El desenlace de la historia del reinado de Milagros es similar al final del Titanic.
Por: Francisco Figueroa Turcios
Dos historias espeluznantes por la similitud en el hecho de desafiar la ira de Dios.
El Titanic es el famoso transatlántico británico que llegó a ser el mayor barco de pasajeros del mundo y que se hundió en la noche del 14 de abril de 1912 durante su viaje inaugural desde Southampton a Nueva York.
Joseph Bruce Ismay, dueño del Titanic, en el momento de zarpar, voz en cuello lanzó la frase: «Ni Dios puede hundir este barco». Dios puso un iceberg como prueba, solo un pequeño roce bastó para hundir al mejor barco de su tiempo.
La otra historia donde se desafió la ira de Dios se protagonizó en el reinado de Milagros Rodríguez Tovio, que de acuerdo a los críticos debía ser la reina del Carnaval de Corozal, Sucre, en 1968.
Noche fatal
El doctor Luis Mora, miembro de la junta directiva del barrio San Juan, confiado en que Milagros sería la ganadora del reinado del Carnaval de Corozal, debido a la belleza y la exitosa labor en las Fiestas del Dios Momo, lanzó la frase también a voz en cuello: «¡Solo un milagro evitará el triunfo de Milagros!». Esa frase se acuñó como slogan de campaña del reinado de Milagros. Los boletines de prensa siempre terminaba con la frase…»Solo un milagro evita el triunfo de Milagros».
Jamás pasó por la mente de los habitantes del barrio San Juan ni de los otros cuatro barrios de Corozal (San Francisco, San José, San Miguel y La Macarena) que a Milagros Rodríguez se le escaparía la corona del reinado del Carnaval.
En la noche del 14 de abril, los mismos días del calendario en que se hundió el Titanic, se produjo también la gran desilusión de Milagros Rodríguez, solo que con 56 años de diferencia.
Aquella noche quedó grabada para Rodríguez toda su vida. Pero medio siglo después rompió el silencio para hacer la reflexión sobre su frustrada aspiración de constituirse en la segunda reina en el historial de la segunda ciudad del departamento de Sucre.
«No fue pertinente desafiar la ira de Dios, con el slogan que utilizaron en mi candidatura. Como era tan joven, no le prestaba mucha atención a las estrategias de mi campaña, entre ellas la frase que enmarcó mi slogan…»Solo un milagro, evita el triunfo de Milagros». Hoy es que dimensiono el desafío que se le hizo a Dios. Yo estaba feliz por las actividades que realizábamos para destacar al barrio San Juan», reconoce.
La gran sorpresa fue el triunfo de Josefa Sanes Ortega; Milagros Rodríguez quedó de virreina. El jurado no se dejó sugestionar por el boom de la campaña publicitaria donde prevalecia el slogan ¡Solo un milagro evitará el triunfo de Milagros! . En el carnaval de Corozal se elige la reina central teniendo en cuenta las actividades carnestoléndica y los atributos fisicos de las candidatas de los barrios.
«Josefa tenía sus virtudes, no hay que desconocer. El barrio La Macarena también tenía méritos para ganar, por el Carnaval que realizaron. Obviamente que todos me daban como superfavorita por lo que confiábamos en el triunfo, que al final no se dio. Soy una virreina que está en corazón de todos los corozaleros», confiesa Milagros Rodríguez.
Josefa Sanes Ortega del barrio La Macarena, fue la reina de los carnavales en 1968, por lo que los moradores del barrio San Juan consideraban a Milagros Rodríguez como una reina sin corona.















Excelente trabajo, escalando la calidad. Muy didáctico, así con ese estilo, caes en el fenómeno de la POST NOTICIA
PENSANDO EN EL CARNAVAL
Juan Bautista Domínguez Pérez el 19 de Enero de 2017.
El Carnaval de Corozal cumple 50 años “El Carnaval de oro”. Es tiempo de reflexionar en nuestro carnaval; debemos pensarlo como un espacio único, donde la niña, el niño, la mujer y el hombre recree una nueva forma de concepción del mundo y la vida, un acto social de reunión, de fiesta, de alegría, de hermandad y recreación colectiva, donde se reconozcan las expresiones de libertad, igualdad, paz y tolerancia.
Un Carnaval con máscaras, caretas, mascarillas, antifaces y pinturas sobre el rostro, como unos elementos lúdicos y fantasiosos que le permitan al protagonista de la fiesta cambiar lo que es, por lo que desea ser: Negro. Mono, indio, mestizo, mulato, gigantona, llorona, bruja, loca, cabezón, presidente, gobernador, alcalde, concejal, poeta, escritor, policía, educador, abogado, médico, comerciante…etc. Que todas y todos ellos sean expresiones y exaltaciones de las formas y colores de la creatividad, la actuación y sentir de la niña, el niño, la mujer y el hombre corozalero, sabanero, costeño y caribeño.
Un Carnaval revestido de Escuelas artísticas y culturales, que le permita su continuidad en el tiempo con las nuevas generaciones. Un carnaval con danzas, cantos y ritmos producto del sincretismo musical, el mestizaje cultural que hace más de quinientos años constituye la idiosincrasia del colectivo costeño.
Pero para ello, me luce pensar, que es necesario estudiar nuestra cultura popular y sus manifestaciones, como la de nuestro carnaval; es fundamental para encontrar nuestros verdaderos orígenes e identidad, pero, sobre todo, para nutrir nuestro espíritu humano, como al cumplir una función tan importante como la de alimentarse.