Es el grupo guerrillero más combativo, pero también el de las mayores derrotas contundentes. Nació bajo el mando de los hermanos Vásquez Castaño, pasó a manos del ‘Cura’ Pérez y terminó en poder de Gabino.
Por Rafael Sarmiento Coley/SIG
Con el anuncio este viernes del Presidente de la República, Juan Manuel Santos, del acuerdo firmado en horas de la mañana en Quito mediante el cual el ELN acepta el cese al fuego a partir de este domingo primero de octubre, terminan 53 años de lucha sangrienta de esta agrupación subversiva que por primera vez en su historia admite firmar un acuerdo de este tamaño.
El autodenominado ‘Ejército de Liberación Nacional (ELN)’ nace en una cumbre guerrillera el 4 de julio de 1964, luego de que regresaran de Cuba unos 14 jóvenes afiebrados por las instrucciones militares y de formación castrista-leninistas, bajo el mando de Fabo Vásquez Castaño. El encuentro se realiza en zona rural de la vereda ‘La Fortuna’ de San Vicente de Chucurí, Santander.
A un muchachito de 14 años casi no lo dejan ingresar a las filas, pero el costeño (de Aguachica), Víctor Medina Morón lo defiende alegando que, por el contrario, “hay que premiarle su valor”. El ‘muchachito’ 53 años después es el jefe único del ELN desde hace varios años, Nicolás Rodríguez Bautista, alias ‘Gabino’.
Los fundadores
El grupo fundacional del ELN lo conformaron: Fabio Vásquez Castaño, Víctor Medina Morón, Ricardo Lara Parada, Heriberto Espitia, Luis Rovira, José Merchán y Mario Hernández.
El 7 de enero de 1965, bajo el gobierno del conservador Guillermo León Valencia, el ELN realiza la primera incursión armada de un grupo subversivo en Colombia, al tomarse el municipio de Simacota, matan a cinco policías, y de una bala perdida fallece una niña.
La reacción del Gobierno no se hace esperar. El cerco de los militares tirando bala produce varias bajas en el bando del ELN y tres subversivos deciden entregarse a las Fuerzas Militares. Los desertores entregan valiosa información que conduce a golpes certeros que debilita al grupo guerrillero.
El 7 de enero de 1966, en un afán por renovarse y reencaucharse, los ‘elenos’ incorporan a sus filas al sacerdote y sociólogo Camilo Torres, quien pocos meses después muere en combate en el sitio montañoso de ‘Patio Cemento’.
En 1969 entran a las filas del ELN los tres curas aragoneses Domingo Lain, Manuel Pérez y José Antonio Jiménez Comín. De todos ellos sobrevivió Manuel Pérez, quien a la postre, y luego de salvarse de una condena a muerte por parte del salvaje Fabio Vásquez Castaño, termina siendo jefe máximo del ELN hasta cuando murió de viejo y con el deseo de regresar a su querida patria, España. Pero antes pasó las verdes y las maduras para salvar su pellejo en un grupo en el cual los hermanos Vásquez Castaños (Fabio, Manuel y Antonio) intrigaban de distintas maneras por recuperar el predominio del grupo.
Una cobarde purga constante
Muchos de sus dirigentes como Lara Parada son encarcelados en La Picota. Luego cuando queda libre aprovechando una amnistía presidiaria, intenta regresar al monte, pero le advierten que tiene sentencia anticipada de Fabio Vásquez. Pena de muerte. Decide quedarse camuflado en Bogotá, en donde lo matan salvajemente de 20 disparos, por órdenes de Fabio Vásquez Castaño, quien, además, había ordenado matar a Víctor Medina Morón y al propio Cura Pérez. Este último lo salvó un guerrillero raso que lo admiraba mucho. Medina Morón y Manuel Pérez fueron amarrados de pies y manos a unos gigantescos árboles para que durmieran así, en la antesala de su muerte, previo “un juicio guerrillero imparcial” (todos votaban por lo que decía Fabio, por miedo). Como por miedo a perder el poder eran las purgas constantes de los Vásquez Castaño, quienes se alimentaban con el veneno de las intrigas mutuas.
Hacia la media noche cuando todos dormían con el arrullo del canto de los grillos y las luces titilantes de las luciérnagas, el guerrillero se arrastró como una sabandija y llegó hasta donde estaba el Cura Pérez y le cortó los amarres con un filoso cuchillo, que entregó al liberado con su respectiva funda, para que se fuera rompiendo selva. Y así ocurrió.
La derrota más contundente que sufrió el ELN fue con la llamada ‘Operación Anorí’ el 18 de octubre de 1973 en los estertores del gobierno del Presidente Misael Pastrana Borrero y a las puertas de la llegada al poder de Alfonso López Michelsen.
Fue la inteligencia militar previa de cuatro brigadas de Las Fuerzas Militares colombianas durante meses de minucioso trabajo. Hasta que por fin dieron el primer zarpazo, diezmando toda una columna guerrillera. Durante varios meses se llevan a cabo los combates, porque la guerrillera decida aplicar la estrategia de dividirse en grupos pequeños para simular que eran muchos militantes todavía dentro del cerco en el área rural de Anorí, municipio de Antioquia.
Los combates arrecian, hasta cuando el Ejército da con una columna en la cual se encuentran los hermanos Vásquez Castaño. Mueren en combate Manuel y Antonio Vásquez Castaño con sus respectivas esposas. Se pierde Fabio con su esposa, a la que semanas después obliga a entregarse al Ejército en una acción distractora. Ella asegura que su esposo había muerto también en combate. Mentiras. Fabio se esconde.
Asume López Michelsen en medio de la plomera final de la ‘Operación Anorí’, en la cual ya el Ejército tenía localizado el escondite de Fabio Vásquez “para ponerle fin al ELN”.
El ‘Cura’ Cura Pérez, perdido en una montaña por la cual jamás en su vida había transitado, logró escaparse del cerco militar y atravesar a pie media Colombia subiendo y bajando cerros, caminando en medio de montañas en donde estaba oscuro de día y de noche. Nunca alcanzaba a ver el sol y se alimentaba con peces que pescaba con estacas largas. Se los comía crudos porque no tenía cómo hacer fuego, y aunque lo tuviera, no podía encenderlo por miedo a ser descubierto.
Cuando parecía que había llegado la hora final del ELN, López dio la orden del perdón a los miembros sobrevivientes del primer grupo subversivo que iba a ser exterminado en Colombia. Ordenó que se abriera el cerco y una brigada civil rescató a siete guerrilleros mal heridos, entre ellos Fabio Vásquez Castaño, de quien se asegura vive desde entonces en Cuba, protegido por el castrismo.
El anuncio del Presidente Santo
El Presidente Juan Manuel Santos firmó este viernes, en la Casa de Nariño, el decreto que pone en marcha el cese al fuego y de hostilidades bilateral temporal con el ELN a partir de este domingo 1° de octubre.
“Con el decreto que acabo de firmar, se ordena al Ministro de Defensa, a las Fuerzas Militares y a la Policía un cese al fuego con el ELN a partir de las cero horas del domingo 1° de octubre”, dijo el Jefe de Estado.
De acuerdo con el Presidente Santos, “el cese al fuego y de hostilidades bilateral que se firmó en Quito esta mañana quiere decir que el ELN tiene que dejar de secuestrar, de reclutar menores, de sembrar minas, de atacar nuestra infraestructura y, por supuesto, debe cesar toda acción ofensiva contra nuestras Fuerzas Armadas y contra nuestra Policía”.
El Mandatario destacó que se trata del primer cese al fuego bilateral que suscribe el ELN en toda su historia, el cual se hace “con un propósito humanitario, para proteger principalmente a la población civil, para defender sus derechos y sus libertades”.
En su declaración, el Presidente advirtió: “Las Fuerzas Militares y de Policía, que quede muy claro, continuarán cumpliendo con sus deberes constitucionales en todo el territorio nacional. Están obligados nuestros soldados y policías a seguir defendiendo a los ciudadanos en su vida, honra y bienes, y actuarán, con toda contundencia, contra todo tipo de delitos, cualquiera que sea su autor o su causa”.
Diez protocolos que regulan el cese al fuego
En su declaración con motivo de la firma del decreto, el Mandatario explicó que la Comisión Técnica definió 10 protocolos que regulan el cese al fuego y de hostilidades.
Al respecto dijo que se conformó un Mecanismo de Veeduría y Verificación con la participación del Gobierno Nacional, la Fuerza Pública, el ELN, las Naciones Unidas y la Iglesia Católica, mecanismo que tendrá como función prevenir e informar sobre los incidentes que pongan en riesgo el acuerdo.
Indicó que las Naciones Unidas desplegarán observadores en 33 municipios del país, que son los más afectados por la presencia del ELN. En tanto que la Iglesia Católica adelantará su rol de acompañamiento al mecanismo desde 20 diócesis.
El Jefe de Estado agradeció a las Naciones Unidas y a la Iglesia Católica por su valiosa contribución en este mecanismo de paz, lo mismo que a los países garantes: Brasil, Chile, Cuba, Venezuela y Noruega, y de manera especial al Ecuador, también garante y además anfitrión de los diálogos con el ELN, por su hospitalidad y apoyo permanente.
“Como nos ha recomendado el Papa Francisco, nunca debemos dejar de buscar la paz. Ojalá este cese al fuego y de hostilidades temporal, que termina el próximo 9 de enero, pueda ser renovado y sea el primer paso para lograr la paz con este grupo guerrillero”, fue el mensaje que el Jefe de Estado envió a los colombianos con motivo de la firma del citado decreto.











