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Los controles electrónicos y policiales han dado buenos resultados

En temporadas como fin de año y Semana Santa en años anteriores el saldo de muertos y heridos por accidentes en carretera era monstruoso. 

Por Rafael Sarmiento Coley

Hay concesiones que son muy buenas, otras que son regulares y las hay muy malas. Como la del alumbrado público, que se gana la plata sin hacer nada. Lo peor es que por numerosas zonas hay día y noche bombillas encendidas y nadie se mosquea. El costo de ese encendido permanente lo  asumen los usuarios. Que pagan el servicio del alumbrado público en el recibo de la luz.

2 El  Patrullero Fabián Rincón en todo momento se dedicó a filmar y grabar hasta el ruido de os carros que pasaban con dificultades.

El Patrullero Fabián Rincón en todo momento se dedicó a filmar y grabar hasta el ruido de os carros que pasaban con dificultades.

Una de las mejores concesiones que se han adjudicado en los últimos años es la de los controles electrónicas con cámaras especiales que obligan al conductor a reducir la velocidad sin chistar. Y se hace con la mayor disciplina, como si los conductores de aquí hubieran ido en forma colectiva a hacer cursos de manejo en las carreteras de Dinamarca.

El control electrónico y con cámaras es tanto en los cascos urbanos, como en las carreteras, en especial, en las de mayor tráfico. Eso ha dado como resultado, según Luis Pulido, Secretario de Movilidad de Barranquilla, que “los índices de accidentes fatales en la ciudad se hayan reducido en forma considerable y sorprendente. Por fortuna ya no hay tantos accidentes trágicos. Porque los conductores se han disciplinado”.

Además, los severos controles en el consumo de licor por parte de los conductores también cumplió su cometido. Ya se acude al ‘conductor elegido’. Es decir, si hay un grupo familiar o de amigos en una amena reunión con música y licor de por medio, se acude al sorteo para determinar quién no toma esa noche y se convierte en el ‘conductor elegido’.

Los abusivos

Todo marchaba sobre ruedas hasta cuando aparecieron los ‘Merlanos’, los ‘Gatos Voladores’, que, al ser requeridos a altas horas de la noche por alguna patrulla policial, les gritaban ‘¡Ustedes no saben quién soy yo!’ y de inmediato esgrimían la credencial de Congresista.

Eso ocasionó múltiples debates nacionales. Y hasta el presidente de la República, Juan Manuel Santos, en una salida valerosa, le ordenó al comandante de la Policía que les diera instrucciones a sus muchachos, para que se anticiparan a los borrachitos gritándoles ‘¡Usted no sabe quién soy yo!’. Antes de que los borrachitos lo hicieran.

Muy plausible la actitud del Presidente. Era un justo estimulante para el cuerpo policial que, en ocasiones, salía vapuleado frente a casos en que estaban de por medio personajes de alto turmequé.

Lo malo es que ahora la cosa es al revés. Por lo menos en la actitud de ciertos patrulleros. Aclaramos. No en todos.

Los patrulleros José Ramos C. y Fabián Rincón el jueves dos de abril en inmediaciones del puente de la Circunvalar con la Vía al Mar se pasaron de maracas con el conductor de un carrito en el cual viajaba una familia a descansar a una casita de campo. Llevaban hasta el perro. Y, por supuesto, todo el avituallamiento para los cuatro días de descanso, que se convirtieron en martirio.

El Patrullero Ramos, siempre mirando hacia abajo, con el casco apretado a su cabeza lo que no le dejaba ver la boca, las cejas, el pelo y casi ni los ojos. Hablaba como robot. ‘¡Haber, los papeles del carro!’

El patrullero Rincón, más envalentonado, no solo tenía la cara al descubierta, sino que empezó a tomar fotos con su celular a todo el procedimiento y a grabar las voces. Los que gruñían eran ellos. Los ocupantes del carrito se sentían impotentes, como si estuvieran en manos de una patrulla de la Gestapo.

3 La moto policial obstruyendo dos carriles

La moto policial obstruyendo dos carriles en un acto abusivo.

Después de revisar papel por papel, restregarlos y mirarlos por todos lados para ver si eran legales o chimbos, por fin, se encontraron una perlita, la vendida tarjeta del control técnico-mecánico, un maloliente negocio que un grupo de congresistas negoció con un grupo de dudosa ortografía. Esa tarjeta, en sus primeros malditos años de existencia, no era exigible para los vehículos último modelo hasta por cuatro años. Y la vigencia de la tarjeta del control técnico-mecánico era por dos años. Pues los muy desalmados Congresistas, untados hasta las narices de la ‘mermelada’ de los bandidos lobbistas, lo redujeron a un año.

El costoso final

Entonces los detestables patrulleros encontraron que la tarjeta de control técnico-mecánico tenía dos días de vencido. Se les explicó. Señores, no se actualizó porque en días festivo no hay este servicio y menos en Semana Santa. “No nos importa eso”, fue la voz de ultratumba del patrullero con la boca tapada con el casco. Pero señor, cómo nos va a perjudicar de esa maneja, pónganos el parte y déjenos marchar, que nosotros pagamos la multa y actualizamos el técnico-mecánico.

El ciudadano  se siente impotente. Piensa en tantos impuestos que tiene que pagar para contribuir al sostenimiento del Estado, pero el Estado en vez de favorecerlo lo castiga con patrulleros como Rincón y Ramos. Tampoco ellos tienen la culpa. Ellos apenas son una marioneta del sistema. Hacen parte del entramado de los congresistas y las mafias de contratistas que están siempre detrás de concesiones jugosas como las del control técnico-mecánico.

2 Patrullero Fabían rincón (1)

El Patrullero rincón siguió filmando.

De mala leche Rincón y Ramos, sin más ni más, llamaron la grúa para que se llevaran el carro con equipaje y las meriendas. De vaina no obligaron a los ocupantes del vehículo a que se subieran para que se fueran arrastrados por la grúa, que sospechosamente llegó a los cinco minutos. Lo que significa que eso es una vil patraña. La patrulla estaba por ahí escondida. Se llevaron el carro.

Para sacarlo hubo que esperar hasta el miércoles de ceniza. Porque el lunes, no aparecían los papeles de retención del vehículo. El martes aparecieron pero ya era muy tarde. Por fortuna nos acordamos de un viejo amigo que fue Concejal, catedrático y Congresista, Ricardo Varela Consuegra, cuyo hermano Eduardo Varela, es el dueño de la concesión de los patios en donde meten a la guandoca a carros y motos empapelados.

Ricardo, además, es el orgulloso padre de Alfredito Varela, airoso candidato a la Gobernación del Atlántico que cuenta con una alta intención de voto, especialmente en el votante joven, que es mayoría en los pueblos y en las grandes urbes. Lo que pasa es que por ahí están divulgando unas encuestas chimbas e ilegales (las están haciendo fuera del tiempo legal, y además las mediciones son muy enanas). Una secretaria de medio tiempo y medio salario mínimo hace 200 llamadas al azar en Barranquilla, Soledad y Sabanalarga. Eso es todo.

Las encuestas de perrenque y creíble serán las de Napoleón Franco y la norteamericana Grupo Gallup, que empezarán a medir el aceite a los candidatos, cuando lo permita la ley. Ahí sí no hay tutía que valga. Porque esas son encuestadoras serias, profesionales. La única encuesta en que creen  los gringos en estos áises latinoamericanos para elecciones presidencial es en Gallup. Y punto.

Digamos, en un resumen ejecutivo, que gracias a las gestiones de Lucho Pulido, la muy diligente Claudia Cuello, el muy colaborador Eduardo Varela y el amable Ricardo, quien excusó a su hijo porque estaba fuera del país “porque de lo contrario él mismo va y te saca ese carro”.

De todas maneras el costoso final fue de casi un millón de pesos, servicio de grúa, siete días de parqueo, el pago del comparendo y la revisión técnico-mecánica para poder sacar el carrito.

¿Y los patrulleros Rincón y Ramos? Felices de la vida, riéndose del mal rato que les hicieron pasar a los del carrito rojo y la Semana Santa acuartelados en el apartamento. Por eso se hace necesario que el Presidente Santos corrija su mensaje: “Tampoco sean tan abusivos”.

Sobre el autor

Director general de Lachachara.co y del programa radial La Cháchara. Con dos libros publicados, uno en producción, cuatro décadas de periodismo escrito, radial y televisivo, varios reconocimientos y distinciones a nivel nacional, regresa Rafael Sarmiento Coley para contarnos cómo observa nuestra actualidad. Email: rafaelsarmientocoley@gmail.com Móvil: 3156360238 Twitter: @BuhoColey
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