Al veterano locutor y periodista lo afecta una artrosis aguda, hipoglucemia y fuerte infección renal.
Por Francisco Figueroa Turcios
Marco T. Barros Ariza lleva quince días hospitalizado en la clínica del Caribe, donde se aferra a Dios para que le entregue licencia para continuar realizando el programa sabatino ‘Recuerdos con Marcoté’, que se difunde por Radio Cultural Uniatónoma 94.1 FM Stereo, en el horario de dos a tres de la tarde, y escribiendo la columna ‘¿Sabía usted que?’ los jueves en el Diario La Libertad.

Marco T. Barros Ariza, un periodista que es como una enciclopedia humana. Su pasión es el bolero.
En realidad contabiliza treinta días, porque estuvo también quince internado en la Clínica La Asunción, pero al no ver mejoría, su nieta Zamira Gómez Barros, quien trabaja en Sura, donde precisamente él esta afiliado, logró que lo trasladaran al pabellón especial que tiene esta empresa promotora de salud, en la Clínica del Caribe.
La artrosis, la hipoglucemia (bajo nivel de azúcar en la sangre, en pacientes diabéticos, que pueden producir un coma diabético) y la infección renal se han confabulado para afectar a Marco T. Barros y tenerlo recluido en la habitación 312 de la clínica del Caribe, que le impiden caminar y con fuertes dolores en los huesos.
«Hace dos días mi papá tuvo una situación critica, nos habíamos resignado a la voluntad de Dios, pero evolucionó favorablemente. Fue algo esperanzador. En esta etapa de crisis hablaba incoherencias, o deliraba. Recuerdo que tuvo una fuerte discusión con su amigo y colega Jaime Jiménez. Marcoté le decía a Jaime «no puedo abandonar la clínica porque no soy médico para darme de alta», relata Eduardo, el tercer hijo de los siete que tuvo Marco T. Barros.

Marco T. Barros y su difunta esposa Beatriz Donado.
«Mi papá es diabético, preocupa porque los niveles de la azúcar en la sangre son bajos, es peligrosa esta sintomatología, sumado a que él es hipertenso y para remate lo afecta una fuerte infección renal y artrosis aguda, por lo que deberá permanecer internado por varios días. No hay afán de sacarlo en las condiciones en que está, pese a que él ha sido incluido en el programa hospital en la casa. La infección renal ha cedido, pero la artrosis es aguda y no le permite caminar», añade.
«Confío en Dios que me voy a recuperar pronto, todavía tengo cuerda para rato. Mis oyentes y lectores me necesitan», señala Marco T. Barros, quien hace una breve pausa y comienza a sacar la cuenta del escalafón de los colegas que lo superan en edad.
«En primer lugar está Víctor Herrera De la Espriella, tiene 102; en el segundo, Chelo De Castro, con 95; y yo estoy en el tercer puesto del escalafón, con 92 años de edad. Chelo y yo estamos activos. Si Chelo De Castro aspira morir frente a un micrófono o una máquina de escribir, esa es mi misma filosofía. Morir como los árboles, de pié».
Al pie del cañón
El estado de ánimo de Marco T. Barros lo mantiene intacto, pese a los fuertes dolores que lo afecta la artrosis, especialmente en los codos, tobillos y muchas veces en el cuello. Es un caso admirable que desde su lecho de enfermo realice el libreto del programa radial y de su columna.
Se apoya en su nieta Zamira Gómez Barros, para dictarle el libreto del programa radial «Recuerdos con Marcoté» y él lo supervisa por lo que le pidió a su hijo Eduardo que le trajera a la Clínica un radio pequeño para escuchar la emisora.
«Hoy sábado le hice un homenaje a Daniel Santos. Hago esta Aclaración: no porque yo lo determine, sino son los oyentes que me llaman y me sugieren qué música debo colocar. Soy muy respetuoso del concepto de mis oyentes, a ellos me debo», confiesa Marco T. Barros.
«Me he entendido muy bien con el joven control de Radio Cultural Uniatónoma FM Stereo 94.1, Valerio Hermosillo. Yo le envío el libreto de los temas y en el orden que deben llevar y él me cumple al pié de la letra, las veces que yo no he podido ir, por ejemplo ahora que estoy aquí en la clínica o cuando falleció mi esposa Beatriz Donado, que guardé tres meses de duelo, no me ha fallado», agrega.
Valerio Hermosillo es un aventajado estudiante de comunicación social y periodismo de la Autónoma del Caribe. Y en los tiempos libres se desempeña en las consolas y controles de la Emisora, con plausible habilidad.

En la Clínica del Caribe las enfermera lo pechichan. Saben el valor de este personaje del periodismo.
El bolero mi pasión
Marco T. Barros, sin tapujos reconoce que su música predilecta es el bolero. Habla pausado, producto de las tres enfermedades que lo afectan, pero su lucidez es pasmosa.
«El bolero es mi pasión. Y mi canción preferida es ‘La Despedida’ que interpreta Daniel Santos, de la autoría de Pedro Florez». Vuelve a hacer otra pausa. Se queda pensativo un instante y realiza el siguiente apunte.»La canción ‘La Despedida’, la compuso Pedro Florez en el Ejército, cuando estalló la tercera guerra mundial». Esa es mi canción favorita», volvió a recalcar.
Un libro de sus vivencias
Uno de los tantos amigos que lo ha ido a visitar a la clínica del Caribe le propuso editar un libro, pero a él no le sonó la idea.
«Maestro Marcoté usted que ha entrevistado a tantos personajes, porqué no editamos un libro con esas vivencias, sería un documento de consulta», le apuntó el amigo. Marco T. Barros lo interrumpió y le dijo: «Si se hace ese libro, por la ‘piratería’ lo encontrará en el Paseo Bolívar, en la calle 72 o en la calle 84, vendiéndolo a mil pesos. Déjame tranquilo, yo no estoy para esos trotes».