Esta comunicadora social y periodista se hizo en la ‘escuelita de doña Olguita Emiliani’. Nada menos. De El Heraldo pasó a Telecaribe y de ahí al mundo.
Por Rafael Sarmiento Coley
De una cosa sí hay que estar seguros, Heriberto Fiorillo no presenta en su fortín donde pasa encuevao a cualquier rabo e’ vaca. Si lo invita con todas las de la ley es porque el invitado tiene un valor literario, pictórico, cinéfilo; compositor (como Escalona, en donde el suscrito fue el conductor de la presentación y quien le soplaba al maestro cada tema que íbamos a comentar y luego escuchar en la voz del Toby Tovar con un magnífico trío de guitarras sandieganas); actor de cine, de televisión, de teatro y, algo muy grato, es el escenario en donde se pone a prueba el talento de los nuevos grupos musicales que en Barranquilla se reproducen como la verdolaga.

Lizzette Díaz Pérez, periodista barranquillera con raíces banqueñas presente este miércoles en la noche en La Cueva, su ópera prima, su libro ‘Felizmente 40tona’.
Tengo que reconocer (y agradecer) que en La Cueva ha tenido amplia acogida el grupo que dirige mi hijo Julián Andrés con la cantante Shonny Rincón, la percusión de Hugo Hoz y como invitados especiales Albert Pérez (el famoso ‘Kraker’), la cantante Linica, el cantante Jean Mazzilli, Diego Torné y el formidable gaitero de Ceromatoso, Marlon Peroza. en una improvisación formidable.
Esta vez la presentación es de una colega periodista que vimos crecer desde chiquitita y quería ser bailarina de cumbia, recogiendo sus ancestro de El Banco natal y toda la riqueza cultural musical del hermoso Río Magdalena, ese sufrido Río que ha sido tan útil al país, pero que parece ser que el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas Santamaría (con esos apelliditos ya uno sabe que es un rancio santafereño centralista), no sabe que por ese río entró la cultura al país, el comercio, la industria, el mejor ganado, y ahora mismo, sin la ayuda del Minhacienda, mueve el 40% de la carga del país.
Pero, bien. Olvidémonos del gordiflón que está en Hacienda y le ha puesto todas las piedras posibles al nuevo contrato de asociación pública-privada (APP) para entregar en concesión la recuperación total del Río Magdalena.
Hablemos de este asunto grato y agradable que es el éxito de una barranquillera con raíces banqueñas, que se hizo en la famosa ‘escuelita de doña Olguita Emiliani’, en El Heraldo.
Era la asistente del director Juan B. Fernández Renowitzky, quien jamás salió a la sala de redacción a gritar o insultar a alguien. Lo hacía Olguita.
En esa época Lizzette era la encargada de la columna sobre Telecaribe. Resulta que un día la programación oficial nunca llegó. Eran las seis de la tarde y nada que cerraban la página 6C que debía cerrarse a las 3 pm. A las 8 de la noche sale doña Olguita a la sala de redacción y con un grito destemplado llama a Lizzette: “¡Qué pasa con la columna de Telecaribe!”. Toda atortolada, Lizzette le responde: “doña Olguita, la información no ha llegado”.
Olguita empezó a temblar y hubo el temor que se desmayaría y caería de cabeza en el precipicio de las escaleras que estaba a pocos metros de ella. Quiso Dios que muy cerca estaba el módulo que dividía la redacción y allí se agarró doña Olguita para que la energía fulminante de su santa ira amainara. Tomó aire, se hinchó el pecho y gritó, esta vez más enérgica que nunca: «¡Me la vomitas!».
Son los pequeños recuerdos del paso de Lizzette Díaz por el periodismo barranquillero en donde, ciertamente, dejó huellas porque con su gracia y su chispa hizo que esa columna cogiara aire y volara a gran altura. Alcanzó enorme lecturabilidad, para fortuna de Lizzette, que de El Heraldo pasó a Telecaribe y, de repente alzó vuelo como las garzas que pescan en la esquina en donde el Río Cesar vierte sus aguas al Magdalena. En esa esquina está El Banco.
Para quienes por esas cosas de la vida nunca han escuchado esta maravillosa composición de José Barros, ahí se las dejamos en la voz de Carlos Vives.
Es bueno reconocer que la autora periodista es una colombiana, nacida en Barranquilla (de padres y abuelos banqueños, la tierra del inolvidable autor de ‘La Piragua’, José Benito Barros Palomino), y egresada de la facultad de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad Autónoma del Caribe. Lizzette inició una vertiginosa y exitosa carrera en los medios desde los 17 años de edad, pasando por la prensa escrita, la radio, la televisión y las relaciones públicas. En el 2003 emigra a los Estados Unidos radicándose en Houston (Texas) a donde se reencontró con el periodismo escrito. En el 2006 descubre una nueva faceta en su vida ahora como empresaria. Junto a su esposo, Pedro Arévalo, crea la empresa Penta Communications LLC, de la que se desprenden productos como Sucesos Newspaper, el noticiero radial Sucesos al Mediodía y la Revista Sólo Mujeres, de la cual es su editora. Desde hace 10 años escribe la columna “Garabatos” para el periódico y la revista. Su pasión por la comunicación no se limita a los medios, sino también a la creación de una serie de eventos informativos y de entretenimiento dirigidos a la comunidad hispana de Houston, gracias a lo cual, ha recibido decenas de reconocimientos y premios Es motivadora, oradora y creadora de una serie de programas para el empoderamiento de la mujer latina como el Club de Amas de Casa y la Fundación LatinWe. Con la experiencia de los años y teniendo como mejor respaldo sus propias vivencias, Lizzette nos presenta ahora su primer libro “Felizmente cuarentona”, un manual jocoso, pero profundo, con algunas de las fórmulas que a ella le han funcionado para vivir feliz a los cuarenta.











