Por: Francisco Figueroa Turcios
Visitar a mi abuela paterna Juana Reyes, era una ceremonia que debíamos cumplir todos los domingos los hermanos Figueroa Turcios.
Descubrí que a una cuadra, antes de llegar a la casa de mi abuela, vivía Pacha Anaya, quien todos los domingos en las horas de la mañana le daba clases de mecanografía a un grupo de jóvenes. Inicialmente me asomaba por la ventana para observar desde lejos las instrucciones respectivas. Pacha, sabía que era hijo de Olimpo Figueroa Reyes, por lo que al percatarse de mi interés por sus clases, se me acercó y me susurro en en el oído derecho.. «Quieres recibir las clases de mecanografía «. No lo dude un segundo y de un sólo sopetón le dije que si.
Para poder cumplir con la visita a mi abuela y asistir a las clases me la ingenié: llegaba con mis hermanos y en el primer descuido me escapaba para la casa de Pacha Anaya. Las clases de mecanografía donde Pacha Anaya fue mi primer contacto con una maquina de escribir que más tarde se convertiría en mi herramienta de trabajo como periodista.
Francisca Anaya Rodríguez, más conocida como “Pacha Anaya” quien fuera bibliotecaria de la escuela Normal Superior de Corozal por 30 años, combinó esta labor con la enseñanza de la mecanografía, la cual impartía en su residencia ubicada en el tradicional sector el arroyito de Tuza- barrio San Juan, Corozal-Sucre; fue mi primera profesora de mecanografía. Ella con una humilde maquina fue pionera en la formación de la mecanografía, capacitando a muchas secretarias calificadas en mi tierra natal.
Es oportuno resaltar este legado de Pacha Anaya, que esta a punto de desaparecer, para que las nuevas generaciones conozcan la génesis del oficio de la mecanografía que tanto aportó a la formación de las secretarias en nuestra región. Mencionar el nombre de la señora Francisca Anaya Rodríguez, es trasladarse en el tiempo a la época de las máquinas de escribir manuales, escuchar el sonido armónico de los teclados, los ejercicios con los ojos vendados de las estudiantes para evaluar el conocimiento y la destreza de sus dedos en el manejo de la máquina de escribir, es evocar una parte de la historia de Corozal, marcada por la enseñanza y el conocimiento.
Pilar Vidal Anaya, hija de Pacha Anaya , fue sin duda, un pilar importante para su madre lograra cumplir con la tarea de enseñar de mecanografía. Pilar recuerda esos gratos momentos en que apoyo a su progenitora…»la remembranzas que han realizado de mi amada madre, me llevan a esos inicios de la escuela de mecanografía que mi madre inició con una sola máquina y después se fueron adquiriendo muchas más y por supuesto, más alumnos que pasaban por el improvisado salón de clases de mecanografía en nuestra casa, que luego poco a poco fue teniendo tanta demanda, que mami Pachi me ofreció la oportunidad de que atendiera más alumnos en los horarios que ella, por su trabajo en la Normal, no le permitía aceptarlos y así empecé a tener unos ingresos importantes para mis gastos y gustos y muchas veces sacaba de apuro en las necesidades de la casa, en calidad de préstamo» relata Pilar Vidal Anaya, hija de Pacha Anaya.
Pilar Vidal Anaya, era una experta en mecanografía porque había realizado un curso. «Por supuesto, sobra aclarar que yo había realizado el curso completo, demostrando habilidades en el arte de la mecanografía, la cual mi tía Irma Anaya mostraba con orgullo a sus compañeras de la congregación Franciscana que visitaban a mi abuela materna, mamaita (la niña Toña Rodríguez).
Mami Pachi, les daba las primeras clases de introducción y me las pasaba a mis horarios y cuando ya estaban por finalizar el curso, ella nuevamente las asumía, para perfeccionar la técnica y salieran expertas en mecanografía.
Que hermosos recuerdos me quedaron en mi memoria de esos tiempos de mi adolescencia, ella a través de esa oportunidad me transmitió el valor de la responsabilidad, porque impajaritable de lunes a viernes, teniendo yo 15 años, ya debía atender a los alumnos que me asignaba. Cada día de mi vida le doy gracias al TODOPEROSO y al Universo por tener una madre que ha sido ejemplo» acota Pilar sobre sus vivencias con su progenitora.
Hoy la mecanografía desafía, los rigores del tiempo, con la aparición de las nuevas tecnologías, pasamos de la vieja máquina de escribir manual, a la máquina de escribir eléctrica, de allí al computador y otros dispositivos electrónicos y de comunicaciones La trayectoria laboral de Pacha Anaya, en el oficio de la mecanografía, se constituyó en el soporte económico para sacar adelante a sus 7 hijos ( Guiomar, Pilar, José Daniel, Alfonso, Víctor Hugo, Ramiro y Fabian Vidal Anaya) todos profesionales, producto de su matrimonio con Antonio Vidal, oriundo de Popayán, le hizo merecedora un espacio museal en la casa de la cultura de Corozal denominado el ´Rincón de Pacha Anaya´, para hacerle un homenaje en vida al cumplir 91 años de edad. Pacha Anaya se constituye en una leyenda viva de la educación en Corozal.

















