Por: Francisco Figueroa Turcios
La historia electoral colombiana ya conoce las victorias por foto-finish. En 1994, primera fue la de Misael Pastrana cruzó primero la meta presidencial tras derrotar a Gustavo Rojas pinilla por apenas 64 mil votos, una diferencia equivalente a 1.6 porcentuales.
El dato histórico sobre el último votofinis sucedido en el año 1994 muestra que Ernesto Samper obtuvo 3.733.366 votos frente a 3.576.781 de Andrés Pastrana, una diferencia de 156.585 sufragios en la segunda vuelta. De los cuatro votofinis, la primera decisión en la historia de las elecciones presidenciales en Colombia fue en el año 1970, cuando Misael Pastrana ganó a Gustavo Rojas Pinillas por 64 mil votos. La segunda fue en el año 1978, cuando Julio Cèsar Turbay derrotó a Belisario Betacur por 137 votos.

Treinta y dos años después, Colombia volvió a vivir la cuarta vez una definición cerrada cuando Abelardo Tigre de la Espriella tomó ventaja sobre Iván Cepeda por 247.970 votos en el pre-conteo. Son esas elecciones que no se ganan por kilómetros sino por centímetros, donde cada sufragio pesa como una pedalada en la montaña y donde la tensión se mantiene hasta que los escrutinios certifican oficialmente al vencedor.
La democracia colombiana, una vez más, quedó suspendida entre la expectativa y la incertidumbre, recordando que en las grandes carreras de la política el campeón no siempre se conoce al cruzar la línea de meta, sino cuando los jueces validan definitivamente el resultado.
Final de suspenso…

Abelardo de la Espriella contabilizó 12.951.856 contra 12.703.886 de Ivàn Cepeda, para una diferencia de 247.970 votos. La carrera para llegar a la Casa de Nariño aún no ha terminado. Aunque el pre-conteo muestra a Abelardo de la Espriella cruzando primero la línea de meta con una ventaja de 247.970 votos sobre Iván Cepeda, en las elecciones, como en las grandes competencias ciclísticas, el resultado preliminar debe ser validado por los jueces. Ahora comienza la etapa del escrutinio, el momento en que voto por voto es revisado y certificado por las autoridades electorales.
Serán esos jueces de la democracia quienes determinen si el ganador del emocionante «votofinis» mantiene su ventaja hasta el final y puede enfundarse la camiseta del triunfo rumbo a la Casa de Nariño.
Hasta entonces, la celebración permanece en pausa y la expectativa sigue recorriendo cada rincón del país, porque en Colombia las victorias más estrechas no se proclaman en la línea de llegada, sino cuando el último voto ha sido contado y el veredicto oficial queda escrito en la historia.
El Tigre, mantuvo el liderato…

Abelardo de la Espriella lanzó el último esfuerzo, sostuvo el liderazgo conquistado en la parte media del recorrido y cruzó la meta apenas unos centímetros por delante de su rival Ivàn Cepeda. Fue una victoria ajustada, un auténtico votofinis que obligó a mirar una y otra vez la fotografía de llegada para confirmar al vencedor.
La elección dejó una imagen poderosa: una nación dividida en preferencias, pero unida por el ejercicio democrático. Como en las grandes gestas del ciclismo, no hubo escapadas definitivas ni triunfos aplastantes.
Hubo, en cambio, una batalla de resistencia, estrategia y voluntad popular. Y cuando el polvo de la carretera comenzó a asentarse, quedó la certeza de que la democracia colombiana había vivido una de sus etapas más intensas, una jornada donde cada voto fue un pedalazo y donde la línea de meta se decidió por la mínima diferencia… El Consejo Electoral en los próximos días confirmará la final cuando termine la etapa de los escrutinios. Por lo pronto en el pre-conteo Abelardo de la Espriella es el presidente electo de Colombia.











