Reflexión

Nacimos para hacer historia

«SI JUZGAS A UN PEZ POR SU CAPACIDAD DE TREPAR UN ÁRBOL, VIVIRÁ TODA SU VIDA CREYENDO QUE ES ESTÚPIDO» -ALBERT EINSTEIN. 

Esta es una de las frases más célebres de Albert Einstein, un genio del siglo 20, y también una de mis favoritas. Quiero emplearla porque creo que resume correctamente el mensaje que hoy quiero transmitirles. Porque lo cierto es que cualquier persona puede ejercer el liderazgo desde distintas áreas, pero si juzgas a un matemático por su capacidad para escribir poemas japoneses, probablemente piense que estás loco, ¿no? Y no trato de generalizar, porque en realidad muchas personas pueden ser buenas en campos que nada tienen que ver entre sí.

El punto es que nadie es tonto y nadie es estúpido… la sociedad lo cree así porque puede que una persona que es buena en música no lo sea tanto en materias más «importantes» como pueden ser las matemáticas o la física, cuando en realidad se le debe dar igual importancia a estas dos. Aun así, y por suerte, el mundo está cambiando y las potencias mundiales saben que el equilibrio entre las ciencias, el arte y la innovación es la mejor opción para posicionar mejor a su país internacionalmente. 

Se cuenta que, a este gran científico, Einstein, le preguntaron una vez cuántos pies hay en una milla. La respuesta de Einstein fue, «no lo sé. ¿por qué llenarme el cerebro con hechos que puedo encontrar en dos minutos en cualquier libro estándar de referencia?» Einstein, a quien, por cierto, admiro, nos dio una gran lección, pues consideró que era más importante usar la mente para pensar que usarla como guardamuebles de hechos. Henry Ford, se halló envuelto en un pleito por difamación con el chicago tribune. La tribune había llamado a Ford, ignorante. Y Ford, hombre de gran respeto, dijo en efecto: «pruébenlo» tribune le pidió cuentas de preguntas sencillas tales como: «¿quién fue Benedict Arnold?» «¿cuándo estalló la guerra de la revolución?» y otras muchas, a las cuales Ford, que no tenía gran educación formal, no pudo responder. Finalmente llegó a exasperarse y dijo: «no sé las respuestas a esas preguntas, pero puedo encontrar dentro de cinco minutos un hombre que las sepa». Henry Ford sabía lo que todos los grandes ejecutivos saben: la capacidad de saber cómo conseguir informaciones es más importante que usar la mente como garaje de hechos.

Esto es aún más aplicable hoy en día, pues a medida que los avances tecnológicos se tornan más sofisticados y se globalizan a una velocidad algo aterradora, queda en claro que la información ya no es de unos pocos, como lo era hace unas cuantas décadas, sino de muchos, pues cualquiera que tenga un celular y señal de wifi lo suficientemente buena, puede acceder a internet y encontrar más datos mucho más rápido de lo que antes significaba pasarse horas escudriñando en libros de biblioteca para encontrar lo que sea que se estuviera buscando y por lo cual una persona que se llenaba la cabeza con datos en realidad inservibles y triviales era considerada sabia. Precisamente, porque no se tenía la accesibilidad a la información que se tiene hoy en día.

Claro que aún se debe tener un título profesional para ejercer carreras como la medicina o la abogacía, pero de qué sirve un médico que tiene la cabeza llena de medicinas, nombres de articulaciones y huesos, si al momento de hacer una operación no sabe qué rayos hacer. Por ello, y porque estamos en el siglo de la innovación, sé que una mente creativa y persistente puede llegar a ser mejor que cualquiera en cualquier área. Por ello, también los sistemas escolares deben evolucionar, pues todos somos personas diferentes, pero debemos desarrollar las mismas competencias para lograr cualquier objetivo. Es inútil que nos llenen la cabeza de números y letras si no sabemos para qué sirven, cuando debemos usarlas o cómo debemos hacerlo. Por ello, muchos estudiantes se frustran al no entender algo, es simplemente porque al realizar procedimientos que a la larga se automatizan de manera equivocada, como hallar la x y la y en una ecuación, su pendiente y no sé qué otras cosas más, no lo relacionan con una utilidad práctica en la vida. 

Personalmente, encuentro fascinante el área de la física, simplemente porque incluso al tirar un mango se tienen en cuenta muchas fuerzas y factores externos, pero, al fin y al cabo, sigue siendo solo un mango que alguien arrojó en el aire. Encuentro simplicidad en la complejidad y viceversa. considero que así es como deberían enseñarse todas las áreas que se dictan, es decir, viendo su aplicación en la vida real. además, la curiosidad y los errores de los estudiantes deben ser reconocidos como algo bueno. Al fin y al cabo, todo tipo de evolución o avance no es más que el total de la suma de muchos errores que eventualmente se perfeccionan hasta llegar a la mejor versión de sí

misma. Todo es un proceso de prueba y error, por eso, no te preocupes si en la vida te equivocas, o si no sabes cómo rayos hallar la x o la y en una ecuación y mucho menos su pendiente. Eso no significa que seas tonto y mucho menos que no puedas aprender. Para ser un matemático, cantante u hombre de ciencia no necesitas tener una mente veloz como el relámpago, ni una voz naturalmente melodiosa o una memoria milagrosa, lo único que necesitas es pasión y un alto grado de interés por lo que sea que hagas. si algo sé, es que, si tienes talento, pero, sobre todo, si eres persistente y amas lo que haces, es casi seguro que podrás triunfar. 

El liderazgo es una elección y no un rango; cualquier persona puede serio. Pues ser un líder no significa dar órdenes y hacer que las demás personas nos vean desde abajo. Todo lo contrario, ser un líder significa amar aquello que se hace y ayudar a las personas que están a tu lado a que también alcancen sus objetivos. 

Haz lo que sea que quieras hacer, sé feliz, atente a tus principios, atrévete a ser diferente, porque cuando lleguemos al final de nuestras vidas, podemos haber realizado todos nuestros sueños, aquello que realmente deseábamos, aquello que nos llenaba por completo, o simplemente podemos no mover un solo dedo, y al igual que muchos, no haber hecho nada, pensando que quizás no éramos capaces, que quizá los que lo logran tienen suerte, que quizá lo que querías hacer simplemente no era para ti. Recuerda, todos podemos lograr lo que sea que nos propongamos. Así que simplemente recuérdatelo a ti mismo todos los días. Naciste para hacer historia.

Este texto fue recuperado gracias a Domingo León, mi padre, quien lo guardó de manera preciosa entre sus archivos para que yo pudiera verlo en estos momentos, 6 años después.

Escrito por Gabriela León.

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