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Luis Emilio Rada, pionero del periodismo económico en la Costa

“La honestidad es la columna vertebral de las cosas rectas en la vida. Es vital en el periodismo: si no se es honesto no se puede ejercer el periodismo”.

Nota de la Redacción: Este reportaje fue elaborada hace casi diez años, con el propósito de alimentar un libro, liderado por Carmen Peña Visbal, sobre periodistas sobresalientes de la región Caribe colombiana.

Fotos: Luis Rincón González

Por Fausto Pérez Villarreal

Amoroso, comprensivo e incansable trabajador, aprovechador, al máximo, del tiempo.

Con esas palabras define Yaneth Facio Seguro a Luis Emilio Rada, el primer periodista nativo de la región Caribe colombiana que inició un programa radial especializado en la fuente económica, y con quien contrajo matrimonio el 31 de mayo de 1981 en la iglesia Santo Domingo de Guzmán, de Barranquilla.

“Como todo ser humano tiene sus defectos, pues no es perfecto, pero sus virtudes superan de manera abrumadora, por goleada, las cosas negativas. Y eso ha contribuido, decisivamente, para que nos hayamos mantenido unidos, en matrimonio, por más de 30 años. Lo catalogo como un hombre íntegro, excepcional, buen hijo, buen hermano, buen esposo, buen padre, buen amigo, excelente ser humano”.

Luis Emilio y Yaneth han constituido una familia muy unida, solidaria, creyente en Dios. Son padres de tres hijas: Yaneth María, Sandra Liceth y Liliana María. Esta última, según Luis Emilio, es la que más se parece a él en el rigor que le imprime a cada una de las metas que se fija.

Su hija mayor, Yaneth, le ha dado, hasta ahora, su único nieto: Emilio, un inquieto niño cercano a los cuatro años que constituye el ‘pechiche’ de la familia, ‘el dueño del balón’, el príncipe indestronable… “por ahora”, agrega Luis con una espontánea carcajada.

“En casa, cuando está supuestamente descansando, Luis Emilio siempre se la pasa escribiendo, editando, ordenando el programa radial, arreglando el armario. Sin exagerar, solo se queda quieto a la hora del sueño profundo. Siempre le ha gustado trabajar para él. No comulga con eso de trabajar para otro. Él es muy autónomo en sus cosas. Y, la verdad, lo hace muy bien, y, sobre todo, con mucho profesionalismo”, declara su cónyuge.

Pero Luis Emilio aclara que cuando está libre en casa le gusta estar acostado, viendo televisión, disfrutando de la paz de su habitación. “Mi cuarto no lo cambio por nada: es el fortín que me proporciona paz y seguridad”, sostiene.

Se encarriló por el periodismo económico porque, como lo afirma de manera textual, “antes nadie se dedicaba a esa rama. Todo giraba en torno a las noticias, generales, a las noticias de crónica roja, políticas, judiciales, sociales, deportivas, etcétera. Yo sabía que las informaciones económicas aquí no funcionaban mucho, pero me atreví y me metí en ese campo; me gustó, y ya el noticiero mío tiene 35 años y es un referente en su estilo y género. Mis hijas vivieron de eso por mucho tiempo”.

El periodismo no estaba en sus planes

Por la mente de Luis Emilio, en sus primeros años de vida, jamás pasó la idea de ejercer el periodismo. Por tener una gran destreza en los números, su interés estaba centrado en la ingeniería, en especial, la civil. Y así lo manifiesta:

“Sentía una férrea atracción por todo lo relacionado con el cálculo, la mecánica, la hidráulica y la física. En verdad quería explorar ese mundo y desentrañar sus misterios. La comunicación me era totalmente indiferente. No estaba en mis planes”.

Aconteció que en la época en que él se graduó de bachiller, en el Colegio Barranquilla (Codeba), por allá en 1972, no había en la capital del Atlántico una universidad que tuviera esa Facultad.

“Un familiar mío, en respuesta a mi inquietud, me dijo que por la carrera 43, con la calle 60 –en verdad no recuerdo la dirección con exactitud- había una corporación que ofrecía una carrera a fin con lo que yo quería. Me sugirió dirigirme hacia allá. No lo pensé dos veces, pues nada perdería”, recuerda Luis Emilio.

Quiso matricularse para no perder tiempo, pero sobre todo con la esperanza de que en la medida en que avanzara, surgiera una universidad que abriera la Facultad de Ingeniería Civil. Era su esperanza.

Estuvo a punto de matricularse cuando un amigo le dijo que esa Corporación no estaba acreditada por el Ministerio de Educación, que era ‘pirata’. Desistió, de inmediato, de su propósito porque alguien le comentó que averiguara en la Universidad Autónoma del Caribe. Siguió la recomendación. Fue hasta allá y le hablaron de Comunicación Social. Acudió a la Facultad y encontró a un viejo amigo del bachillerato, en el Codeba que también iba a comenzar los estudios, y este le comentó acerca de lo prometedor que era esa carrera: Gilberto Marenco Better.

“Le dije a Luis Emilio que la Comunicación Social era la carrera del futuro, que ahí había mucho campo, que sería interesante probar”, recuerda Gilberto Marenco.

Pleno de entusiasmo, Luis Emilio se matriculó en Comunicación Social en la Uniautónoma. Con las semanas le fue ‘cogiendo el gusto a la vaina’, como lo diría con sus propias palabras.

A finales del segundo semestre de estudios, en las postrimerías de 1973, Gilberto Marenco le informó que en RCN Radio, entonces ubicada en la calle 73 con carrera 41, estaban necesitando jóvenes reporteros, preferiblemente estudiantes, y lo invitó a que se presentaran para ver qué pasaba.

Y lo que pasó fue que Luis Emilio y Gilberto llegaron a RCN, pasaron la prueba y empezaron a trabajar como reporteros, bajo la dirección del periodista Jota Enrique Ríos, un paisa recién llegado de la capital de la Montaña, y quien había convocado a jóvenes estudiantes para fortalecer el equipo de Radio Sucesos RCN de Barranquilla. “Quiero armar un equipo con ‘berraquera’, con sangre nueva, con fuego, audaz, que marque diferencia en el periodismo local por lo que diga, cómo lo diga y que esté bien presentado”, propuso el director.

“En RCN me la gocé aprendiendo. Hacía reportería, escribía, hablaba en el noticiero e iba a clases. En la universidad, Gilberto y yo nos convertimos en una especie de vedettes, pues éramos los únicos estudiantes que estábamos en los medios de comunicación. Aprendíamos una barbaridad y, encima, nos pagaban. Fue, ciertamente, una experiencia gananciosa”.

Además de Gilberto Marenco y de Lura (acrónimo del nombre y apellido de Luis Rada, con que era conocido entre sus amigos) a la citación de Jota Enrique Ríos Calderón asistieron Víctor Carrerño y Jaime Rueda Domínguez.

Radio Sucesos RCN de Barranquilla se caracterizó porque, por orden de Jota Enrique, los reporteros del noticiero tenían que asistir vestidos con saco y corbata, a las reuniones y cocteles convocados por los empresarios. “Eso le da dignidad y categoría al periodismo, a ustedes, que son los exponentes de la profesión”, aseveraba el líder del espacio radial.

“Al terminar nuestra etapa en RCN, Luis y yo tomamos diferentes rumbos. Yo me fui para Caracol con Carlos Castillo Monterrosa, y de ahí para El Heraldo con Juan Gossaín. A Lura le perdí el rastro por un rato, pues desapareció por un tiempo de los medios. Después me enteré de que estaba madurando un proyecto que ejecutaría con señalado éxito: ‘Radar de Económico’, que se constituyó en un referente de la radio barranquillera. De Luis Emilio Rada, Lura, puedo decir que ha mantenido una conducta ética, profesional de compromiso con su actividad periodística. Es un amigo sincero, leal, un hermano, y considero que es un orgullo para Barranquilla tener un periodista como él”.

El periodismo económico

No fueron las noticias generales, ni la temática de ciudad ni mucho menos el deporte lo que sedujo a Luis Emilio a enfilarse, en firme, en el periodismo. Lo que atrajo su interés fue la fuente económica. Y en ello tuvo mucho que ver su primer director radial, Jota Enrique Ríos, a quien considera su mentor.

“Jota Enrique ha sido siempre, por excelencia, un periodista económico. Y de eso hizo gala en todo momento. Tres años después de que yo llegara a RCN a él lo trasladaron a Medellín, su ciudad de origen. Con su salida, su proyecto en Radio Sucesos RCN Barranquilla, llegaba a su fin. Todos lo lamentamos”.

El cese de actividades en el campo periodístico le sirvió a Luis Emilio para consagrarse a la culminación de sus estudios en la Universidad, graduarse y ayudar a su padre en la venta de víveres, en un depósito que este había adquirido en el centro de Barranquilla.

“En ese depósito supe que yo nací para ser independiente –asevera Luis Emilio, lleno de convicción- y comprendí que el valor del tiempo tenía que ser determinado por mí, sin nada de jefes que me mandaran; viendo a mi papá ‘bolear’ duro y parejo, sin rendirle cuenta a patrono alguno, supe que yo no estaba programado para recibir órdenes de nadie, que yo tenía que ser mi propio jefe. Ganaba dinero, claro está, pero me convencí, de igual modo, de que no podía quedarme en un depósito como vendedor. Lo mío, ciertamente, era el periodismo, así que decidí salir en busca de mi meta en la vida”.

Se presentó un día cualquiera en La Voz de la Patria, la emisora de la tonalidad perfecta, como rezaba su eslogan, y le propuso la realización de un noticiero radial a Eduardo ‘Chichi’ Vasallo, el director de la estación radial. ‘Chichi’ aceptó, pero le advirtió que solo tenía un espacio disponible, los sábados de 7 a 7:30 de la mañana.

Luis Emilio no le vio problema ninguno. Aceptó y arrancó. No se le olvida la fecha: 4 de febrero de 1984. ‘Noticiero Económico de la Costa’ era el nombre del programa. Lo bautizó así, inspirado en el programa, ‘Noticiero Económico Antioqueño’ que su mentor, Jota Enrique Ríos, con quien se mantenía en contacto, había fundado en Medellín. En su aventura, a Luis Emilio lo acompañó su hermana menor, Mabel del Carmen Rada.

“Amigos y allegados nos dijeron que el horario era fatal, que nadie nos escucharía, pero Luis Emilio tenía fe en lo que quería: ‘enseñaremos a la gente a que madrugue a escuchar información económica’, dijo. Desde ese momento, de manera ininterrumpida, Luis Emilio, en diferentes emisoras y en diferentes horarios ha mantenido su proyecto por espacio de 35 años en el aire con calidad y alta credibilidad”, señala Mabel del Carmen.

Admite Luis Emilio que ‘Chichi’ Vasallo fue fundamental en la consolidación del programa, pues además de creer en él, le enseñó a Mabel a manejar la consola para que no dependieran del operador de turno en caso de que este faltara en algún momento.

“Desde el principio, nuestro programa se confeccionó de manera ordenada. Yo mismo escribía el libreto y sacaba tres copias: una para mí, una para Mabel y otra para el control. Sin exagerar, el ‘Radar’ era y sigue siendo una especie de noticiero de televisión en radio. Desde ‘los buenos días’ hasta el ‘Muchas gracias por escucharnos’ lo teníamos ‘libreteado’. Se podía improvisar, pero de una manera mesurada. Estaba escrito lo que Mabel y yo íbamos a decir, pero había la libertad de comentar para no parecer acartonado. Después grabábamos con antelación el programa hasta que finalmente lo hicimos en vivo”, aclara Luis Emilio.

Al tercer mes de estar al aire, el noticiero cambió de sábado a domingo, pero continuó en la misma franja: 7 de la mañana. A los oyentes que fueron colonizados no les importó el cambio de día.

‘Radar Económico’

Un viaje que Luis Emilio efectuó a Medellín, en plan de vacaciones, le determinaría su futuro en el periodismo. Dialogó con su antiguo director, Jota Enrique Ríos, y le manifestó su interés de crear un noticiero diario y contar con su vinculación, como socio. A Jota le agradó la idea, le dio el aval y le propuso cambiarlo de nombre:

“Póngale ‘Radar Económico’. Es una combinación de su apellido y el mío porque vamos a ser socios. Al final, agréguele R de Ríos. Póngalo a consideración de su familia, a ver qué opinan. Regrese a su tierra y me comenta después”, le sugirió Jota.

De regreso a Barranquilla, y después de consultar con su esposa Yaneth, no quedó duda ninguna: el noticiero se llamaría ‘Radar Económico’ y su emisión sería diaria. Nacería así un espacio radial especializado en la difusión de los recursos, la riqueza, la producción, distribución y consumo de bienes y servicios para satisfacer las necesidades humanas. ‘Radar Económico’ se convertiría en referente del periodismo de la región Caribe colombiana. Más tarde, Jota Enrique cedería el 20% que le correspondía de la sociedad, y Luis Emilio quedaría como único dueño de ‘Radar Económico’. “Eso es suyo, no lo deje caer ni mucho menos morir. Le auguro éxitos. Solo tienes que ser constante y no perder nunca la pasión. Confío en ti”, fue lo único que le pidió el experimentado periodista antioqueño.

Durante el tiempo en que Mabel Rada fungía como control se incorporó al grupo periodístico un ‘nuevo integrante’, de nombre Leonardo. “En verdad, Leonardo, como tal, no existió. Creamos ese personaje cuya función era la consola para no revelar que Mabel era la que en realidad hacía ese trabajo. El nombre Leonardo lo tomamos de un sobrino”, revela el protagonista de este perfil.

De reportería por el mundo

No fue fácil, de modo ninguno, iniciar y consolidar en Barranquilla un programa especializado en la fuente económica. Además de que de por sí la información de números y finanzas es un poco complicada para que sea digerida por todos los públicos, se requiere un lenguaje sencillo a fin de que se logre una comprensión sin mayores dificultades.

“Con gran destreza y esmero pudimos lograr el objetivo y hacer que personas de diferentes sectores de la sociedad no solo nos escucharan, sino que aceptaran nuestra propuesta, que además era innovadora”, señala, sin falta modestia, este pionero de información económica en materia de programas radiales en el departamento del Atlántico.

Luego de diez años de haber iniciado su aventura en La Voz de la Patria, ‘Radar Económico’ pasó a Forero Sanmiguel. Ahí duró una larga temporada antes de pasar a Radio Alegre, y de esa emisora se mudaría a Radio Tropical.

Desde 1989, con su noticiero, Luis Emilio Rada se ha constituido en un asistente como reportero, casi habitual, a las Asambleas del Fondo Monetario Internacional. Su primer viaje fue a Washington. Después estaría en Hong Kong, Guatemala, Cancún, Montevideo, Ciudad de Panamá, Salvador Bahía, Seúl, Asunción y Buenos Aires, entre otras ciudades.

“Ha sido una experiencia maravillosa, en la que he saboreado la esencia de vivir, que, definitivamente es viajar, conocer otras culturas. Solo dejé de asistir en 2001 por una isquemia cerebral que sufrí y que me permitió dimensionar el don de la amistad y la solidaridad”, dice.

Intimidades del personaje

Cuando niño, las diversiones que más llenaban a Luis Emilio eran bailar trompo, patear balones o jugar a bolita de uñita con sus amiguitos del barrio. Canciones en diferentes ritmos constituyeron la banda sonora de su niñez, por eso no duda en aseverar que es un melómano. “Yo era un bailador trepidante y no me ‘pelaba’ ningún baile”, asegura.

Se proclama un férreo creyente en Dios, y asegura que desde joven lee la Biblia, el libro lleno de sabiduría, de enseñanzas, aunque aclara que muy pocas veces asiste a la iglesia.

Dice no temerle a nada, aunque tiene cierto recelo hacia la vejez, pues esta no solo constituye la sentencia cruda y limitante de la vida, sino la cercanía con la muerte.

Es un hombre sin rencores, pues considera que el odio es un sentimiento autodestructivo. Sin embargo, advierte que no tolera la mentira y frente a ella sí es radical.

Al preguntársele cómo se autodefine, Luis Emilio Rada es lo más espontáneo del caso: “soy un ciudadano con un gran sentido del civismo, mamador de gallo, pero serio en mis ‘vainas’. El tiempo no tiene precio, por eso lo aprovecho al máximo”.

Nunca ha sido alto consumidor de bebidas alcohólicas. Hace algunos años iba al establecimiento de salsa ‘La Troja’ y en tres horas, arrancando desde las tres de la tarde, solo se tomaba tres cervezas, escuchaba buena salsa y se iba entonado para su casa.

‘El viejo y el mar’, el último libro de ficción escrito por el norteamericano Ernest Hemingway, publicado en 1952, es el de mayor predilección de Luis Emilio. Le fascina por su narrativa, por su historia, por su simpleza.

Coincide con su esposa Yaneth en que tiene varios defectos, pero él sí identifica el peor de todos: tengo cara de ‘palo’, de molesto, y no he podido cambiar eso. Y esto es hasta gratis porque uno se gana enemigos solo por la cara, pero yo soy de los que me acerco y pregunto”.

Para él, la felicidad perfecta no existe. Asegura que sí existen los momentos de tranquilidad, de esparcimiento, de estar sin remordimientos. “Más bien soy un convencido de la tranquilidad, de la paz con uno mismo, cuando se hacen las cosas con entrega, con sinceridad, independientemente del resultado que se arroje”.

¿Una ‘mentira piadosa’ cometida en el ejercicio periodístico? Luis Emilio no la olvida: “No haber grabado una entrevista con un político cuando laboraba en RCN. Al percatarme del error y ante la angustia de que no me contestara porque ya me había hablado, lo llamé de nuevo, haciéndome pasar por un periodista de Caracol. Como muchos políticos son despistados y ocupados, no se percató la farsa y me respondió. La entrevista salió mejor que cuando hablamos por primera vez”.

Su hermano Gerardo Rada, entrenador de boxeo que condujo la carrera del excampeón mundial de los gallos Jorge Eliécer Julio, no escatima palabras de amor y gratitud: “Luis Emilio ha sido como mi segundo padre: ha sido mi guía, es un líder de los hermanos Rada Conrado. Su voz aconsejadora, comprensiva, reflexiva y fresca es como una fresca sombra en el camino”.

Entre las preferencias de Luis Emilio, en sus ratos libres, cuando no está organizando la casa, se encuentran leer. Lo que sea: un buen libro o una buena crónica. Le interesan, en grado sumo, la historia, el argumento, pero sobre todo que el cuento esté bien contado.

Sobre si hay crisis o no en el periodismo responde que “es posible que la haya por el factor dinero, puesto que en muchos casos a los jóvenes no se les paga lo que realmente merecen. He hablado con muchos jóvenes y me confiesan que ellos son más felices por lo que hacen que por lo que ganan. Y eso es clave, esperanzador porque no todo es lo material”.

Ante la obligada pregunta acerca de su esposa Yaneth, contesta que se arrepiente de no haberla tratado ‘tan bacano’ en años anteriores. Dice que hace tres años se sentó con ella y le pidió disculpas por muchos comportamientos inadecuados en el pasado. “Cuando se es joven se cometen muchos errores. Uno cree que está haciendo bien las cosas. Ahora lo digo pleno de seguridad: si volviera a vivir me casaría de nuevo con mi esposa, a quien conocí cuando ella tenía 16 añitos. Sin pensarlo me casaría con ella, pero mi trato hacia ella sería mucho mejor. ¡Palabra de honor!”.

Javier Franco Altamar, quien durante varios años cubrió la fuente económica en el diario El Tiempo, en la región Caribe, no se queda corto al hablar de Luis Emilio Rada:

“Debo decir de él, que es el periodista económico que se ha ganado el respeto y reconocimiento en el ámbito merced a un trabajo constante, disciplinado y responsable de los asuntos que tiene la oportunidad de tratar. Es tan medular su presencia que ha terminado por ser asimilado como uno más dentro de la actividad económica, más como agente protagonista que como simple transmisor. Y eso lo exhibe no solo en el terruño donde opera, sino desde cualquier parte del mundo en que está ocurriendo el hecho económico”.

Conversar y escribir es lo que más le gusta hacer. Le agrada el fútbol, pero aclara que no es apasionado ni mucho menos fanático. “Le apuesto al equipo que juegue mejor en un partido de fútbol, sea el Junior u otro”.

Su respuesta es instantánea cuando se le pregunta a qué persona admira en este mundo: “a mi hermano menor, Gerardo, porque da sin recibir nada a cambio. Tiene el don de la comprensión, de la tolerancia”.

El testimonio de Mabel del Carmen

Pertinente, sincero y valioso es el testimonio de Mabel del Carmen, la  menor de los Rada Conrado, al hablar de su hermano mayor, Luis Emilio. Confiesa Mabel que todavía es la hora que se le iluminan los ojos y se le quiebra la voz por la emoción, cada vez que recuerda cómo le describió su tía Miriam, la reacción de Luis Emilio cuando ella vino al mundo: “corrió hacia la calle y gritó: “Niñaaaaaa”. Es que me dicen que me esperaba con ganas. Él quería otra hermanita”.

Es posible que ese sea el origen de la inquebrantable conexión que hay entre él y ella.  “Soy la menor, y él, el mayor, pero me escucha cuando le hablo al oído. Literalmente me hace caso”, afirma Mabel.

“Le agradezco muchísimo, no solo porque aún me cuida, sino por confiar en mí para atreverse a lanzarse como independiente en la radio.  Yo tenía 18 años, estudiaba tercer semestre de Comunicación Social y me aterraba la idea de hablar frente a un micrófono. Solo me dijo: ‘Yo sé que puedes, eres buena’.  Recuerdo tanto que cuando estábamos al aire, en la cabina de radio y leíamos el noticiero a dos voces, con una velocidad increíble, nos comunicábamos solo con la mirada y nos entendíamos”.

El arranque de Luis Emilio como periodista independiente no fue fácil.  La oficina del noticiero estaba en el mezzanine de un negocio que él y su hermano Gerardo tenían. A veces no había pauta, en ocasiones se dificultaba conseguir la información (en esa época la noticia económica no se manejaba como ahora), pero nunca se le vio un gesto de desgano.

Luis Emilio, agrega Mabel, sigue siendo el mismo: trabaja con una pasión increíble; confía en lo que sabe, en lo que hace; en el respaldo de los anunciantes, que han valorado su trabajo diferente; pero ante todo tiene tanta fe en Dios, que ni siquiera en los momentos complicados (en el ejercicio de su profesión) muestra el mínimo asomo de tristeza o decepción.

“Me encanta cuando dice: “hay que gozarse la vida, estamos de paso, no hay que desgastarse con la gente barro, lo único que tenemos que hacer es querernos y hacer lo que nos gusta, con ganas. Lo demás, está de más”.

No soy ‘monedita de oro’

Suele ser común, en Hispanoamérica, escucharse la expresión ‘Nadie es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo’. Hace referencia al hecho de no  caerle bien a alguien por alguna razón.

“En Luis Emilio Rada, esa frase parece no calar, porque es difícil encontrar una persona a la que él le caiga mal. Y todo radica es su espontaneidad, su calidad humana, su gran sentido del colegaje. Una persona como él solo despierta cariño y admiración. Yo lo quiero mucho”, expresa la periodista Diva Luz Acuña.

Antonio Celia Martínez-Aparicio, quien durante varios años fue la cabeza visible de Promigas, la organización de profundo arraigo en el sector del gas en Barranquilla, decía que su relación con ‘Radar Económico’, gracias a Luis Emilio, no era de empresa a prensa, sino de amigos, de ‘llavería’, ‘panas de verdad verdad’.

Luis Emilio solo responde a los comentarios. “El absolutismo no existe. Yo sí sé que ‘no soy monedita de oro’ para caerle bien a todo el mundo. Lo que sí tengo claro es que mi meta en la vida se simplifica en sumar amigos. Y eso se logra haciendo las cosas bien, de buena fe, sin intrigas, sin zancadillas”. Y es así, realmente, como Luis Emilio hace las cosas. Él es un hombre talentoso, de buenas intenciones, aunque su cara seria, tal como él mismo lo reconozca, refleje otra cosa…

Nativo de Las Nieves

Luis Emilio Rada Conrado vio la primera luz el 23 de febrero de 1954, en la carrera 16 con calle 24, en el popular barrio Las Nieves de Barranquilla. Fue el mayor de los cuatro hijos procreados por Luis Emilio Rada Acosta, un comerciante ya fallecido, y Oneida Ester Conrado, ama de casa.

Sus hermanos, en orden de nacimiento, son Gerardo, licenciado en educación física; Oneida, psicopedagoga; Rafael, médico y Mabel, comunicadora social-periodista.

Además de Las Nieves, en sus primeros años de vida residió en los barrios Simón Bolívar y La Unión. En colegios ubicados en esos sectores, realizó sus estudios de enseñanza primaria.

El bachillerato lo cursó en la icónica institución educativa Barranquilla para varones. Recibió el título de Comunicador Social-Periodista por medio de la Universidad Autónoma del Caribe, en 1976. Dos años antes, paralelo a su rol de estudiante universitario, había empezado su carrera en el periodismo, como reportero, en RCN Radio, gracias al estímulo de su compañero y amigo Gilberto Marenco Better, quien lo enamoró y lo metió en el fascinante mundo de la radio.

En RCN, bajo la conducción del periodista paisa Jota Enrique Ríos, un experto en la fuente económica, aprendió el oficio de reportero. Luis Emilio no duda en afirmar que Jota Enrique Ríos fue la persona que le abrió el camino para convertirse en periodista especializado en la fuente económica. “Mi respeto y reconocimiento para él”, asegura Luis Emilio.

Junto con Mabel, su hermana menor, comenzó su carrera como periodista, en febrero de 1984. En la La Voz de la Patria, emisora insigne de Barranquilla, le dio inicio a su gran proyecto periodístico: ‘Radar Económico’, primer programa en la región Caribe colombiana especializado en la temática económica.

Al equipo de producción, redacción y locución se vincularían después, en diferentes etapas, los periodistas Martín Tapias, Dina Luz Pardo y Diva Luz Acuña, entre otros. Diez largos años permaneció en la estación radial fundada por don Clemente Vasallo. Posteriormente se trasladó a la emisora de don Gabriel Forero Sanmiguel y más tarde a Radio Alegre.

Aunque no ha sido ganador de Premio de Periodismo alguno ni ha recibido ningún reconocimiento, de parte de alguna entidad pública o privada por su ininterrumpida labor como profesional de las comunicaciones, asevera que el respeto de sus oyentes constituye su mayor ganancia.

En los actuales momentos, Luis Emilio presenta ‘Radar Económico’ en compañía de su hija Janeth, del veterano periodista Ricardo Rocha y, eventualmente, de su hermana Mabel. El programa se emite por Radio Tropical, de la Cadena Radial La Libertad, de lunes a viernes, de 7 a 7:30 de la noche, pero lo prepara en su casa.

“Conserva la costumbre del primer día de ‘libretear’ el programa. No es partidario de la improvisación, pero le da cabida a ‘la salida del libreto’. «Es muy riguroso”, lo define su esposa Janeth Facio.

En preparación tiene un libro sobre mujeres sobresalientes de la región Caribe colombiana. “No soy feminista ni nada por el estilo, pero quiero rendirles tributos a ellas”, señala.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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