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Nazareno: el otro rostro de Jaime Pérez Parodi

Por: Francisco Figueroa Turcios

Hay una historia silenciosa, profunda y casi invisible que camina al lado de la vida pública de Jaime Pérez Parodi. No está en los escenarios, ni en los micrófonos, ni en los aplausos del Festival de la Leyenda Vallenata. Esa historia se viste de recogimiento, de fe, de promesa cumplida: la Nazareno.

Durante 60 años, Jaime ha cargado una devoción que no se anuncia, que no se presume, que simplemente se vive. Cada Semana Santa en Valledupar, su figura se transforma. El hombre de la palabra se vuelve silencio. El presentador se vuelve penitente.

El origen de esta fe tiene nombre de mujer y raíz de hogar: su abuela Braulia Medina Britto. Fue ella quien sembró en su infancia la semilla del Nazareno. Una devoción heredada no como obligación, sino como acto de amor, como tradición íntima que se transmite en voz baja, entre rezos y ejemplos.

» Mi devoción por el Nazareo no fue por imposición, sino por devoción. Mi abuela Braulia Medina Britto era devota del Nazareno y yo desde muy joven me percaté de la devoción de ella y decidí continuar sus pasos…su legado » revela Jaime Pérez Parodi, sobre su devoción al Nazareno.

En Valledupar, donde la fe se divide entre miradas que veneran al Santo Ecce Homo y pasos que siguen al Jesús Nazareno, Jaime Pérez Parodi tomó su propio camino espiritual. No fue una elección al azar ni una tradición impuesta: fue un acto de amor heredado.

Bajo la guía silenciosa de su abuela, Braulia, su fe encontró rumbo en el Nazareno, como quien sigue una luz familiar en medio de la multitud. Y desde entonces, mientras otros levantan la mirada hacia el Ecce Homo, Jaime ha preferido caminar, año tras año, detrás del Nazareno, llevando no solo una túnica, sino una historia de devoción que nació en casa y se volvió eterna.

Foto: Jaime Pérez Parodi, Juanca Tete y Silvio Cuello

En Valledupar, donde la fe se divide entre miradas que veneran al Santo Ecce Homo y pasos que siguen al Jesús Nazareno, Jaime Pérez Parodi tomó su propio camino espiritual. No fue una elección al azar ni una tradición impuesta: fue un acto de amor heredado.

Ser nazareno no es solo vestirse de morado y recorrer las calles. Es un acto de disciplina espiritual, de conexión con el dolor y la esperanza, de entrega absoluta. Es caminar no para ser visto, sino para encontrarse. Y Jaime, durante seis décadas, ha sido fiel a ese llamado.

«He estado durante 60 años sirviéndole a el Nazareno y esta devoción nace de lo más profundo de mi corazón. Aspiro estar al servicio del Nazareno hasta el último día de mi vida» reflexiona Jaime Pérez Parodi sobre su amor por el Nazareno.

Mientras el mundo lo reconoce por su voz y su presencia en la cultura vallenata, hay otro Jaime que camina en silencio, que ora, que agradece, que cumple promesas. Un Jaime que no necesita micrófono porque su fe habla por él.

5 años penitente…

Foto 1974 : Jaime Pérez Parodi penitente

Hay un tramo aún más profundo en la vida espiritual de Jaime Pérez Parodi que marca la dimensión de su fe: no siempre fue nazareno visible, también fue penitente en silencio.

Entre 1970 y 1975, durante cinco años, Jaime eligió el camino más austero, más exigente y menos comprendido: el del penitente. No había protagonismo, no había reconocimiento, ni siquiera identidad pública. Era la etapa donde la fe se mide en sacrificio, donde el cuerpo acompaña lo que el alma promete.

En esos años, su caminar no era solo físico, era espiritual. El penitente no desfila: expía. No acompaña: se entrega. Cada paso es una oración, cada esfuerzo una forma de agradecimiento o de súplica. Es la expresión más cruda y honesta de la devoción.

Aquella experiencia no fue pasajera. Fue formativa. Marcó para siempre su relación con el Nazareno, consolidando una fe que ya había sido sembrada por su abuela, Braulia Medina Britto, pero que en esos años encontró su prueba más profunda.

Después vendrían las décadas como nazareno, visibles ante la comunidad. Pero esos cinco años como penitente quedaron como el cimiento invisible de todo lo demás. Porque quien ha vivido la fe desde el sacrificio, la lleva para siempre desde el alma.

Así, la historia espiritual de Jaime Pérez Parodi no solo se cuenta en años, sino en formas de entrega: primero en el anonimato del penitente, luego en la presencia del nazareno. Dos caminos distintos, pero una misma fe inquebrantable.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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