“Esta es una obra importante, no solo porque con ella recuperamos un lugar de alto contenido histórico, sino porque también estamos recuperando espacio público”, dijo Elsa Noguera.
Por Rafael Sarmiento Coley, Director
Espacio y luz, amplitud, belleza y nostalgia, eso fue lo que afloró ayer durante la inauguración de la restaurada Intendencia Fluvial y Plaza Río Magdalena, y ahí sí, la presidenta del Carnaval Carla Celia se le acercó al columnista y arquitecto Roberto Zabaraín para espetarle, “ahora no podrás decir que es una obra añuñía”.
Se podría decir que estuvo el curubito de la sociedad barranquillera reafirmando su sentimiento oculto hacia lo que nunca debió darle la espalda: el gran Río de la Magdalena. Sentir que es su Río. Sentirse así misma gente Ribereña, no importa que se lleven apellidos de abolengo y señorío, como diría Alfredo De la Espriella.
El viejo sueño de Katya González
Era un viejo sueño de la arquitecta y restauradora Katya González, hija del ilustre arquitecto ya fallecido Ricardo González Ripoll, diseñador del coliseo cubierto ‘Humberto Perea’ y amigo entrañable del Nobel García Marquez. Katya soñaba que algún día volvería a ver el edificio de la Intendencia con ojos de niña, como era antes. Ayer volvió a ser niña. Era, del mismo modo, una lucha tenaz de historiadores respetables como el columnista y asesor de todo el mundo Rodolfo Zambrano Moreno. Fue una terquedad intensa de Nicolás Renowitzky. Es decir, de la gente que piensa en el Río Magdalena con cariño, con sentimiento profundo. No como cierto gerente de Cormagdalena que dicen que se embolsilló cinco millones de dólares en dos contratos multimillonarios que otorgó. Pero, bueno. Esa es harina de otro costal.- A quien Dios se la dio, San Pedro se la bendiga.
Era la primera vez que, con emoción, la sociedad barranquillera se sentía ribereña; porque Barranquilla es el sitio en donde el Río vierte sus aguas al Caribe inmenso. ¡Qué fortuna la de Barranquilla!: estar en toda la esquina de esos dos cuerpos de agua históricos y nostálgicos.
En cuando a los actos inaugurales en sí, fue con una variada programación artística que anticipó el perfil del nuevo corazón cultural de Barranquilla. De repetente apareció Elsa Noguera, estrenándose la caminata por el entablado de maderada que brillaba, le hicieron calle de honor, la aplaudían, la besaban y ella feliz caminando despacio con su par de muletas hacia el escenario preparado para la ocasión.
Los detestables ‘señores oidores’
La alcaldesa Elsa Noguera De La Espriella ha destapado una faceta que nadie le conocía. Conocían a la Elsa Noguera de números, la economista, la hacendista, no la mujer de acero, fuerte como un roble para medírsele al papel de un político moderno, sencillo, descomplicado, sin intrigas, ni los malditos ‘señores oidores’ que aún hoy existen, después de 500 años de haberlos traído, para desgracia nuestra, los españoles.
‘Los señores oidores’ son esos sapos ocultos que andan oyendo que dice el uno o que dice el otro para ir con el chisme donde su jefe político, agrandando y poniendo en boca suya lo que no dijo la víctima del chismoso de turno. La peor desgracia de un político es que se dedique a estar dependiendo de los ‘señores oidores’.
Elsa, de manera inteligente, los ha ido apartando de un muletazo, aunque todavía le queda uno que otro por ahí metido debajo de la alfombra de su despacho. Pero, en términos generales, si en Colombia hubiera elección inmediata de Alcaldes, a Elsa Noguera De la Espriella no le ganaría ni el propio Alex Char a pesar de todos los muñecos que está armando.
El pueblo al caer la noche disfrutó de esa hermosa obra que la Alcaldesa le entregó a la ciudad. Ese histórico edificio de la Intendencia Fluvial completamente restaurado, con la Plaza Grande del Río Magdalena construida en su zona perimetral, en un nuevo impulso a la recuperación del Centro Histórico.
Los barranquilleros y los visitantes que llegaron hasta el sector de la Vía 40 con carrera 46, desde las 4:00 de la tarde, disfrutaron de una tarde artística en la que fueron protagonistas los integrantes de los programas de Música y Artes Escénicas de la Escuela Distrital de Arte, de la Secretaría de Cultura, Patrimonio y Turismo, y de la Orquesta Sinfónica Metropolitana, y también tuvieron la oportunidad de recorrer las nuevas instalaciones del edificio mientras observaban la exposición ‘La Intendencia Fluvial de Barranquilla zarpa de nuevo’, una selección de textos e imágenes que recrean la historia de la navegación a vapor en Colombia que se mantendrá abierta al público hasta mediados de octubre. La iluminación del sector, perfecta. Es obra del ingeniero eléctrico Álvaro Viana Flórez, quien cargó con toda su prole a disfrutar de la tarde maravillosa en que sus luces se encendieron sin la menor falla.
En el acto inaugural la alcaldesa Elsa Noguera manifestó que “esta es una obra importante, no solo porque con ella recuperamos un lugar de alto contenido histórico, sino porque también estamos recuperando espacio público y generando espacios para el progreso” y destacó que “la Intendencia Fluvial hace parte de un conjunto de obras en las que estamos invirtiendo recursos importantes para recuperar el Centro Histórico, tal como hemos venido haciendo con la Plaza de San Nicolás, el saneamiento de los caños de la cuenca oriental, la Avenida del Río con su malecón, el desarrollo urbano de La Loma, la zona verde que vamos a hacer próximamente en San Andresito y otros proyectos con los que le estamos dando la cara al río”.
En la restauración del edificio el Distrito invirtió con recursos propios 1.695 millones de pesos y en interventoría 130 millones adicionales; y en la Plaza Grande del Río de la Magdalena, que tiene un área de 3.200 metros cuadrados, 3.414 millones de pesos con recursos de Valorización 2012, más interventoría por 194 millones.
“Esta es sin duda una de las obras de recuperación más importantes de la ciudad; desde aquí se controlaba la navegación a vapor por el río Magdalena y a partir de hoy se abre para que circulen las ideas y la cultura en Barranquilla”, afirmó el secretario de Cultura, Patrimonio y Turismo, Afif Simán Slebi.
El histórico edificio de la Intendencia Fluvial se convertirá en un espacio museográfico para recuperar la memoria del Río Grande de la Magdalena, que estará disponible en el primer piso junto a un centro de documentación del patrimonio de Barranquilla y una sala de exposiciones para que los interesados puedan conocer de cerca la historia de nuestra ciudad. En el segundo piso funcionarán las oficinas administrativas de la Secretaría Distrital de Cultura, Patrimonio y Turismo.
La recuperación de la Intendencia Fluvial y su nueva plaza, obras que se entregan cuando Barranquilla se apresta a celebrar los 80 años de esta joya patrimonial donde comenzó la navegación a vapor en el país, en el año 1935, se suma a importantes obras como la Avenida del Río y el Malecón del Bicentenario, a través de los cuales los barranquilleros estamos haciendo realidad el sueño de volver a mirar al río.













