Viernes 26 de agosto, The Forum de los Ángeles, la noche, el escenario lleno y Juan Gabriel con su gira «México es todo 2016».
Por Estela Monterrosa

Juan Gabriel recibe la última atronadora ovación en vida, en The Forum de los Ángeles, pocas horas antes de morir.
Un escenario en forma de guitarra, los tambores que marcan el paso, los veinte bailarines vestidos con trajes que simulan indígenas ancestrales, seis coristas, la orquesta de más de quince músicos y los mariachis, todos tocan al unísono la canción que abre el show dando paso a la entrada del Divo de Juárez.
La ovación cerrada no se hace esperar y allí sobre la tarima esta él, el ídolo, viste un traje color oscuro, una camisa azul y una bufanda de variados tonos azules, que lo hacen ver más llamativo. Inicia su concierto cantando «Perdona si te hago llorar», los 17.500 asistentes corean la canción y aquel grupo de músicos que están integrados con marachis le imprimen ese sentimiento mexicano a las canciones de este ídolo, que sin saberlo, esta allí despidiéndose para siempre, porque dentro de pocas horas esto será historia.

Apoyado en un bastón, ya sin la fastuosidad vestuaria con la cual salió a escenario, se vio a un Juan Gabriel sonriente, pero con visible palidez en su rostro y una tristeza en sus ojos.
A medida que Juan Gabriel canta el show sube de calor y es majestuoso en grado superlativo, él sigue cantando su imagen sale en las pantallas gigantes que están en el escenario, de pronto se escuchan los primeros acordes de la canción «costumbres» y en una de las pantallas aparece Rocío Ducal, con la que hizo dúo en diferentes canciones por más de 20 años, el público enloquece, los celulares se encienden y el teatro se llena de luces, el público corea las canciones y termina de enloquecer cuando suenan los acordes de la canción «Querida». Se puede decir que el paroxismo es total, el cantante hace una versión larga de la canción y allí quedará inmortalizada.
Después de tres horas de concierto cierra el espectáculo con «El Noa Noa» y aquel mágico show llega a su fin. Vuelan papelitos de colores que convierten en mágico el escenario también, donde Alberto Aguilera Valadez que nació el siete de enero de 1950, que escribió algo más de 1.800 canciones y que realizó miles de presentaciones por todo el mundo, deja impregnada allí su magia artística. Fueron décadas de éxitos en su vida privada y musical, y se cree que más de mil de sus canciones fueron grabadas por 800 artistas en distintos idiomas.
Fue un hombre glamouroso al vestir, con lo cual le decía al mundo que había una forma de vestirse, una que sonaba a balada, a música mexicana del macho macho, pero que él la convirtió en rosa rosa. Paradojas de la vida.
Este era el Divo de Juárez, el hombre, el artista, el ídolo. El que una vez cuando el periodista Fernando del Rincón le preguntó que si era gay, Juan Gabriel le contestó: «Lo que se ve no se pregunta».
Se fue Juan Gabriel con su perfomance, hoy esta allá en el mundo celestial impregnando de amor a las personas que partieron antes que él y su legado queda en este mundo para las generaciones que lo admiraron y para las venideras.
Un aplauso muy fuerte para la Latin Legend que dijo Adiós.











