La juventud cubana de hoy poco o nada conoce o recuerda a Nelson Pinedo.
Por: Efraín Peñate Rodríguez
La Revolución Fidelista de diciembre de 1958 cambió el rumbo cubano cuando ya había abandonado la isla nuestro cantante barranquillero Nelson Pinedo. No creo que hubieran podido conocerse en Cuba, el famoso «PlayBoy» dominicano Porfirio Rubirosa, quien residió en La Habana como embajador de su país, y nuestro crédito barranquillero, que acaba de fallecer en Valencia, Venezuela.
Al parecer Nelson Pinedo no fue nada asiduo en la República Dominicana, pues el ritmo de «merengue» o «bachata» de esa isla en ese entonces gobernada por el sátrapa Leonidas Trujillo, no calaba mucho para ocuparse de incorporarlo a su repertorio y además, porque la Sonora Matancera en uno de sus viajes a Santo Domingo encontró con beneplácito la vena inspiradora de Luis Kalaff autor de «Aunque me cueste la vida», «Juancito Trucupey» y el merengue «El negrito del batey», lo que movió a otorgar a Alberto Beltrán y Celia Cruz esas canciones, con gran exito.
Rubirosa estuvo, junto con el fugitivo dictador cubano Fulgencio Batista, entre los pasajeros que en el amanecer del 31 de Diciembre de 1958 al 1° de Enero de 1959, utilizaron una flota de aviones del ejercito dominicano DC4 (1), C46 (4) y DC3 (1) para escapar de Cuba a Santo Domingo con todos sus familiares, antes del ingreso a La Habana de las tropas que comandaba Camilo Cienfuegos con la triunfante Revolución comandada por Fidel. Nelson Pinedo estaba ya fuera de Cuba, cuando esos sucesos.
Entre 1953 y 1958 Nelson grabó 49 temas acompañado por la Sonora Matancera, lo que en verdad fue el gran suceso en la vida artística del barranquillero, que alcanzó a grabar también con mas de 14 agrupaciones de todo el continente. Después de haberse instalado en La Habana desde 1953 donde mantuvo vigencia de éxitos hasta 1958, se desplazó a México para cumplir un contrato del cual resultó con la mala suerte de sufrir junto con la artista mejicana Irma Dorantes (que conducía su automóvil), una horrorosa volcada de la que Nelson resultó seriamente herido, debiendo permanecer hospitalizado para una prolongada recuperación.
Regresó a Cuba a mediados del primer año de la Revolución (1959) y no encontró ambiente propicio por los cambios drásticos impuestos por el nuevo Gobierno. Enrumbó para Caracas fijando su permanencia en esa capital, de donde se desplazaría por largas y cortas temporadas a Argentina y resto de Suramérica, México y parte de Centroamérica, Nueva York y Puerto Rico, además de sus venidas a Barranquilla y resto de Colombia.
De todo este periplo de Nelson en su triunfante carrera artística sobresale un par de eventos en los que fue principal protagonista: el concierto de los 65 años de vigencia de la sonora en el Central Park de New York el 1° de Julio de 1969. En este evento Nelson estuvo entre los 10 cantantes que fueron galardonados con un reloj de oro como recuerdo de esa actuación con la Sonora. El concierto en el estadio “Moderno” del barrio Rebolo de Barranquilla el 18 de diciembre de 2005, en el que Nelson canta temas que identificaron a sus colegas galardonados allá en Nueva York en 1969, es decir, 35 años y 6 meses después.
El prestigio de cantante que exhibía Nelson Pinedo, llevó a que directores de orquestas famosas de las Antillas lo invitaran a grabar, en cuanto se produjo su dejación de la Sonora por las razones ya conocidas de la Revolución Cubana que obligó a una diáspora total de sus vocalistas. Hay discos en circulación con estas producciones:
Nelson con la Sonora Matancera, Tito Rodríguez, con Tito Puente, con Tommy Olivencia, con Cortijo y su Combo, Memo Salamanca, Pacho Galán, Chucho Rodriguez, Nelson Henriquez, Sonora Caracas, Luis Gonzalez, Antonio María Peñaloza, Hugo Molinares. Con este último grabó un álbum con 10 temas originales de Pacho Galán, compartiendo a dos voces con Farid Char, empresario y cantante barranquillero.
Nelson se distinguía, como casi todos los cantantes caribeños, por la ductilidad para responder exitosamente cantando ritmos de diversa índole. Sobresalía su excelente vocalización, entonación y armonía de la voz. Aprovechó su exitosa forma de calar en todos los públicos, para darle énfasis a nuestra música colombiana , incluyendo aires de la línea de vallenatos. Su primer número grabado con la Sonora Matancera fue el vallenato “El Ermitaño» de Rafael Escalona. Merece destacarse su álbum grabado compartiendo voz con Farid Char, por los arreglos sonoros hechos a temas originales de Pacho Galán, del que destaca uno compuesto con ocasión de la navidad.
Pinedo logró regresar a Cuba después de haberse alejado de la isla desde 1959. Aceptó una invitación para actuar en compañía de Omara Portuondo en un concierto en el Teatro América, el 7 de marzo de 2010 donde también actuaron: Laito Zureda (hijo), Rolo Martínez y la guarachera venezolana Salma Eukaris, acompañados por la Sonora “Lira Matancera”.
Al fallecer en Valencia, Venezuela a sus 88 años, le sobreviven a Nelson Pinedo dos hijos: Carlos Julio y Rosalía, quienes viven en Venezuela junto con la viuda Alba Marina Blanco, ciudadana Tachirense hija de colombianos con quien había contraído matrimonio hace más de 50 años.














