Por: Sonia Márquez.
Este 14 de julio de 2024 no solo fue la asistencia final de la Selección Colombia en la Copa América 2024, sino que también demostró, una vez más, que este equipo luchó con fuerza y pasión, llevándolos a esa final tan reñida contra el actual campeón del mundo.
La Selección logró 25 juegos sin perder, gracias al liderazgo de Néstor Lorenzo y las destrezas de los jugadores convocados, manteniendo el denominado «invicto». Los futbolistas lograron durante este tiempo entenderse dentro de la cancha, marcando nuevamente para la historia el regreso a una final después de 23 años.
La ilusión no solamente mía, sino la de todo un país, se vio reflejada en cada rincón; la emoción, la unión, es un sentimiento inefable. Colombia jugó ante Argentina en la final y, aunque perdió 1 a 0 en el segundo tiempo suplementario, el orgullo y la pasión de nuestra nación brillaron más allá del resultado.
La tricolor no perdió; nos devolvió esa alegría que nos caracteriza a los colombianos, en un país donde cada territorio posee sus propios problemas. Gracias a la selección pudimos disfrutar de varios juegos limpios, olvidándonos de todas aquellas injusticias que diariamente nos saturan.
«Les dije ‘arriba’, creo que perdimos, pero no lo siento como una derrota, es algo raro. Siento que los muchachos salieron victoriosos en el torneo, creo que fuimos uno de los que mejor jugó, fuimos protagonista siempre. Nos costó la continuidad en la parte final del partido y eso nos pasó factura en un error. Hicieron un gran papel los muchachos, se mataron y por eso les dije que vamos por buen camino. Estamos tristes, pero los entiendo. Yo lloré como loco cuando salí segundo. Quiero que salgan con la frente en alta, estoy muy agradecido», comentó en una rueda de prensa el director técnico, Néstor Lorenzo.
La Copa América 2024 estuvo tan cerca, pero tampoco será la última. La dieron toda, y solo aquellos minutos del segundo tiempo suplementario hasta el pitazo final en Miami revelan una vez más que hay un equipo renovado y con ganas de seguir peleando. Se ha finalizado un campeonato, pero ahora viene el mundial. La percepción que tenían las personas hacia la tricolor ha cambiado e indica que Colombia ya no será cualquier equipo a enfrentar.











