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Del escepticismo a la leyenda: el día que Jaime Pérez Parodi conoció a Diomedes Díaz

Por. Francisco Figueroa Turcios

El Festival del Figue que se celebraba todos los años del 16 al 20 de Julio en la Junta, Guajira, fue el punto de encuentro de Diomedes Dìaz y Jaime Pèrez Parodi.

El Festival del Fique en la edición del año 1970, apenas comenzaba a llenar de música y alegría las calles del municipio guajiro. Nadie sospechaba que, entre los artistas invitados, caminaba un joven que años después cambiaría para siempre la historia del vallenato.

Jaime Pérez Parodi llegó como una de las voces más respetadas de la radio cesarense. Locutor de Radio Guatapurí y conductor del programa Acordeones al Aire, había sido contratado por Rubén Darío Araujo para animar oficialmente el Festival del Fique, celebrado entre el 17 y el 20 de julio 1970. Su experiencia le permitía reconocer, casi de inmediato, cuándo un cantante tenía madera de figura.

Apenas arribó a la Junta, Guajira, Rubén Darío Araujo, recibió con entusiasmo a Jaime Pèrez Parodi y le presentó a dos muchachos que apenas comenzaban a abrirse camino: Diomedes Díaz y Martín Maestre. Con absoluta convicción le dijo una frase que el tiempo convertiría en profecía: —Estos muchachos le van a cambiar la historia a la música vallenata.

Jaime escuchó aquellas palabras con respeto, pero prefirió esperar a que hablara la música.Esa misma noche llegó el momento esperado. Diomedes tomó el micrófono y comenzó a cantar.

Sin embargo, la primera impresión del experimentado locutor estuvo muy lejos del entusiasmo de Araujo. A sus oídos, aquel joven desafinaba, tenía una voz aguda y aún estaba distante del nivel interpretativo que en esa época representaba Jorge Oñate, considerado una de las grandes voces del vallenato.

Nada hacía pensar que ese muchacho terminaría convertido en el artista más influyente y popular de su generación. Aquella presentación no deslumbró a Jaime Pérez Parodi. La leyenda todavía no había encontrado su mejor voz.

Pero la historia suele guardar sus mayores sorpresas para quienes se atreven a desafiar los primeros juicios. Con los años, Diomedes Díaz transformó aquella voz discutida en un sello inconfundible. Lo que para algunos era una limitación terminó siendo parte de su identidad artística, capaz de emocionar a millones de seguidores y de convertir cada canción en un fenómeno popular.

Cada vez que Jaime Pérez Parodi recuerda aquel Festival del Fique del año 1970, vuelve inevitablemente a ese primer encuentro. Entonces comprende que los grandes ídolos no siempre nacen envueltos en aplausos. A veces llegan con más dudas que certezas, con más incredulidad que elogios. Y es precisamente allí donde comienza la verdadera grandeza: en la capacidad de convertir el escepticismo de una primera impresión en una leyenda que termina cantando para toda una nación.

Voz profética…

La primera noche del Festival del Fique llegó a su fin entre acordeones, aplausos y el aire fresco que descendía sobre La Junta. Antes de despedirse, un joven Diomedes Díaz se acercó a Jaime Pérez Parodi con la sencillez que lo caracterizaba y le hizo una invitación inesperada:

—Mañana venga a mi casa, en Carrizal. Vamos a comer un sancocho de gallina criolla. Jaime aceptó sin imaginar que aquella visita quedaría grabada para siempre en su memoria.

Al día siguiente, al llegar a la humilde vivienda, Diomedes no comenzó hablando de fama, ni de discos, ni de escenarios. Caminó hasta donde reposaba un viejo radio alemán marca Telefunken , lo señaló con una mezcla de ilusión y certeza, y le dijo:—Espero que algún día usted presente mis canciones en Radio Guatapurí.

Aquellas palabras parecían el sueño de un muchacho que apenas empezaba a abrirse camino en el vallenato. Sin embargo, el tiempo demostraría que eran una auténtica profecía.

Seis años después, el 25 de septiembre de 1976, el destino unió nuevamente sus caminos. Jaime Pérez Parodi, convertido en la voz de Radio Guatapurí, presentó al país el primer trabajo discográfico de Diomedes Díaz y Nafer Durán: Herencia Vallenata. En ese instante comprendió que el joven que un día le había mostrado con orgullo un viejo radio alemán no solo había anunciado su propio futuro, sino también el papel que él mismo tendría en el nacimiento de una de las carreras más grandes de la música vallenata.

A veces la historia comienza con un plato de sancocho, una conversación sencilla y un viejo radio alemán marca  Telefunken . Lo que parecía un encuentro cualquiera terminó convirtiéndose en el prólogo de una leyenda que cambiaría para siempre el vallenato colombiano.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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