Mark Zuckerberg, Jeff Bezos, Jac Dorsey y el difunto Steve Jobs fueron formados para eso: hacer creer al mundo que sus geniales inventos son un inocente entretenimiento para las masas.
Por Rafael Sarmiento Coley, Director
Cuenta el Premio Nobel de Literatura John Maxwell Coetzee, nacido en Sudáfrica, de habla inglesa y nacionalizado australiano (allí reside en la actualidad), en su obra ‘Escenas de una vida de provincias’ (una especie de autobiografía disimulada y no confesada) que, de joven, viajó a Londres y trabajó para una sucursal de una importante empresa norteamericana. Dicha empresa trabajaba desde mediados del siglo pasado en un proyecto para crear un computador y un sistema de conexión en red (la web, en inglés). Coetze se aburrió porque los flemáticos ingenieros ingleses compañeros suyos ni siquiera lo saludaban, por la razón de haber nacido en una antigua colonia británica ya independizada.
Aburrido se fue de ahí, y fue a parar a una competencia, cuyo nombre se reserva, y de allí –debido a sus altos niveles en matemática y física- lo enviaron a Estados Unidos, en donde conoció los embriones de lo que hoy se conoce como la enorme revolución de la humanidad: la Internet, esa red que pone en la mano del ser humano el mundo.
Coetzee es muy diplomático y trata el tema con guante de seda, pero sin duda las pistas que da entre línea es que por lo menos tres grandes potencias “competían entre sí” para ver quién llegaba primero a lograr esa estupenda meta, con la cual manejarían el mundo.
Una conclusión de Coetzee es que el proyecto en embrión se traía cosas grandes. Y era manejado como el mayor secreto. Con mucho sigilo. Por todo lo que él pudo concluir de los sitios en donde trabajó y de la forma en que se desarrollaba el trabajo dentro de las mayores medidas de seguridad, dedujo que el mundo daría un salto de canguro con ese nuevo “juguete” de las potencias mundiales.
Los futurólogos salen al paso
También hace más de cuatro décadas el futurólogo norteamericano Alvin Toffler empezó a hablar de la máquina que se estaba ultimando en Palo Alto, el centro de operaciones de los inventos secretos para la seguridad de los Estados Unidos, que a su vez trabaja en asocio con el Reino Unido de Gran Bretaña y Alemania. Se ayudan mutuamente.
Con muchos años de anticipación Toffler lo predijo en frases sueltas tomadas de sus distintas obras: “Los analfabetos del siglo 21 no serán aquellos que no saben leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y aprender”. Que es la realidad obligante de hoy: cada día hay una cosa nueva por aprender en el mundo del ciberespacio. Entonces el ser humano debe almacenar el conocimiento que tienen en su disco duro, para recibir la nueva información de las novedosas tecnologías.
También señala que “el cambio no solamente es necesario en la vida, es la vida en sí misma”. Otro de sus pensamientos es: “si no aprendemos de la historia, nos vemos obligados a repetirla. Cierto. Pero si no cambiamos el futuro, nos veremos obligados a soportarlo. Y eso podría ser peor”.
Son “genios de laboratorio”
El renegado escritor ruso-canadiense Daniel Stulin en la mayoría de sus obras dedica amplios capítulos a explicar cómo la CIA y otras agencias de seguridad de sus países amigos (Inglaterra y Alemania, de manera particular), desde cuando perfeccionaron la red mundial Internet, mimetizaron el potencial de la misma creando a “niños genios”, preparados de manera especial para que ‘inventaran’ atractivos ‘juguetes’ para las enormes masas del mundo. Con ello no solo hipnotizaban a gigantescas comunidades, sino que obtendrían la más completa información personal y colectiva de todas las comunidades del planeta. Por lo menos de la mayoría.
Así, de la noche a la mañana surgieron genios como el difunto Steve Jobs, que inventó la marca de la manzana mordida (Apple). De un origen rocambolesco, una historia de un padre y un hijo que se odiaron de manera mutua hasta la muerte de ambos. Jobs murió cargado de dinero, oro y gloria.
De repente sale al ruedo otro joven cara bonita, buena gente, de jean y camisa sin corbata llamado Mark Zuckerberg (quien por estos días estuvo por Colombia ofreciendo su filantropía un poco sospechosa), que “inventa” Facebook, una locura mundial de las redes sociales, en espacial para las juventudes.
Y casi simultáneamente surgen otros dos jóvenes simpáticos y populares, que en un abrir y cerrar de ojos ya están – al igual que Zurckerberg—en la lista de Forbes como los más ricos del mundo. Esos jóvenes nuevos ricos son el creador de Twitter, Jack Dorsey, y el genio de Amazon, Jeff Bezos, quien se dio el lujo de comprar el legendario The Washington Post, toda una institución en la prensa escrita norteamericana.
Como dice Stulin (hijo de un espía de la KGB, agencia de inteligencia de la extinta Unión soviética, y él mismo heredero de ese puesto y luego convertido en espía doble al servicio de la CIA, por lo cual sus antiguos camaradas lo declararon ‘el renegado’ cuando descubrieron que jugaba a la doble), “nadie se traga ese novelón de que esos muchachos chéveres se sacaran del bolsillo del pantalón las fórmulas fisicomatemáticas, los chip y demás recursos casi mágicos para crear estas redes. Esos son genios de laboratorios creados por el trío de potencias Estados Unidos-Inglaterra-Alemania para controlar la información y las tendencias del mundo”.
¿Qué hay detrás de los planes de Zuckerberg?
Precisamente sobre la sorpresiva y fugaz visita de uno de los “niños genios de Palo Alto (California)”, el colega editor del portal de El Heraldo, Polo Diazgranados, en una nota publicada en el diario impreso, sostiene que “el visionario director ejecutivo y creador de Facebook, Mark Zuckerberg, se empeñó en lograr una meta que, a ojos de cualquiera, sería de los mayores actos de filantropía del siglo XXI: proveer acceso gratuito a internet a dos tercios de la población mundial que aún no tienen este beneficio. La plataforma para lograrlo se llama internet.org y Colombia se convirtió en el cuarto país del mundo y primero en el continente en beneficiarse del proyecto”.

Palo Alto, área restringida, donde están los grandes laboratorios del Servicio Nacional de Seguridad de Estados Unidos.
Agrega el popular Polo Diazgranados, samario, ‘repatriado’ por El Heraldo de la revista Semana en Bogotá, que “esa fue, precisamente, la razón que justificó la fugaz visita de Zuckerberg a Colombia, el pasado miércoles 14 de enero, que también incluyó una reunión privada con el presidente Juan Manuel Santos, cuyos temas tratados no trascendieron a la opinión pública. Luego del encuentro, en compañía del primer mandatario y del ministro de las TIC, Diego Molano, el propietario de Facebook habló de esta alianza (realizada con el operador Tigo) que, según él, busca “llegar con aplicaciones de impacto social a la población de menores ingresos”. Zuckerberg lo resumió en una frase: “el objetivo es conectar a todos”.
“¿Qué hay más allá de la filantropía? El modelo de internet.org consiste en alianzas entre Facebook y operadores de celulares alrededor del mundo, de modo que, a través de la señal del celular y un dispositivo inteligente, los usuarios puedan acceder a una aplicación gratuita o al propio portal internet.org que, a su vez, permite un acceso a aplicaciones privilegiadas que han hecho un convenio previo con Facebook. Sobra decirlo, los usuarios solo tienen acceso a 14 aplicaciones, entre ellas solo una de comunicaciones: Facebook.
“Chris Weasler, el encargado de materializar este visionario proyecto del fundador de la red social más famosa del mundo, así lo ha reconocido en medios de comunicación internacionales: “si tenemos éxito, también se va a beneficiar Facebook”. Y no es para menos, al garantizar el acceso a internet de los dos tercios de la población mundial a los que se propone llegar Zuckerberg con la iniciativa, estaría asegurándose el monopolio del acceso a las comunicaciones de las personas, y el acceso a la información que publiquen en sus redes sociales.
“Para Álvaro Duque, investigador en comunicación política de la Universidad del Rosario, la plataforma de Zuckerberg se convierte en un gana-gana para los actores involucrados. “Lo que hay detrás es un beneficio para las empresas privadas, mientras que el Gobierno también queda bien al presentar como gratis un acceso a internet que no es internet, porque solo permite el ingreso limitado a algunas aplicaciones”.
“Gana el operador de celular porque tendrá nuevos afiliados, ganan los fabricantes de celulares porque venderán sus teléfonos de gama media y baja y también gana Facebook porque tendrá más información de las personas; información de gente que regularmente no está en internet”, agrega Duque.
“La polémica de Facebook. Con este proyecto, revive la polémica que se ha suscitado el cineasta Cullen Hoback, en su documental ‘Términos y Condiciones pueden aplicar’, en el que expone la manera en que esta gran compañía de redes sociales utiliza los datos de los usuarios para comercializarlos con publicistas o entregarlos a los gobiernos.
“En Colombia, durante el primer semestre de 2014, los organismos de investigación del país enviaron 52 solicitudes con relación a 64 perfiles de Facebook, de los cuales, se facilitó la información en el 38% de los casos. Según Facebook, el criterio para responderlas es que estén relacionadas con causas penales”.
Pasos para acceder a Internet gratuito
Para usar este servicio, hay que cumplir los siguientes requisitos: tener un chip Tigo y contar con un teléfono inteligente, aunque sea de gama baja.
Hay dos vías: descargar la aplicación Internet.org, disponible únicamente en el sistema operativo Android, o ingresar directamente a la página web www.internet.org, sin necesidad de tener plan de datos activado.
Luego de aceptar las condiciones, podrá acceder a las aplicaciones gratuitas disponibles.
Críticas en la red
Luego de que Tigo, principal aliado de Facebook en Colombia, confirmara que en un par de semanas la plataforma dispondrá de una “versión criolla” de la red en el país, las críticas comenzaron a surgir.
A través de redes sociales, usuarios de diversas regiones manifestaron su desacuerdo con dichos cambios.
Hasta el momento solo se ha hablado de las siguientes modificaciones: Me gusta pasaría a ser Me parece bacano, Amigos serían Parceros y los Grupos serían Combos.
Alguno comentarios fueron: “Cuando salga ‘parcero’ en vez de ‘amigo’ en #Facebook, será hora de partir”; “¿De veras va a haber un ‘parcero’ en vez de ‘amigo’ en facebook?, pues no me parece semejante paisa-ización de Colombia”; y “Que feo poner ‘parcero’ en Facebook”.
Al respecto, el director del Departamento de Ingeniería de Sistemas de Uninorte y Doctor en Ciencias de la Computación, Pedro Mario Wightman Rojas, aseguró que en dichos cambios hay factores positivos y negativos que deben analizarse, teniendo en cuenta, como primera medida, que la presencia colombiana en esta red social es una de las más altas de Latinoamérica.
“No estoy de acuerdo con este cambio porque no hay una terminología nacionalizada, hay términos paisas, del interior, y en ese caso en Barranquilla el Amigo debería ser Vale y el Me gusta correspondería a Firme. Hay dialectos que se estarían segregando y se beneficiaría una que otra región”, afirmó.
Para Wightman otro factor que debe tenerse en cuenta es que gran población mayor ha dado el salto a usar esta plataforma e imponerles un cambio así sería crucial. “Ellos no tienen el conocimiento de ese lenguaje coloquial”, señaló.
“Estoy de acuerdo en poner a Colombia en este puesto de favorabilidad, pero no me parece útil ni conveniente esta forma. Es mejor que se enfoquen en mejorar servicios y brindar más opciones de mercadeo a empresas colombianas, como lograr que nuestras pautas aparezcan de primero.
¿Cómo funcionaría? Según lo confirmado por Tigo solo restarían dos o tres semanas para poner en ruedo esta iniciativa. Acorde a Wightman Rojas, el cambio podría hacerse de dos formas. La primera respecta a una elección. “En Facebook se manejan bibliotecas de idiomas que muestran los elementos y solo sería poner un idioma nuevo; el usuario tendría que escoger la opción Español/Colombia y listo”. La segunda forma sería a través de geolocalización, es decir automático para el territorio nacional. “Esta segunda opción ocasionaría problemas con extranjeros. Tendríamos que ver qué pasa”, finalizó.














