ActualidadNacionalesOpiniónReflexión

Mentira y engaño

Para la serie mundial de béisbol del año 1970 en Cartagena, el equipo de Cuba trajo un extraordinario segunda base: Félix Isasi.

Por: Rafael Castillo Torres

Rafael Castillo 

Este gran pelotero tenía una particularidad y era su capacidad para esconder la bola en los últimos innings, jugar vivo y poner out al contrario, como efectivamente lo hizo con el equipo de USA en el juego final, tocando al jugador anclado en la segunda base.

Isasi no engañó, simplemente sacó lo mejor de su béisbol para hacer la diferencia.

Siempre me han parecido muy curiosas nuestras dificultades para defender el derecho a la verdad. ¿Por qué no protestamos contra la mentira con la misma fuerza con que se grita la injusticia? ¿Será que no somos conscientes de la mentira que nos envuelve por todas partes? ¿Será que cuando exigimos justicia nos sentimos solo víctimas y nunca opresores? ¿Será que para gritar contra la mentira, la hipocresía y el engaño, es necesario vivir con un mínimo de sinceridad personal?

Creo que la mentira es uno de los presupuestos más firmes de nuestra convivencia social. Decir mentiras, echar embustes y movernos en el ámbito de las trapisondas es aceptado como necesario no sólo en el complejo mundo del quehacer político y la información social, sino también en esa “pequeña comedia” de nuestras relaciones interpersonales de cada día.

Hoy pensamos, decidimos y actuamos envueltos en un manto de mentira y falsedad. Nos sentimos cercados por muchos embustes de los que difícilmente nos podemos liberar. Frente a los últimos acontecimientos de la vida de la Nación, me hice algunas preguntas:
¿Cómo saber la “verdad” que se oculta tras las decisiones políticas de los diversos partidos? ¿Cómo conocer los verdaderos hilos que mueven a los autores de escándalos tan tenebrosos como el de Odebrecht? ¿Cómo descubrir los verdaderos intereses que tras campañas y acciones que se nos pide defender o rechazar? ¿Cómo actuar con claridad frente a la información deformada, parcial e interesada que diariamente nos vemos obligados a consumir?
Se dirá que la mentira es necesaria para actuar con eficacia para construir una sociedad más libre y más justa. Pero, realmente, ¿hay alguien que pueda garantizar que hacemos una Nación más decente cuando desde los centros de poder se oculta la verdad, cuando entre nosotros se usa la calumnia para destruir al adversario, cuando se obliga a las masas sencillas a ser protagonistas de la historia desde una situación de engaño e ignorancia?

En lo íntimo del ser humano residen la sed de verdad y la convicción de que jamás podremos construir nada verdaderamente humano sobre las bases de la mentira y la falsedad. El futuro nos exigirá poner luz en nuestra propia conciencia y recuperar colectivamente el sentido del comportamiento moral. Empujemos la aurora de ese día.

Noticias relacionadas
Acción socialActualidadArte y CulturaCrónicas

Staly Severiche: su vocación por el servicio social lo premió con una vivienda digna que le refaccionó la Ruta del Color

LocalesNacionales

La Unal de La Paz tiene abierto concurso docente

Acción socialActualidadArte y CulturaCrónicas

Anselmo Gil Gil, el maestro que enseña con brochas a través de la Ruta del Color

ActualidadArte y Cultura

La Nobleza: memoria colonial y elegancia festiva en el Carnaval

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *