Nelson Silva Pacheco, goleador de raza.
Por: Javier Castell

Nelson Silva Pacheco
«Cuando se acerca a los medios enemigos, se produce en él una metamorfosis que le aguza los sentidos, le afina el instinto, le perfecciona los gestos técnicos. Es el goleador. A él le corresponde convertir en objetivo, lo subjetivo. El trámite, en cifras.
La búsqueda, en conquista. Los ataques, en gol» (apartes de un artículo que hace un tiempo escribí sobre el goleador). Y el gol ha estado relacionado, casi siempre, con el centro delantero. Por eso, hoy, quisiera compartir, extendiendo ese ejercicio de la memoria y la nostalgia futbolera en tiempos de Covid- 19, los que, a mi juicio, han sido los mejores centro delanteros del Junior a lo largo de su historia- obviamente, solo aquella que he podido ver-.
Pero, antes, me parece válido decir que los voy a clasificar en dos perfiles: de un lado los que acudieron a su físico, su fuerza, sus músculos. Y, del otro lado, aquellos que fueron muy amigos del gol a través de la habilidad, técnica atildada y agilidad de movimientos. Los «rompedores» y los «calidosos», para traducirlo al espontáneo lenguaje futbolero esquinero.
El mejor, y en mi ránking el único que clasifica del primer perfil, es (Alfonso) Nelson Silva Pacheco: sí, su primer nombre es Alfonso, pero para el planeta fútbol fue Nelson. Autor del gol 1.000 en la historia rojiblanca. Llegó a Colombia como defensa, y creo que, en su evolución hacia el gran delantero goleador que fue, el saber qué sentía y hacía un defensor le dio ventajas. Fuerza pura. Físico granítico. Coraje uruguayo. Rematador con ambas piernas. Luchador incansable. Y un día, también se dio-nos dio- el gusto de convertir uno de los goles más hermosos y soñados: a Santa fe, con dos «paraguitas», o «sombreritos» seguidos y remate con el balón aún en el aire.

Fernando Fiorillo
Los siguientes son, o están, más cerca del segundo perfil. Fernando Fiorillo. Goleador por anticipo y perfecta lectura de la jugada. Su baja estatura es anecdótica, porque no la necesitó para convertir muchos goles de cabeza. Rápida ejecución en espacio reducido y con el suficiente panorama para iniciar la jugada. Goleador pensante dentro y fuera de la cancha.
Un escalón más arriba pongo a Carlos Bacca. Goleador Silvestre. Instuición pura. Espíritu libre. Sin la fuerza y la potencia en el remate de otros, pero con la velocidad en el desmarque en diagonal y la resolución, no siempre de la forma más ortodoxa, pero muy efectiva. Siempre al acecho. Siempre insistente.Siempre goleador.
Sigo subiendo para inscribir el nombre de Teófilo Gutiérrez. El más completo. Su inteligencia colectiva le sirvió para participar en la construcción del juego, y su técnica y ubicación para definir con clase y precisión. El mejor jugador para el equipo jugando de espaldas al arco, el mejor goleador para el equipo (y para él) jugando de frente al arco. Un goleador cerebral. Estratégico. Convencido de que el gol debe ser producto del proceso creativo y él como protagonista de este. En él cohabitan en proporciones similares la disciplina (equipo) y la inspiración (jugador).
Y, arriba, en el pináculo, el mejor: Iván Valenciano. El gol por antonomasia. El más grande goleador del Junior y del fútbol profesional colombiano. Nadie antes había necesitado esforzarse «tan poco» para convertir cientos de goles. Talento puro. Perfecta técnica en el control del balón para dejarlo con ventaja para la siguiente accion. Latigazo imparable con ambas piernas sin necesidad de espacio para tomar impulso (» un pañuelo de bolsillo es un latifundio para el giro, remate y gol de Valenciano».
Para Garrincha y su gambeta es el original, yo me tomé el atrevimiento de adaptarlo a Valenciano) Exuberante puntería en sus remates en diagonal. Formidable dominio del giro hacia cualquier perfil con el defensor muy cerca. Inteligencia posicional para encontrar el mejor lugar. Y, sobre todo, una convicción, un desparpajo, una prepotencia casi insultante, para asumir que él iba a convertir independientemente del rival, del escenario, de la trascendencia del partido. Durante muchos años, con Valenciano en su nómina titular, Junior «transgredió» el reglamento porque se daba inicio al partido con el marcador 1 a 0 a favor del equipo barranquillero. La imaginaria exageración es solo para comprender la exultante capacidad goleadora de Valenciano.
PD: como casi siempre ocurre en estas restringidas selecciones, nos queda una sensación de injusticia con otros. En este caso, con Bonifacio Martínez (con múltiples virtudes futbolísticas aparte de sus goles en el primer Junior campeón) y Alex Comas ( en su breve paso por el Junior post Valenciano -ah tarea dificil- por dos penales errados ante Millonarios no fue botín de oro).











