienda, Juan Alberto Londoño, confirmó el temor de muchos.
El proyecto de reforma tributaria que el Ejecutivo presentará al Congreso, incluye el aumento del IVA a la gasolina, que pasará de 5% al 19%.
Muchos economistas predicen que esto afectará la estructura de costos de la mayor parte de los bienes que se fabrican y consumen.

Otros bienes que actualmente tienen IVA del 5% también pasarán a un 19%. Tal es el caso de la sal marina, el café, el chocolate premium y el azúcar.
El pechaje también viene por cuenta de los productos de la canasta familiar que hoy no pagan IVA y que pasarían a pechar el 5%.
En esta lista, la reforma tributaria del Gobierno propone incluir los huevos, la leche, el queso, la panela, el pollo, la carne de res y los fríjoles, entre otros.
Artículos como el arroz, plátanos, el pan, o tubérculos como papa, zanahoria y yuca se mantendrían excluidos de los productos gravables.
Pensionados y personas naturales
Londoño confirmó que los pensionados cuyos ingresos superen los 7 millones de pesos mensuales también deberán pagar tributo.
Bajo la figura del “impuesto solidario” los empleados públicos y privados que ganen más de 10 millones de pesos, comenzarán a pagar impuestos sobre esos ingresos.
El impuesto sobre la renta, también pechará a todos los ciudadanos con ingresos mensuales a partir de los 2,5 millones de pesos o 30 millones anuales.

El Vice Ministro de Hacienda espera que, con estas reformas, la base tributaria en la población colombiana se incremente en 2 millones de personas.
Por otro lado, el impuesto al patrimonio tendrá carácter permanente e incrementará la tarifa fijada a los dividendos.
Londoño aclaró dos puntos sobre este ítem: Solo lo pagarán aquellos contribuyentes que posean bienes superiores a los 5 mil millones de pesos y no se afectará el patrimonio de las empresas.
El tortuoso camino a la aprobación
Según Londoño, el gobierno confía en una “discusión objetiva” del proyecto de reforma en el Congreso, algo nada fácil en tiempos preelectorales.
Ningún partido quiere figurar como coautor de la reforma para no perder espacios en las venideras elecciones.
Pero para equilibrar las cuentas el Gobierno necesita incrementar sus ingresos en al menos 1.5% del PIB.

Aunque esos ingresos no entrarán al fisco sino a partir del año 2022, el objetivo del Ejecutivo es otro en este momento.
La idea de la administración Duque, es que la reforma brinde tranquilidad a los mercados financieros y le permita a Colombia acceder a créditos.
Una vez definido el texto de la reforma, el Gobierno la radica ante el Congreso de la República para ser sometida a discusión.
Para que esto ocurra, los presidentes de las cámaras de Representantes y del Senado deberán remitir el documento a las comisiones económicas.
Es en estas discusiones que el proyecto puede sufrir modificaciones. Una vez finalizado el análisis, el proyecto deberá ser votado en plenarias.
Por tener carácter de urgencia, se estima que el proyecto final esté aprobado antes del 20 de junio, cuando finaliza el actual período legislativo.
Equilibrio urgente
El gobierno necesita incrementar sus ingresos para volver a equilibrar sus cuentas, luego de incurrir en gastos extraordinarios por la pandemia.
Según las cuentas del Ministerio de Hacienda, el Covid-19 le ha costado a la Nación unos 11 billones de pesos en erogaciones no previstas.
Esto no incluye las pérdidas ocasionadas por una contracción económica estimada en 7,2% en el año 2020, según datos del Dane.
Duque requiere de la Reforma Tributaria unos 25 billones de pesos para retornar la economía a terreno azul.
De ese monto, 15 billones se utilizarían para el pago de deuda y 10 billones para financiar los programas sociales derivados de la pandemia.

Otra de las opciones que maneja el Gobierno para obtener ingresos, es la venta de la participación del Estado en diversas empresas.
Un ejemplo de ello es la venta de sus acciones de la empresa Interconexión Eléctrica S.A. –ISA-, transacción de la cual el Ejecutivo espera obtener unos 4.000 millones de dólares.
Posiciones encontradas
La Federación Nacional de Cafetaleros, se mostró inconforme por ver incluido su emblemático producto en la lista del IVA al 19%.
Roberto Vélez, gerente del gremio, dijo que la medida podría entorpecer el esfuerzo que llevan a cabo los productores para incrementar el consumo interno.
El vice ministro de Hacienda, Luis Alberto Londoño, reconoció que el café es un producto básico de la canasta familiar, “pero no es esencial para la alimentación”.

En el ámbito político la discusión pinta a ser desgastante para el Gobierno. El senador Armando Benedetti, ha calificado la reforma como “regresiva”.
Según su visión, “los que menos tienen pagarán más y los que más tienen pagarán menos”, según se lee en su usuario de Twitter.
El Ejecutivo ha aclarado que el gobierno ampliará los programas de compensación y asistencia social hasta al 30% de la población.
Por su parte la senadora Paloma Valencia, exigió al Ejecutivo que antes de presentar una reforma tributaria, presente “un ambicioso plan de austeridad”, que incluya la reducción de la nómina del Estado.
El dirigente izquierdista Hollman Morris, de Bogotá Humana, hizo un llamado para convocar al paro contra la reforma tributaria a la que calificó de “abusiva e indolente”.

A pesar de una situación de emergencia financiera, a Duque le faltará mucho más que colocar el nombre de “financiación por la pandemia”.
Al comenzar el mismo gobierno a hablar de reforma tributaria, pareciera ser que el eufemismo llegó demasiado tarde y ya las murallas fueron levantadas.











