Ya se hicieron los aportes de capital propio de las dos firmas asociadas: la brasilera Odebrecht y la colombiana Valores y Contratos (Valorcon).
Por Rafael Sarmiento Coley, Director
El grupo empresarial conformado por la prestigiosa firma brasilera Odebrecht y la experimentada firma barranquillera Valores y Contratos (Valorcon), que ganaron la licitación para recuperar la navegabilidad del Río Mgdalena, ya dieron el primer paso firme al realizar los aportes de capital.

«Le dije al Presidente Santos que mi compromiso era entregar la adjudicación del contrato. Después me iba», dice Augusto García.
La próxima semana se inicia la ronda de cierre financiero, con los créditos que otorgue la banca multinacional para una obra cuyo costo total se estima en 2.2 billones de pesos. Se trata de una tarea portentosa a lo largo de los 1.540 kilómetros de recorrido que tiene el Río Grande de la Magdalena.
Rafael Zambrano, ingeniero civil graduado en Washington D.C., quien estará al frente de la parte que corresponde al grupo Valorcon, explicó que el consorcio creó, para realizar esta colosal obra, la empresa Navelena, que en adelante figurará como la responsable de la inmensa tarea.
La primera etapa comprenderá el tramo entre Puerto Wilches y Barrancabermeja. Después se empezará desde el último punto que se puede rehabilitar para la navegabilidad, que es Puerto Salgar, en La Dorada (Caldas), sigue hasta puerto Berrío y empalma con Barrancabermeja y Puerto Wilches.
De ahí en adelante los principales puertos que se beneficiarán con la recuperación de la navegabilidad del Río Magdalena son: Gamarra (Cesar), Zambrano (Bolívar), Plato y Tenerife (Magdalena) y la más densa zona portuaria que tiene el Magdalena y Colombia, como son los 23 kilómetros desde Sabagrande, Malambo, Soledad y Barranquilla, en donde existen cerca de 22 puertos ya concesionados y otros cinco en construcción, entre ellos el Superpuertos de Aguas Profundas de la Sociedad Portuaria Bocas de Ceniza (Spbc), que será el terminal marítimo-fluvial más grandes de Colombia y uno de los más competitivos en Suramérica.

«Bueno, don Julio, ahora usted responde por la obra», le dijo el Presidente Santos al constructor Julio Gerlein Echeverría.
Los trabajos de recuperación del Magdalena se harán con un ancho promedio del canal de 52 metros, la extensión del encauzamiento es de 256 kilómetros.
La inversión en la primera etapa (Barrancabermeja-Puerto Wilches y Puerto Salgar- Puerto Berrío-Barrancabermeja) será de unos $800 mil millones en una extensión de 256 kilómetros.
En total, hasta el Puente Pumarejo, la profundidad promedio será de 7 pies. Y desde Barranquilla hasta Bocas de Ceniza será de 37,5 pies de calado.
Un proceso largo
Hay que recordar que la Corporación del Río Grande de la Magdalena (Cormagdalena), hasta hace unas semanas bajo la dirección del economista barranquillero Augusto García Rodríguez, se tomó el tiempo necesario, en un trabajo a largas y duras jornadas con el más completo equipo técnico y financiero, con la participación, además, de académicos, sociólogos y expertos agricultores y hombres de río.
“Fue un proceso largo, pero muy grato al final, cuando se dio el fruto de todo ese enorme esfuerzo. Cuando el Presidente Santos me ofreció el cargo y me dijo que le interesaba mucho lo del Río, yo le dije: Presidente, acepto el cargo bajo la condición de que usted me permita dedicarme de tiempo completo y horas extras a ese proyecto. Cuando lo tenga listo, se lo entrego, se abre licitación, se adjudica y me voy a descansar un poco”.
Así se hizo. Se planificó, se estudió y se armó el proyecto como cuando se construye un edificio inteligencia. Luego se abrió la licitación por 2,2 billones de pesos para obras de mantenimiento y hidráulicas a lo largo de más de 900 kilómetros del río Magdalena, entre los tramos de Puerto Salgar-, Barrancabermeja-, Barranquilla.
Los trabajos, que arrancarían en el segundo trimestre de 2015, fueron anunciados a su debido tiempo por el entonces director general de Cormagdalena, Augusto García, durante su participación en el Foro Río Grande de la Magdalena, convocado por la Sociedad Colombiana de Ingenieros del Atlántico y que tuvo lugar todo el día en el Hotel El Prado.
“La financiación de la recuperación de esta arteria fluvial está garantizado por el Gobierno Nacional, siete gobernadores y alcaldes ribereños, y Ecopetrol”, explicó García.
Tres grupos empresariales conformados por nueve empresas, estuvieron interesados en participar en esta licitación. Uno conformado por empresas como Acciona, de España, y Jan De Nul, de Bélgica, con dos compañías barranquilleras: Castro & Tcherassi y Consultores del Desarrollo. En el segundo grupo estuvieron la empresa Iridium, de España, una filial del Grupo ASS, de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, la holandesa Van Ord, y Constructora Colpatria, de Colombia.
Los dos ganadores
Y en el tercer grupo se juntaron Odebrecht, del Brasil, y la colombiana Valorcon. El hecho de que la multinacional brasilera hubiese depositado su confianza en la empresa barranquillera Valorcon para conformar esta unión temporal, resalta el nivel de credibilidad y el buen nombre de Valorcon.
El entonces Director de Cormagdalena explicó que la labor de mantenimiento de la profundidad del río Magdalena no requiere de licencia ambiental, por lo que el contratista ganador puede iniciar a los seis meses esta labor entre Puerto Salgar y Barranquilla. Hizo énfasis en el trayecto Barrancabermeja-Barranquilla que desde un principio deberá cumplir con indicadores definitivos a partir del noveno mes en cuanto a profundidad, ancho y radio de curvatura.
La recuperación de esta cuenca es vital toda vez que allí habita un 40 por ciento de la población total del país, que corresponde al 70 por ciento del territorio nacional, y se produce el 80 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

Los históricos tajamares de Bocas de Ceniza ahora deberán ser reforzados, pues aumentará el caudal del Magdalena.
La presidenta nacional de la Sociedad Colombiana de Ingenieros, Diana María Espinosa, expuso que aunque Colombia es un país que se desarrolló a través del Magdalena, cuando llegaron los avances y progresos se olvidó de la importancia y cuidado de esta arteria fluvial. “Con la construcción de vías de acceso y grandes calzadas, el país dejó a un lado a la población ribereña, que quizás es la más afectada”.
El empresario barranquillero Christian Daes sostuvo que “era imperdonable que Colombia no recuperara la navegabilidad del Río Magdalena, siendo que con el transporte fluvial el costo de la carga se reduce hasta en un 40%, y facilita, ahora sí, el transporte multimodal”.
A su turno el presidente seccional de la Sociedad Colombiana de Ingenieros del Atlántico, Luis Narváez Ricardo, afirmó que es necesario la recuperación del Río porque es un bien natural que incide en la vida de más de 30 millones de personas, que influencia la agenda nacional en un área de más de 250.000 kilómetros cuadrados, que le da vida a más de 600 municipios y sustenta en un alto porcentaje la economía nacional, a la vez que genera la energía vital para el desarrollo, industrialización y comercialización del país.

Estos cambuches a lo largo del Río ya no tendrán razón de existir, pues con la recuperación de la navegabilidad, habrá fuentes de mejor empleo.












