Fueron cinco años, siete meses, tres semanas y un día de espera para ver materializado el estadio Metropolitano ‘Roberto Meléndez’. Pero la lucha para verlo convertido en realidad fue inenarrable.
Por Rafael Sarmiento Coley/Francisco Figueroa Turcios
Fotos Jairo Buitrago Oliva
El 11 de mayo 1986, es decir hace 30 años, es una fecha inolvidable para los barranquilleros por cuanto se inauguró el estadio Metropolitano Roberto Meléndez, una obra única en el país por su magnitud, y belleza arquitectónica.
Como dato curioso, el recién graduado ingeniero barranquillero no comenzó su portentosa historia de constructor en su ciudad natal. Por esas cosas de la vida, fue en Cartagena en donde, luego de haber realizado los diseños de algunos de los primeros hermosos edificios de apartamentos que se construyeron en El Laguito, se quedó por largos años como uno de los ingenieros más solicitados para diseñar y construir los más elegantes inmuebles de las zonas turísticas de la capital bolivarense.
Eso sí. Nunca dejó de tener un pie en su su ciudad natal, donde siempre ha vivido, con su familia, rodeado de su esposa e hijos, con quienes conforma un admirable y ejemplar cuadro familiar. Es tanta la integración de la familia que encabezan Julio Gerléin Echeverría y Margarita Villa de Gerlein, que decidieron diseñar una casa-edificio de cuatro plantas, una para cada hijo o hija con su respectivo consorte.
De esa manera Julio, antes de salir a trabajar a las siete de la mañana, se entera si uno de sus nietos no pudo ir al colegio porque amaneció resfriado. Sube y él mismo le da el remedio.
El Metro es otra cosa

Alejandro Char quiere que Alexis Mendoza, técnico de Junior actual, repita la gloriosa jornada de su periodo anterior como Alcalde. Pero la cosa no es tan fácil.
La historia del estadio Metropolitano es otra cosa. En primer lugar, hay que reconocer con todo honor y justicia el protagonismo de dos formidables promotores de la obra: Pedro Martín Leyes (ya fallecido) y Fuad Char.
Martín Leyes porque motivó al entonces candidato liberal a la Presidencia de la República, Julio César Turbay Ayala, a que se comprometiera con Barranquilla para esa obra. Y Turbay Ayala, político audaz, no lo dudó mucho. De inmediato, durante una manifestación en el mítico Paseo Bolívar, prometió que él haría el nuevo Estadio Metropolitano. Y el público presente enloqueció de alegría. Por supuesto, el candidato liberal ‘barrió’ a sus contrincantes en Barranquilla y en la Costa Caribe en general.
En 1982, por fin gana la Presidencia el hombre de Amagá, Antioquia, hijo del sastre del pueblo, no por ese origen humilde Belisario Betancur Cuartas realiza un periplo político vital y trascendente en la vida política nacional. Con el mayor de los aciertos designa como su primer Gobernador en el Atlántico a un empresario de origen liberal, Fuad Char Abdala, quien por primera vez en su vida aparece como actor de primera línea en la escena de la política regional y nacional.

Joao Herrera Olaya (director de deportes del Distrito), Alex Char, Alexis Mendoza, Monseñor Tamayo, Fuad Char y Carlos Él Pibe’ Valderrama, disfrutan una porción del gigantesco postre que alcanzó para todos.
Al frente de la Gobernación Char realiza una de las mejores administraciones de toda la historia del Atlántico, trabajando duro y parejo como él lo aprendió desde niño y lo desarrolló cuando adulto para construir ese colosal imperio empresarial que es hoy el Grupo Olímpica.
Como Gobernador, tuvo que hacerle frente al primer boquete que abrió el Cabal del Dique e inundó y arruinó todo el sur del Atlántico. Fue entonces cuando salió a flote la sensibilidad y la incomparable condición humana de Adela Chaljub de Char, la entonces esposa de Fuad Char.
En forma diaria, desde las cuatro de la madrugada Adelita encabezaba una caravana que llevaba alimentos, ropas, y medicinas a los centenares de damnificados del sur. En forma simultánea lideraba una hermosa tarea para embellecer la avenida al aeropuerto Ernesto Cortissoz, mientras Fuad hacía hasta lo imposible por hacer el Parque Muvdi antes de que venciera el término establecido por el legatario, el difunto don Elías Muvdi. La clausula del legado establecía que, si después de 30 años no se había construido el proyecto que él dejaba plasmado en su donación, el terreno retornaba a propiedad de sus legítimos herederos. Y en casi 30 años lo único que se hizo fue traer unos vetustos juegos mecánicos comprados de segunda en un remate en uno de los tantos parques de Miami.

María Merecedes De la Espiella de Cha, Katya Nule de Char, su hijo mayor, Rafael Iglesias, Joao Herrera Iranzo (alcalde exitoso de Soledad) y otros de los invitados al ágape del miércoles en la noche en el hotel Dann Carlton.
Fuad Char se puso al frente de esa obra y la culminó. Fue todo un acontecimiento local, regional y nacional, porque era uno de los mejores parques recreativos del país, con olas artificiales, seis piscinas de distintos tamaños, gigantes toboganes y juegos de toda índole, pequeños locales comerciales y restaurantes, al frente de los cuales estaban los hermanos Juan Pío y Rosendo Arteta De la Hoz. El primero fue el arquitecto residente durante la construcción de toda la obra.
El Metro entre ceja y ceja
De una manera sobrenatural, Fuad se multiplicaba para estar al frente de las dolamas por el desbordamiento del Canal del Dique, vigilando las obras del Parque Muvdi y empujando el proyecto del nuevo estado. Fuad tenía entre ceja y ceja el Metropolitano. Sabía del sufrimiento de la afición local para disfrutar de su pasatiempo favorito, la participación del Junior en el torneo profesional.
De tal manera que el Gobernador del Atlántico se le colgó de la solapa del Presidente Belisario Betancur para empujar una obra que el anterior Presidente, el liberal Julio César Turbay Ayala, había dejado en marcha. Muy pronto Fuad aprendió a tocar las puertas de los ministerios e institutos correspondientes. Hacienda, un ministerio que siempre ha estado en manos de cachacos tacaños con la Costa Caribe. Educación, que ni fu ni fa. Coldeportes, que a veces daba la impresión de obstruir, en vez de construir. Char, sin embargo, supo sortear todos esos escollos y sacó adelante el Metropolitano, para honra suya como legado de su pujanza como hombre público.

El secretario de deportes del Distrito Joao Herrera Olaya explica los proyectos inmediato que se tienen para el Metro.
En sus treinta años de historia, el Coloso de la Ciudadela 20 de Julio, ha sido testigo mudo de cuatro de las clasificaciones de la Selección Colombia a los campeonatos mundiales de fútbol (Italia 1990, Estados Unidos 1994, Francia 1998, Alemania 2006 y Brasil 2014). También ha sido escenario de cinco de los siete títulos del Junior (1993, 1995, 2004, 2010 y 2011).
Contratos de las tribunas
El 15 de agosto de 1980 se firmó el contrato C-O88O entre Metrofútbol y la firma Julio Gerlein Echeverría, cuyo objetivo era construir la tribuna de Occidental del estadio Metropolitano Roberto Meléndez.
Celebración 30 años

Alejandro Char cuando comprometía a Alexis Mendoza a conquistar otro título para el Junior (Foto Jairo Buitrago)
Las coincidencia de la vida, Alejandro Char tuvo a su cargo como Alcalde celebrar los 25 años de vida del estadio Metropolitan Roberto Meléndez y este miércoles en el hotel Dan Carlton, le correspondió celebrar los 30 años, también con la investidura de primer mandatario de los barranquilleros.

Invitados especiales, la barra de los Cuervos, bajo la batuta del secretario de cultura del Distrito, Juan José Jaramillo.
Además de Alexis Mendoza estuvieron como invitados especiales Carlos ‘El Pibe’ Valederrama, Monseñor Víctor Tamayo, arzobispo de Barranquilla, y Fuad Char que recordaron las anécdotas de los títulos obtenidos por el Junior en el estadio Metropolitano, en especial en el año 1993, cuando un árbiro «de cuyo nombre no quiero acordarme», pensaría Fuad Char, quiso embolatarle el título a Junior pitándole de todo en contra, hasta un penalty por una mano ‘inexistente’ en una barrera para el cobro de un tiro libre. «Yo estaba en la barrera, y el balón pasó lejos de mí. le pregunté con cara de empute a todos los demás integrantes de la barrera y todos, con tremenda seriedad, dijeron que no. Ya horas después, cuando estábamos celebrando el título, los reuní y les dije, bueno, ya aquí entre nos, como llavería, quién metió la mano. Y salió el gordito Valenciano, con carita de cordero que llevan para el matadero: «yooo». Lo levantamos a pitos y todo el mundo se dio cuenta de la pilatuna genial del gordito».














