Por: Francisco Figueroa Turcios
Tres isquemias, fue el detonante para acabar con el último aliento de Amira Matilde Vergara González, quien falleció a los 96 años la tarde del martes 9 de mayo en la Clínica General del Norte. El sepelio será mañana jueves. Actualmente esta en la sala de velación de la Funeraria La Paz.
Amira Matilde Vergara González, o simplemente Doña Mati. Durante 35 años estuvo encargada de la cafetería y los oficios varios en el Junior.
Doña Mati, nació en el Carmen de Bolívar. Desde muy joven mostró su pasión por el fútbol, Junior era el equipo de sus amores. Lo que jamás se imaginó ella, es que el destino la llevaría a trabajar con el Junior.
«Llegué en el año 1975 a Barranquilla a buscar trabajo porque en el Carmen de Bolívar, mi tierra natal, habían pocas fuentes de empleo. A los pocos días de estar en la Capital del Atlántico le comente a Brigida, una vecina en el barrio el Bosque que necesitaba trabajar con carácter urgente ayudar a su familia. Yo no sabía que ella trabajaba con don Fuad Char.
Brigida, apenas se enteró que estaban necesitando una señora par realizar los oficios varios en la sede administrativa de Junior, no dudó en recomendarme» recuerda Doña Mati sobre su contacto con el Junior.
Doña Mati, ama al Junior por lo que sufre en las derrotas y cuando triunfa en su mirada se refleja el orgullo y la alegría que siente de pertenecer a un club del cual ella hincha desde muy joven y su trabajo se desarrollaba detrás bambalinas para hacer del cuadro ´Tiburón ´una institución organizada. «Todos los jugadores que iban a las oficinas administrativas llegaban primero a la cafetería. En mis 35 años que laboré con el Junior hay cinco jugadores muy especiales que me dieron la importancia pese a que cumplía una humilde labor de regalarles un tinto o un vaso con agua helada: Juan Carlos Delménico, Dulio Miranda, Gabriel Berdugo, Toto Rubio y Fernando Fiorillo.. Ellos era un caballeros» revela Doña Mati, quien tuvo la oportunidad de atender a todos los jugadores que militaron en el Junior durante sus 35 años de servicio al cuadro ´Tiburón´.
Doña Mati, no es sólo el tinto o el vaso con agua helada para refrescar el calor del día, es la dulzura manifestada en su sonrisa y su saludo para propio y extraños, así lo testimonian dos jugadores referentes de Junior: Juan Carlos Delménico y Toto Rubio.´Doña Matilde, era una mujer divina, entrañable , nuestra protectora, madre y compañera de lucha porque aunque no jugaba nos daba energía positiva el día antes del partido. Nunca la vi enojada o y triste. Siempre tenía un sonrisa para todos los jugadores de Junior. Me la imagino cuando venía con su bandeja de tintos. Al hablar de Doña Matilde, me hiciste recordar una mujer grande de Junior» Reseña Juan Carlos Delménico, quien no reservó elogios para Doña Mati.
«La gran Mati, la describo asi por su inmensa capacidad de servicio y amor. Que mujer, la recuerdo con Respeto y agradecimiento por su nivel de comprension, aprendio a conocernos e identificaba el grado emocional en nosotros después de un juego fallido o una victoria. Su oficio lo realizo con suficiente esmero y de excelente calidad, era como una madre, que le preparaba la ropa a su hijo pára lucir bien vestido en cada partido que enfrentamos.
Yo era una persona muy cercana a Ella, valoraba su esmero y capacidad de trabajo por hacer el maximo esfuerzo para que su trabajo se calificara de excelete. Siempre tenia una voz de amimo y nos replicaba que el proximo juego seria mejor. Gracias Mati, nos quedamos corto si tuvieramos que compensar tu Amor y Servicio» señaló Jesús ´ Toto´ Rubio. sobre las virtudes de doña Mati. Una flor en su tumba.













