Por: Francisco Figueroa Turcios

Liliana Palmera, campeona mundial supergallo
Liliana Palmera Bravo es actualmente campeona mundial supergallo de la Asociación Mundial de Boxeo(AMB). El fajón mundialista lo ganó el 24 de octubre de 2014, al derrotar por decisión unánime a la venezolana Ana Lozano, en el Coliseo de la Universidad del Norte de Barranquilla.
En el 2015 ha hecho dos defensas: el 7 de febrero, la «Tigresa», como le apodan a Liliana, hizo su primera defensa del título Mundial ante la venezolana Alys Sánchez, a quien venció en el Coliseo Mario León Guzmán, en Cereté, Cordoba. Tras 10 vibrantes asaltos, Liliana retuvo por segunda vez el título mundial Supergallo, el 8 de agosto de 2015, en el coliseo El Cangrejo, en San Antero, Córdoba. La rival de turno fue la panameña Chanttal Martínez.
Ganar el título mundial para la «Tigresa» Liliana Palmera no fue una tarea fácil: falló en nueve intentos, cifra sin duda la más alta para un retador colombiano. En busca de los títulos desde pluma hasta walter junior. En el décimo intento fue la vencida.
Así ha sido su vida, llena de dificultades, pero no se amilana ante la adversidad.
Liliana nació el 8 de mayo de 1982 en el corregimiento Las Palomas, ubicado a una hora de Montería. Sus padres, Pablo Palmera y Maltilde Bravos, tuvieron seis hijos. Tres Hombres y tres mujeres: ella es la tercera.
La «Tigresa» solo pudo estudiar hasta bachillerato ante la falta de recursos de sus padres. Pablo Palmera saca piedra china del rio Sinú, con lo que sacó adelante a su familia, obviamente en unas condiciones muy humildes. Matilde Bravo es ama de casa.
El boxeo solo le ha dado fama

Liliana Palmera y sus dos hijos: Javier y Natalia
Liliana Palmera debió trasladarse a Montería a trabajar como empleada doméstica para poder validar el bachillerato en la jornada nocturna y buscar un mejor futuro para ella y su familia.
En 1998, el ex-boxeador Ceferino Sánchez, llegó a las Palomas y comenzó a entrenar a un puñado de muchachos que tenían la aspiración de ser boxeador. Como Liliana le tocaba pasar por el gimnasio para ir al colegio, Ceferino siempre que la veía le decía que tenía estampa de boxeadora. Ella desde muy joven practicaba softball y microfútbol. Ante tanta insistencia del entrenador de boxeo, por fin aceptó ir a practicar. Hoy reconoce que fue a practicar para complacerlo y hacer un poco de desorden. Con el tiempo le fue tomando pasión al boxeo, pese a que sus padres no aceptaban que ella lo hiciera, por lo rudo y el prejuicio de que era para «machorras».
Cuando culminó el bachillerato, que sabían que sus padres no le podían dar los estudios universitarios para que que fuera una enfermera profesional, decidió tomar en serio el boxeo como la profesión que la sacaría a ella y a su familia de la pobreza.

Liliana Palmera es una tigresa en el ring
Hoy es campeona mundial, con dos defensas a cuestas. Se cree que debería tener una mejor calidad de vida, pero las cosas no son así y Liliana Palmera lo reconoce: «Con lo que me he ganado en el boxeo, no me alcanza ni para comprar un lote para construir mi casa. Vivo alquilada en el barrio Los Robles (Es un barrio humilde de Montería, cuyas calles son polvorientas, no ha llegado el pavimento, pese al anuncio de los políticos de turno). Cuando gané el título Mundial recibí solo 1 millón de pesos. Es una injusticia: los hombres ganan más que nosotras las mujeres. No debe ser así. Tenemos el mismo riesgo. Uno toma un mal golpe y puede perder la vida. Mi sueño es tener mi casa y darle una carrera profesional a mis dos hijos (Natalia y Javier)», resalta Liliana Palmera.
En varias oportunidades dentro de la euforia de los triunfos los gobernantes le han ofrecido una casa, y han sido simples promesas.»Lo tengo claro que la casa yo me la tengo que ganar es con mis puños, por eso siempre le oró a Dios que me de la fuerza para mantener el título mundial y que logre hacer una defensa en el exterior para ganar un buen dinero. Es deprimente que en el boxeo femenino se gana fama, más no plata» acotó.
No soy lesbiana

Liliana Palmera,campeona mundial de boxeo
Liliana Palmera tomó como profesión el boxeo para noquear a la pobreza. Considera que en este deporte las mujeres que lo practican son estigmatizadas por la sociedad como «machorras», en el caso de ella lo hace por necesidad ante la falta de oportunidades para laborar, por lo que ella tiene claridad sobre el tema: «No soy lesbiana. Soy femenina. A mí me gustan son los hombres para hacer el sexo, no las mujeres. Me gusta maquillarme, usar tacones para sentirme mujer y agradar a mi pareja John Jairo Becerra, con quien vivo hace 12 año. Tengo dos hijos: Natalia y Javier».
Liliana Palmera le confesó al Portal web Lachachara.co que fue víctima de una confusión porque una de sus rivales pensó que ella era lesbiana. «En una velada que se efectuó en Barranquilla, Darys Pardo se me declaró y yo le dije que estaba confundida. Le aclaré que a mí me gustaban los hombres, no las mujeres. Practico el boxeo no es por que tenga desviación sexual. Ante tal confusión, la otra boxeadora se apenó, me pidió perdón y somos excelentes amigas», reveló Liliana Palmera.
El boxeo es un deporte rudo, con el que Liliana Palmera buscará obtener su casa y hacer que sus dos hijos, Natalia y Javier sean profesionales, meta que ella tiene pendiente y la tiene entre ceja y ceja: realizar cuando se retire de la práctica del boxeo: estudiar enfermería para convertirse en una profesional. Nunca es tarde para estudiar, es su filosofía.