Artistas, deportes extremos, artesanías, de todo estuvo presente en las playas de Costeño Beach.
Por: Melissa Ochoa/ Fotografía: Orlando Korzo
Playas paradisíacas de Indonesia, las costas de las Islas Canarias y la Isla playera y la electrónica de los tornamesas de Ibiza, muchos de esos lugares han sido testigo de los más excéntricos festivales musicales del mundo y muchos son los que invierten millones para disfrutar de un ocaso de sol especial en tierras que parecen sacadas de otros mundos, pero ¿cuáles pueden ser los elementos fundamentales para una buena fiesta y qué está dispuesto hacer alguien por un buen reventón?
A lo mejor muchas cosas, sin embargo incluso para el más fiestero hay ocasiones en que el mejor plan es escaparse un rato entre la maleza y la verdadera naturaleza de una selva para disfrutar de las cosas más simples de la vida, y es ahí cuando una playa virgen cobra más sentido que cualquier resort y más si es un lugar en donde la música brota como un afrodisíaco entre la espuma del mar que se levanta, lejos del frío de algunas capitales como Bogotá, abrazando el calor del sol en una zona tan paradisíaca como el mismo parque Tayrona, así es el rinconcito en donde Li Saumet,, encontró el amor y la paz que tanto anhelaba para su vida, y además de ser un lugar en el que de cuando en vez se camufla de las cámaras y el reflector, es también indicado para compartir con amigos, desconocidos en un ambiente de tranquilidad y relajación, tal como es costeño Beach, el mismo lugar que serviría de escenario para recibir al artista mexicano Caloncho, el grupo favorito de Li.
Entrevistar a Caloncho fue toda una travesía, así como llegar hasta esas playas, más si la odisea no comienza en el epicentro normal previamente establecido, el parque sesquicentenario con la avenida ferrocarril en la ciudad de Santa Marta, el mío inició a las 7 de la mañana después de una dura semana de trabajo y poniendo un pie en una estación de transporte en Barranquilla a pocas horas del esperado concierto, solo un amante de la música y la aventura podría haberse pegado al plan que salió de la cabeza de la vocalista de ese grupo de muchachos costeños llamado Bomba Estéreo, que hace unos días estaba compartiendo escenario junto a Will Smith en los premios Grammy Latino en Miami, y que hoy solo quería estar con su barriga de cinco meses de embarazo al aire libre, en vestido de baño y con los pies llenos de tierra colombiana de frente al mar que la vio nacer, en compañía de algunos familiares, amigos y también desconocidos con los que comparte el gusto por la música y las frutas de Caloncho.
¡En hora buena! Lo que a Saumet se le ocurrió fue algo más o menos así. Aprovechando que Luis Alfonso, su nombre de pila, y las bananas de Caloncho, el nombre de la banda que lo acompaña y que su abuelo le puso desde pequeño, habían estado viviendo una intensa jornada de conciertos entre Bucaramanga, Bogotá, Cali, de la mano de artistas locales como Juan Pablo Vega, Esteman y Manuel Medrano, por mencionar algunos, sonaba bien sacar un tiempo y conocer algún nuevo espacio pa respirar, y compartir con aquellos que también estuvieran en la misma sintonía, ese lugar estaba 10 minutos de las puertas del Tayrona, y sonada la invitación sin mucha publicidad como ella acostumbra hacer, una publicación en su cuenta de Instagram fue suficiente @Lisaumet y ¡A disfrutar se dijo!

Costeño Beach, un paraíso colombiano cerca a las puertas del parque Tayrona, a 40 minutos de la ciudad de Santa Marta, el lugar elegido para un encuentro musical con Caloncho.
Entre cervezas artesanales con hamburguesas, una pequeña cancha de voleibol de arena, una rampa para patinetas, y uno que otro stand con de productos bioenergéticas de aromaterapia, y de los vestidos de baños marca Banana Girl y con los que antes de ser famosa se ganaba la vida en su faceta de diseñadora, y frente al fuerte oleaje del mar imponente que decía, mírame, apréciame, deséame, pero no me toques, debíamos a guardar las seis de la tarde que sería la hora en que el pequeño concierto comenzaría, fue un momento para disfrutar de la mezcla de la música natal o la que alguna vez hemos compartido con los amigos más cercanos en la fiesta más casual del mundo, Li se sentía tan en casa que aprovechó para tomarse una que otra selfie a quién se la pidiera, e incluso de agarrar el micrófono y animar la fiesta por iniciativa propia poniendo a sonar las canciones que han inspirado su sonora personalidad.

Soy Banana Girl, es la empresa de vestidos de baño con los que Li Saumet se ganaba la vida antes de despegar como cantante, todavía hoy le saca provecho, y se llama así en honor a la zona bananera de la tierra que tanto ama, Santa Marta.
¿Li, Me regalas una entrevista…?
¿¡Ahora Mama!? ¿En serio?
Me arruga frunciendo la nariz y tocando su pequeña panza de embarazada mientras algunos fans la rodean, Mama ahora es pesado y estamos aquí relax ¡Qué más se le puede decir a una mujer embarazada! Nombe tranquis, deje así jajaja y seguimos con la fiesta. Li cantó desde Champeta, hasta las canciones de Sistema Solar, ninguna de Bomba porque esto era algo fuera de lo laboral y por supuesto recibió a nuestro frutal invitado desde México, del que todos queríamos degustar.
Ahora sí era el momento de escuchar los sonidos de su folk clásico y su voz playera, pero la lluvia amenazaba simplemente con mojarnos, porque aunque el transporte de regreso nos esperaba a 15 minutos a pie en la entrada de la playa nadie se iría hasta cantar ‘Chupetazos’, ‘Bésame Morenita’, ‘Julia’ o ‘Saltar con la Chora’, por encima de la amenaza de que al tercer pito si no estábamos listos, nos quedábamos, y ganas no faltaban.
Caloncho llego en camisilla blanca, traía un vaso de aluminio en el que no tomaba nada y Valentina Carvajal que viajó con su novio Orlando desde Valledupar para tomar unas fotos para www.escenaindie.com medio digital con el que colaboran y cumplir el sueño de verlo cantar, a Caloncho le gusta fruta, por eso, le regalo una pera.

Leonardo Galvis, Orlando Korzo, el fotógrafo y productor de esta travesía, su novia Valentina Carvaja junto al Dexter uno de los mejores amigos de Caloncho y también su bajista, al otro lado, alias ´La Periodista´

Tatiana Ávila también tuvo la oportunidad de tomarse una foto junto Caloncho y disfrutar una de sus canciones favoritas ´Chupetazos´
Yo por el contrario lo capturé para también hacer realidad un sueño que tenía desde hace aproximadamente un año y medio cuando lo empecé a escuchar e incluso llegué a interpretar canciones como Palmar, junto a un grupo de amigos en algunos bares de Barranquilla, Caloncho se dejó entrevistar, compartió con todos nosotros como cualquier otro mamífero tal como se considera y conoció la zona bananera en donde Li le regaló una mano de guineo. «Lo que tú conoces como plátano o banano, con esto se ganan la vida algunas personas de nuestra tierra en esta parte de Colombia que es muy especial, para ti y tu banda este regalo simbólico ustedes son mi grupo favorito», les decía su anfitriona.
Madrugada, ahorros, agenda lista desde hace una semana, vestido de baño, por aquello de estar en sintonía, cámaras de video y fotográficas, trochas de noche bajo la lluvia pero rodeado de un buen parche, todo eso necesita una buena aventura, incluso el cansancio con que llegaras y dormirás en la playa y las marcas de guerrero que dejé en tus piernas los obstáculos en medio de la oscuridad, sin saber por dónde vas a caminar, las heridas del guerrero les llaman, dicen que pasan siempre en el primer viaje, y son casi una bienvenida, todo eso y más valen la pena si quieres sentir que el mar te golpea el alma a punta de espuma salada y encontrarte con un paraíso monumental, ¡Oh sorpresa para mí! como todo lo bueno que me pasa, ya había estado antes en ese lugar en mis sueños, y dirías ¡Qué loco! Pero si, todo eso necesita la vida para mostrarte que lo simple es lo que importa incluso para los más famosos, el más pequeño de los escenarios, una pequeña fruta y la compañía del mar, ahí mientras cantábamos y disfrutábamos esa noche con Caloncho y los nuevos amigos, apreciábamos nuestra aventura y el valor del recuerdo que nos llevaríamos para siempre, aunque seguíamos soñando con nunca regresar a la ciudad…
















