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Los países ricos siguen destruyendo el planeta

Fomentaron la sociedad de consumo que contagió a todo el mundo. A varias naciones de África las convirtieron en basureros. En Asia, mano de obra regalada.

Por Rafael Sarmiento Coley y Terra

La celebración del Día de la Tierra nos recuerda los cuidados que debemos tener con nuestro planeta. Los recursos no son eternos y desde hace algunas décadas ya estamos viviendo los terribles efectos de la contaminación, en especial, sobre el clima.

Basurero del mundo, en Accra, Ghana, África

Basurero del mundo, en Accra, Ghana, África

La organización ambientalista Cruz Verde de Suiza, con la colaboración de varias asociaciones  y el estudio de múltiples informes científicos, publicó una lista donde se conocen los lugares más contaminados del planeta. Entre los criterios para escoger a estos lugares se tomaron en cuenta los lugares que no han avanzado en su plan de descontaminación. También se incluyeron esos sitios donde predomina la contaminación por sustancias tóxicas. Finalmente, aquellos lugares que son fuente de abasto de millones de personas y cuya contaminación afecta a gran parte de la población. Aquí en este punto es bueno recordar que la mayoría de los sitios que hoy figuran como los más contaminados y contaminantes del mundo fueron víctimas de la explotación de sus recursos naturales y de su fuerza laboral barata, por parte de los países con mayor poder económico.

En los siglos XVIII, IXX y comienzos de la centuria inmediatamente pasada, Bélgica, Gran Bretaña y Estados Unidos explotaron madera, quina (para la hoy todopoderosa industria farmacéutica), copra (la pulpa del coco de la cual sacaban decenas de aceites y otros productos) caucho para los carros ingleses y los de los norteamericanos de la Ford), oro, plata, níquel, en forma arbitraria en donde les dio la gana. Bélgica contaminó casi todos los ríos de África sacando oro y desbrozó miles de hectáreas de selva virgen en busca de la mejor madera, sin que nadie les dijera nada. Tenían el dominio no solo sobre esos pobres territorios, sino sobre los seres humanos nativos, a quienes trataban física y moralmente como animales salvajes.

Ahí llegan los desechos de EU y Europa

El primer puesto de esta poco decorosa lista es para el vertedero Agbogbloshie en Accra, capital de Ghana, en África. Esta ciudad alberga cerca de 250 mil toneladas de desechos electrónicos provenientes de Europa y Estados Unidos, entre los cuales se encuentran televisores, computadores, microondas, entre otros.

Los niveles de plomo en la zona son altísimos y la contaminación del lugar afecta a cerca de 250 mil personas que viven cerca del vertedero. El denominador común es un empobrecido país africano. Sin una sociedad civil organizada para rechazar la basura que les manda Estados Unidos en vez de enviarles comida y computadores en buen estado, aunque sean de segunda. Y con unos gobiernos que son, de lejos, peores que aquellos jefes de las tribus primitivas. Porque son más corruptos y sanguinarios. Aceptan el soborno de los países poderosos para convertir sus pobres países en el basurero del mundo.

Los recuerdos de Chernóbil

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El cementerio de Chernobyl

En el segundo puesto está Chernóbil en Ucrania. El escenario de uno de los desastres más lamentables de la humanidad. El sábado 16 de abril de 1986 explotó la planta nuclear que, por esas trampas que pone la naturaleza, llevaba el nombre de “Vladimir Ilich Lenin”, el padre de la revolución bolchevique que convirtió a Rusia en la cabeza de lo que se llamó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (Urss), de la cual hacia parte en ese momento, Ucrania. Contra su voluntad, claro.

La incalculable tragedia se produjo cuando explotó uno de los reactores de la planta nuclear que funcionaba en la ciudad. Los niveles de radiación tras la explosión dejaron inhabitable la ciudad y hoy en día sigue siendo uno de los lugares más contaminados del planeta. A pesar de las restricciones soviéticas para permitir el acceso libre de la prensa a las fuentes de información, se comprobó que la explosión produjo la muerte directa de 31 personas y 116 mil debieron ser evacuadas de Chernóbil, que queda a 18 kilómetros de la planta de energía nuclear. Se comprobó del mismo modo la radiactividad en al menos 13 países de Europa Central y Oriental.

Un espejo para Colombia

Si no se aplican los controles necesarios y suficientes, no es de extrañar que dentro de muy pocos años algunos sitios de Colombia figuren en este infernal listado. Porque las autoridades correspondientes están concediendo permisos y licencias a las multimillonarias empresas explotadoras de riquezas naturales no renovables como carbón, petróleo, gas, oro, plata y otros materiales que están subiendo de precio en el mundo por su valor para la industria de cuarta generación.

Basurero Accra

Basurero Accra, África

El gas natural colombiano está siendo exportado por cantidades enormes y a precios irrisorios para el erario nacional. Entendemos que la empresa costeña, Promigas, manejada por el barranquillero Antonio Celia Martínez Aparicio, en eso ha sido muy cuidadosa, según su jefe de comunicaciones Marina Hurtado. Están vendiendo a precios justos para Colombia y realizan una plausible tarea de responsabilidad social a través de fundaciones y apoyan de manera generosa la accesibilidad a través de los nuevos portales noticiosos y de las redes sociales.

De otro lado, los abogados y representantes de las multinacionales, como verdaderos “compradores de votos”  o «mochileros» en época electoral, reparten plata a manos llenas para modificar leyes, e incluso, la propia Constitución, como ocurrió con el artículo que establecía que las riquezas naturales no renovables eran del Estado. No de la Nación. La diferencia estriba en que, al ser del Estado, un municipio o un departamento, en su respectiva jurisdicción, es el Estado. En cambio al ser de la Nación, toda la riqueza pasa por la Casa de Nariño y a los departamentos y municipios legítimos dueños de los recursos les dan unas migajas.

Las fábricas europeas en Asia

Casi todas las grandes empresas de Alemania, Inglaterra, Estados Unidos, Bélgica, trasladaron sus fábricas a los países pobres, especialmente de Asia y algunos de África. En donde la mano de obra es baratísima y la seguridad social no existe.

Por eso no sorprende que el río Citarum en Indonesia, ocupe el tercer puesto. El considerado río más contaminado del mundo, provee de agua a industrias y habitantes de la zona que han contaminado por años al río. Aunque el gobierno indonesio ha hecho esfuerzos para rehabilitar la cuenca del río, no han sido muy provechosos pues los niveles de aluminio, hierro y manganesio siguen siendo altos.

Otro de los lugares más contaminados del planeta es Dzerzhinsk, en Rusia. Esta ciudad deposita miles de toneladas de residuos químicos en las fuentes de agua de la urbe. Entre las sustancias químicas que se han detectado está el fenol, que causa cáncer de ojos, riñones y pulmones. En esta ciudad, la esperanza de vida para mujeres es de 47 años y para hombres de 42.

Hazaribagh en Bangladesh es uno de los cinco lugares más contaminados el planeta debido a que en la zona funcionan cerca de 270 curtidurías. En el río de la ciudad se han detectado sustancias tóxicas que producen cáncer.

Las alertas están encendidas pues según cifras de la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial, cerca del 23% de las muertes en el mundo se producen por los efectos de la contaminación ambiental y cerca del 80% de las enfermedades en países en desarrollo son por esta causa.

No hay marcha atrás, hay que salvar el planeta

Desde casa podemos hacer grandes aportes para contribuir a la disminución de la contaminación. Por ejemplo, el reciclaje es una de las formas más fáciles y efectivas para ayudar al planeta. Lo único que se debe tener claro es cómo se distribuyen los residuos y separarlos en diferentes bolsas.

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En Accra, África, la gente vive de la basura del mundo

Por otro lado, reducir el uso de productos de limpieza con químicos, contribuye a que el agua no se contamine tanto. Hay alternativas muy ecológicas y mucho más económicas como el vinagre.

También ayuda deshacerse adecuadamente de los residuos tóxicos presentes en las pilas, por ejemplo. En muchos centros comerciales hay canecas destinadas para botar pilas, celulares, cables, así como pastillas médicas vencidas.

Tomar conciencia de nuestro consumo puede contribuir enormemente a la salvación del planeta. Por ejemplo, si no hubiera tanta demanda por oro, diamantes, esmeraldas, petróleo y otros minerales, la explotación de estos recursos no causaría tanto impacto ambiental, sobre todo en el agua.

Finalmente, hay que mirar la posibilidad de manejar menos. Si algunos días a la semana cambiamos el carro por la bicicleta o utilizamos el transporte público, estamos contribuyendo a la disminución de emisiones de gases que tanto daño le hacen al planeta.

About author

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
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