Desde cuando la Covid-19 hizo presencia nefasta en las tierras sucreñas, unos 22 servidores del sector salud han fallecidos. En el mes de septiembre fue cuando más dolor y tristeza sufrió el cuerpo médico y paramédico.
Por Chachareros/María José Campo
La pandemia del Coronavirus ha pasado por el departamento de Sucre como una sevicia contra el personal médico y paramédico, además de la tristeza y el dolor en cientos de hogares de familias de todos los estratos sociales en municipios, corregimientos, veredas y estaciones de policía.


Álvaro Ordóñez, ortopedista fallecido, en foto del archivo familiar con su esposa Viviana Peñata Giraldo.
El más reciente caso fue el del médico ortopedista Álvaro Ordóñez Gil, quien falleció este miércoles en Medellín, a donde fue trasladado en estado de gravedad. De 47 años, casado con Viviana Peñata Giraldo, deja dos hijos menores de edad.
Era un reconocido profesional de la medicina que, con mucho sentido humanitario se enfrentó al peligro del contagio atendiendo a numerosos pacientes. Según sus colegas, Ordóñez Gil, quien se especializó en Argentina, “era un ser muy humanitario, muy estimado por la ciudadanía”.
Sus restos mortales están en la Funeraria La Esperanza. Su sepelio será este viernes. Pero recuerden que estamos en emergencia sanitaria, el virus no se ha ido. Hay protocolos estrictos por bioseguridad. Oremos por sus familiares y pidamos a Dios por su descanso eterno. Lo que sean católicos colocarlos en la eucaristía y los que no pero sean cristianos, mantenernos en oración por él, su familia y todos los que padecen las graves consecuencias de perder un miembro de su grupo.
En la lista de los profesionales del sector salud sucreño víctimas de la Covid-19 están el ginecólogo Rubén Díaz Ramírez, una ginecóloga que falleció en Sucre (Sucre), y Roberto Hernández Rojas, quien prestaba sus servicios en la ESE de Sincé.
El caso también que ha causado mucho dolor en la población sincelejana es el de Sindy Torres, enfermera jefe de una de las clínicas de Sincelejo, por cuando sus compañeros de trabajo la recuerdan “como una profesional abnegada, siempre risueña, a pesar de las duras faenas que uno tiene que cumplir en estas situaciones de emergencias hasta 18 horas y a veces hasta doblándose las 24 horas. Era un ser maravilloso”. Era oriunda del corregimiento de El Mamón (Corozal). Deja dos hijos menores de edad. Su fallecimiento se produjo en Bogotá, a donde fue trasladada, pero no pudieron salvarle la vida. En Sincelejo trabajaba en la clínica La Concepción.

Homenaje póstumo a Álvaro Ordóñez
Poco antes también falleció la enfermera de ese mismo centro asistencial, Carmen Elena Vergara Varelo, de 38 años. Era oriunda de San Antonio de Palmito. Deja un hijo de 15 años.













