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Las caras de la adicción

Por Óscar Arias Díaz*

Painkiller es una serie de Netflix que encuentra un punto entre la comedia, el drama y la vida real. Mostrando un recorrido de una píldora que dejó tristezas para muchas familias y ganancias para la familia Sackler, que construyó un imperio del dolor.

Hace mucho tiempo, cuando no se libraba la lucha de las plataformas. Incluso en el principio de la plataforma de Netflix eran pocos los títulos, pero había riesgo, intención y determinación. Dejando en la retina de los espectadores recuerdos que iban marcando la historia del audiovisual contemporáneo.

Recién estrenada Painkiller dirigida en su totalidad por Peter Berg y donde se entrecruzan historias basadas en la vida real, investigaciones estatales y los efectos de la adicción al Oxycontin-Oxy en la sociedad norteamericana. Se rastrean los inicios, mercadeo y final de un laboratorio farmacéutico que comercializa la droga que fue descontinuada por la gran cantidad de adictos generados desde su invención en Norteamérica.

Esta serie es el resultado de la adaptación del libro “Pain Killer: An Empire of Deceit and the Origin of America’s Opioid Epidemic” escrito por Barry Meier en 2018 y también del artículo escrito en el New Yorker titulado “ The Family That Built an Empire of Pain”, escrito por Patrick Radden Keefe en el año 2017. Primer punto de partida para lo que podemos ver en Netflix

Desde su primera imagen donde una advertencia se entremezcla con el testimonio de la familia y revela el otro lado de la moneda donde el círculo del dolor de una adicción permea a padres, madres, hermanos o amigos y a toda la sociedad. Ingresamos a esta serie que busca encontrar desde el humor negro, la sátira, la ironía, en su justa medida y con un recuento de la historia de una de las pastilla opiode que tanto daño ha generado alrededor del mundo y específicamente en Norteamérica. Donde hoy en día se enfrenta otra adicción, ahora con el fentanilo que sigue arrastrando a muchos en el país del Norte.

Las interpretaciones de Matthew Broderick conocido por papeles como Ferris Bueller en Ferris Bueller’s Day Off de 1986, El Dr. Niko Tatopoulos en Godzilla de 1998 o la voz de Simba en la película de animación de Disney, El rey león de 1994. Tras dejar huella en el cine de Hollywood, esta estrella de los ochentas encuentra espacios en la plataforma para llevarnos de la mano en un recorrido de un multimillonario sin escrúpulos, moral y que solo muestra codicia por generar ganancias y un legado mayor a los de sus predecesores.

 La alucinaciones de este personaje basado en el personaje de la vida real Richard Sackler, heredero de la familia Sackler, quien hereda un legado en el mercado farmacéutico. A su vez, el recorrido que se muestra también en el dolor y las consecuencias de la adicción al “Oxy”, bajo la piel del personaje Glen Kryger (Taylor Kitsch), quien tras un accidente se le formula la píldora pero este genera dependencia y vemos el descenso a los infiernos de un personaje dentro de la categoría de “clase trabajador” (working class) del país del Norte.

La historia, los personajes, la trama y la forma como el director nos revela los detalles detrás de la industria farmacéutica que es pocas veces sancionada y sigue generando en algunos casos dolor y en otros casos la salvación para sus pacientes.

Lo bueno: La serie encuentra un tono dentro de cada episodio que nos deja pegados a lo que sucederá tras cada capítulo.  Entre el humor y el drama se entrelazan géneros y actuaciones potentes construyendo una apuesta que es digna de apoyar. Es un tema incómodo que ya se ha tocado pero nunca es suficiente para mostrar los efectos de las adicciones en los seres humanos.

Lo malo: Se resalta que se muestran distintas facetas de la adicción a la píldora. No obstante, las secuencias de los efectos de sobredosis son tímidas y algunas veces se convierten en un accesorio sobre la cruda realidad que vive hoy en día Norteamérica. Esto es solo el principio y si le damos entrada a los efectos de las drogas sintéticas, ya veremos historias sobre el fentanilo, la metadona o el MDMA. Triste pero cierto. Al parecer los seres humanos somos una especie que busca la forma de empaquetar su propia destrucción.

Aquí el trailer para maratonear este fin de semana con puente incluido.

Doctor en Comunicación y profesor del programa de Comunicación Social de la Universidad Tecnológica de Bolívar. 

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