En medio de la peor crisis económica de su historia, las preferencias electorales del país se alejan de los liderazgos políticos tradicionales.
Por Lexander Loaiza Figueroa – @Lexloaiza
Aunque en el calendario electoral venezolano no figura de manera oficial una elección presidencial para el 2016, el colapso económico del país sudamericano, cocinado entre escándalos de corrupción, un torpe manejo de las finanzas públicas y una crisis institucional manifestada en la ausencia de independencia entre los poderes públicos, ha incrementado la insistencia general sobre la culminación anticipada del periodo presidencial de Nicolás Maduro.
Al menos esto se desprende del estudio publicado por la encuestadora Datincorp, difundido a finales de febrero, y que establece que el 72% de los consultados “quiere” una salida temprana del actual presidente venezolano.
Esta tendencia tiene como principal caldo de cultivo una inquietante conflictividad social. En medio de largas colas por la aguda escasez de alimentos, medicinas y bienes de todo tipo, entre el 1 de enero y el 12 de febrero, la ONG Observatorio Venezolano de Conflictividad Social contabilizó 757 protestas y 32 saqueos o intentos de saqueo. Reclamos laborales, cortes de agua y luz, y escasez de alimentos fueron los motivos de los desórdenes, según la ONG.
Hastiados de la retórica izquierdista, predominante desde hace 17 años y que no ha resuelto sus problemas, muchos venezolanos parecen estar buscando un liderazgo diametralmente opuesto. Para ello se han fijado en una figura acostumbrada al bajo perfil, pero a quien las circunstancias lo han puesto en primera plana casi a diario. Lorenzo Mendoza, el presidente del conglomerado Empresas Polar, el mayor fabricante de alimentos del país.
Cifras y percepción
Un estudio de Datos, publicado el 25 de febrero, ubica a Mendoza como un líder percibido positivamente por el 55% de los consultados, 10 puntos porcentuales arriba del dirigente opositor mejor posicionado, el ex candidato y gobernador de Miranda Henrique Capriles, cuya familia también es dueña de otro importante emporio empresarial. Políticos más tradicionales como Leopoldo López, Henry Ramos Allup y Antonio Ledezma, están un poco más abajo dentro del rango del 40%. Entre los dirigentes chavistas el mejor posicionado es el mismo Maduro, con 20% de agrado.
Aunque el presidente de Empresas Polar ha reiterado en varias oportunidades que no tiene interés en la política y mucho menos en la presidencia, los más suspicaces comienzan a sospechar de sus verdaderas intenciones.
Siempre amigo del bajo perfil, ha protagonizado inusuales presentaciones públicas, como lo hizo en la iglesia de La Chiquinquirá en Maracaibo, en medio de una fiesta popular; en un juego de béisbol en Caracas, o en una plaza de toros en San Cristobal. Todos eventos masivos y mediáticos. Otro cambio en su agenda es la asistencia a pocos pero significativos programas de noticias en las últimas semanas, a cargo de periodistas de gran arrastre y credibilidad.
Mendoza también ha hecho públicas sus propuestas para solucionar la compleja crisis económica, rescatar la producción privada y el empleo. Algo que está en sincronía con los deseos de la gente.
Del lado oficialista también sospechan. Desde hace varios meses Maduro ha arreciado los ataques contra el empresario, llamándolo “ladrón”, “traidor a la patria” y “bandido”. Además ordenó a su gabinete económico “medidas contundentes” contra Empresas Polar, a la que acusa de “acaparar” productos básicos escasos. El pasado 5 de febrero, por ejemplo, pidió a la población “desenmascarar” al empresario en las calles.
Y muchos ven como una medida de fortalecimiento y previsión política el que Maduro se haya apertrechado legalmente con el decreto de Emergencia Económica, que en uno de sus apartes le da al presidente el poder extraordinario de hacerse de medios de producción y distribución de alimentos “para garantizar su disponibilidad” y que en dos platos apunta a tener la potestad de expropiar el poderoso holding de Mendoza.











