La mujer debe asumir su papel de pareja, no de esclava, para que pueda conformarse una familia como Dios manda.
Por Yuriria Sierra*
Hace unos días tuve oportunidad de ser madrina del inicio de temporada de la obra La última palabra, que dirige Angélica Aragón. Al terminar la función, ella compartió con el público esta desafortunada anécdota: en una función cuando aún se presentaban en el Teatro Helénico, una pareja protagonizó un momento más que curioso, revelador, pues un señor le decía a su esposa que “ahí nomás me contestas como la mujer de la obra, porque verás cómo te va”. Digo revelador porque, coincidentemente, la obra narra el momento en que tres ministros deliberan sobre el caso de una mujer que asesinó a su esposo en defensa propia, luego de un complicadísimo matrimonio en donde la violencia era un doloroso cotidiano. Pareciera que aquel sujeto no supo qué obra fue a ver y gran sorpresa se llevó conforme avanzó la historia. Y su frase fue escuchada por el público que estaba sentado junto a ellos, por los actores y la misma directora. Al final de la función, el ensamble se quedó con muchas preguntas, aunque particularmente pensando en una: ¿cómo será la vida diaria de ese matrimonio?

«Es la hora de que todos entendamos y tomemos acciones», sostiene ma mejicana Yuriria Sierra, con respecto al trato del hombre hacia su pareja.
Seguramente, querido lector, usted ha visto a algún hombre que en un restaurante ordena por su esposa, a quien ni tiempo le dio de mirar el menú porque “él sabe qué pedir”; tal vez sabrá de algún vecino que le cuenta el gasto a su esposa, además de los minutos que le lleva hacer el súper. O a lo mejor conoce a algún matrimonio como el que asistió a la obra, en donde ella tiene permitido sólo caminar junto a su esposo o tal vez un paso atrás, pero siempre con la cabeza abajo.
¿Cuántas mujeres viven un cotidiano en donde sus actividades son siempre acompañadas por todas las preguntas que se hacen en silencio? Cuidar la casa, a los hijos, al esposo que le exige tanto y que tan poca atención le da. Ese compañero que al principio habrá sido todo amor, pero que al paso del tiempo se transformó en alguien que ya no es capaz de reconocer, tal vez ni él mismo. Mujeres que dentro de su casa viven la violencia generada por su propia pareja, y que llegan a tal desesperación que terminan en prisión sólo porque se defendieron.
Pensar en estas historias, no sólo en las que imagino, sino en las que escucho, en las que leo en los diarios, de las que doy cuenta en televisión, me llevó a aceptar la invitación de México Unido contra la Delincuencia A.C. y Grupo IMU para convertirme en embajadora de la campaña #VámonosRespetando, que tiene la intención de ayudarnos a tomar consciencia de una realidad que está tan al alcance de todos los ojos. Porque son justo cotidianos “inofensivos” como los que cuento párrafos arriba, el inicio de una espiral de violencia que muchas veces termina de la peor manera: acabando con vidas, pero de igual forma destrozando el futuro de quienes son víctimas o testigos silenciosos y que al tiempo, serán tal vez victimarios.
Es la hora de que todos entendamos y tomemos acciones. Todos, hombres y mujeres, porque esta campaña no está dirigida únicamente para quienes son víctimas, sino también para quienes hoy consideran una exageración éstos y otros ejemplos, los que minimizan y justifican todas sus malas acciones a pesar de que es un tema tan sistemático desde el origen del ser humano. Los organizadores y quienes somos damos rostro a este mensaje: la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, Carolina Rocha Menocal, Andrea Legarreta, Ha*Ash, Natalia Téllez,Paola Rojas, Fernanda Tapia, María León, Maca Carriedo, Martha Figueroa,Bárbara Islas, Dalilah Polanco, Paty Cantú y Marisol Gasé, los invitamos a todos a hablarlo, a decirlo entre nosotras, pero también a decirles a ellos sobre el respeto que esperamos y que también estamos dispuestas a dar. Cuánto podremos avanzar si aprendemos, todos, a decir ¡basta! y respetarnos unos a otros. Es momento de hacerlo ya. #VámonosRespetando.
*Presentadora de CNN y columnista de Excélsior












