El público delirante aplaudió cada acto del maravilloso espectáculo que la propia Soberana libreteó y aportó el hilo conductor de la imagen pensando en Macondo.
Por Rafael Sarmiento Coley/fotos Nira Figueroa 
El sonido, perfecto; la iluminación estupenda; la musicalización lo más bello de todos los géneros bailables; la coreografía con sabor de embrujo macondiano; la recreación de ‘El amor en los tiempos del cólera”, fuera de serie con esos buques de rueda y de vapor e incluso algunos ya modernos pasando cerca de la naos en la cual los dos enamorados octogenarios deciden pasar una luna de miel que se volvió eterna y ese bolero de Shakira, encantador.
No hubo lunar negro. No falló en ningún momento el sonido ni el mapeo de fondo. Claro, no hubo el maléfico saboteador taimado que, cuando no es él el contratista principal del evento para llevarse el grueso de la paga, contrata un equipo de quinta y las luces de tercera.
Así fue trascurriendo el acto de coronación de la Reina del Carnaval 2016, Marcela García Caballero, hasta cuando llegó la tremenda rumba con la salsa, y de repente saltó a la tarima un bailador extraordinario que sorprendió al público con unos pases magistrales, unos zapatos de dos tonos y una pinta de salsero veterano.
Como un bailarin pendenciero y atrevido agarró a la Reina y la puso a bailar a su mismo ritmo enloquecedor. Algunos asistentes preguntaban: “¿Y quién es ese man con pinta de camaján?” “!Hombe, tú no vesque ese es el papá de la Reina, Augusto García!”.
El espectador de la pregunta, no tuvo más que exclamar…”¡nojooda, ese man baila, tira más pases que Jhony Ventura!”.
El alcalde Alex Char estaba entusiasmado, rodeado de su corte celestial, Hector Amarís Jr., Mike Char Jr. Diana Acosta, y por su puesto la jefa del hogar Katya Nule Marino, y un poco más atrás la mamá de Katya, Ginger Marino de Nule.
En el espacio que quedó entre la coronación de la Reina Marcela por parte de su antecesora Cristina Felfle, hubo tiempo para hablar del empuje que tiene Barranquilla. Un diálogo ameno entre el alcalde Alex Char y los periodistas Marco Schwartz, director de El Heraldo, y Rafael Sarmiento Coley, director de este portal periodístico y de opinión.
Y mientras ellos arreglaban el mundo, ya Silvestre Dangond estaba en tarima y de inmediato soltó una carga profunda con sus mejores canciones, lo cual enloqueció al público presente. Que se quedó hasta el final. Nota en construcción…











