Arte y Cultura

Novedad editorial en Barranquilla: Pájaros del verano de John Templaza Better

La editorial independiente de Barranquilla, Mackandal, llega a su quinto título del catálogo con este poemario queer del escritor John Templanza Better.

Pájaros del verano es una jaula abierta desde adentro que deja entrever la obsesión del autor por los pájaros y su simbología; el plumaje queer del que está hecho cada poema puede ser canto al amor homoerótico, a los cuerpos vulnerables o a las influencias literarias del universo LGBTQ+ del que se nutre John Templanza Better. Textos como “Poema Beta”, “El Festín Secreto” o “Casa Crimen” son fácilmente identificables como futuros himnos transgresores de la diversidad. La ilustración de portada fue realizada por el artista Andru Suárez y la obra está bellamente prologada por la poeta y gestora cultural María Matilde Rodríguez. 

John Better es autor del poemario China White (Salida de Emergencia, 2006); del libro de crónicas y relatos Locas de felicidad (La Iguana Ciega, 2009); y de la novela A la caza del chico espantapájaros (Emecé, 2017). También publicó 16 Atmósferas enrarecidas, libro de relatos ganador del Premio Nacional de Cuento Jorge Gaitán Durán; Limbo (Seix Barral, 2020) y Fantasmata (Lugar común, 2020). Textos suyos han sido traducidos al inglés e italiano. Como periodista ha trabajado en prensa y televisión; y ha colaborado con medios impresos y digitales dentro y fuera de Colombia: El Tiempo, El Espectador, El Heraldo, El Malpensante, Soho, Arcadia, Semana, Diners, Corónica, Carrusel, Página 12 (Argentina), Latin American World Today (EE. UU.), Literature World Today (EE. UU.), entre otros.

https://www.youtube.com/watch?v=-CH6iVtxVVg

Este escritor de Barranquilla publica después de quince años un nuevo poemario, cuyo lanzamiento presencial será este jueves 16 de septiembre en Casa Morón (Barrio Abajo) a las 7:00 pm abierto al público general.  

Descriptores: poesía del Caribe, poesía queer, poesía LGBTQ+, poemas homoeróticos, literatura no heterosexual contemporánea.

Muestra de dos poemas:

Poema Beta

Soy Trans-Lúcido

Soy Trans-Tornado

Soy Trans-Urbano

Soy Tans-Pirado

Soy Trans-Nochado

Soy Trans-Plantado

Soy Trans-Formado

Soy Trans-Figurado

Soy Trans-Mutado

Soy Trans-«Versado»

Soy Trans-Vestido

Soy Trans-Desnudo

Soy Trans-Humano

Soy Trans-Humante

Soy Trans-Andino

Soy Trans-Oceánico

Soy Trans-Gresor

Soy Trans-Bordador

Soy Trans-Fuga

Soy Trans-Versal

Soy Trans-En fuga

Soy Trans-Moral

Soy Transito perpetuo.

Casa/Crimen

1

Esta casa con dientes me traga a pequeños bocados,

Me escupe en algún rincón junto a otras cosas que ya no le sirven.

Esta casa desde afuera parece una calabaza iluminada con una vela en su interior.

Esta casa habla y me cierra la puerta en la cara

Y me espera silenciosa algunas madrugadas,

Y me deja reposar en una cama con colchón duro

Y me arrulla con sus ruidos

Con sus vigas crujiendo,

Con sus ratones devorando papel periódico.

Cada día es más difícil dejarla, soy presa de ella, me ha tomado como rehén, estoy adentro.

2

Echo mi casa al hombro y salgo a la city a rematarla.

Como el quebrado cascarón de un molusco llevo a cuestas el lugar donde he vivido por 40 largos y secos años.

Mi casa agoniza pero yo la he amordazado, he pintado su fachada y cubierto con babas algunas grietas.

 En el centro de una plaza sin Bolívar ni caballo, me hago un sitio entre vendedores de lotería y tinto aguado.

—¿Puedo echarle un vistazo?— pregunta una mujer de ojos amarillos.

—Mi casa es su casa— respondo, y la hago pasar.

Ella sube por mi espalda, luego entra y desaparece.

En breve, la fila es larga. Posibles compradores y curiosos han llenado el lugar; no es común ver a un hombre con su casa al hombro rematándola.

De pronto un disparo se oye al interior: “¡La han matado allí dentro!”, dice un hombre negro quien se ha asomado sin permiso por una de las ventanas.

Ahora todos parecen interesados en hacerse a ella.

“¡Queremos entrar!”. Dice la muchedumbre.

Uno a uno suben por mi espalda y entran sin sacudirse los zapatos.

Pasan las horas.

Al anochecer la plaza está vacía.

 Nadie ha salido a hacerme una buena propuesta, deben estar cómodos allí dentro, deben sentirse como en casa.

Empieza a hacer frío, y algunas sombras merodean.

Será mejor echar llave y seguir este arduo camino con mi casa en hombros.

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