Por: Sofia Turizo Figueroa
“…el envejecimiento es, un estado máximo de prudencia, discreción, sagacidad y buen juicio de la persona, que le permite desempeñar roles de gran responsabilidad y respeto” -PLATÓN
En estos días estuve mirando televisión un largo rato – prefiero ver series en plataformas de streaming – después de un tiempo frente al tv, empecé
a notar que además de la gran variedad de cremas que prometen desaparecer “las arrugas gravitacionales y los signos de la edad”, también existen batidos, pastillas, maquillaje, y hasta el shampoo es “anti-edad”, diseñado para combatir los signos de la edad.
Y si vamos a las redes sociales encontramos médicos estéticos, ofreciendo tratamientos de rejuvenecimiento para todas las partes del cuerpo. En ese orden de ideas, todo el día, estamos recibiendo información exaltando la juventud y animándonos a establecer una relación de combate, de declararle la guerra a la vejez o al imaginario que se tiene de ella.
El miedo a envejecer está presente en muchas personas en menor o mayor grado. Y es el miedo, en la mente humana, lo que provoca rechazo
consciente o inconsciente como forma de protección. Lo que podría verse reflejado en discriminación, prejuicios y estereotipos hacia las personas
mayores debido a su edad, a esto se le denominó: edadismo. Así lo nombro el Medico Gerontólogo Robert Butler a finales de la década de los
sesenta.
En efecto, estereotipos en torno a la salud de las personas mayores, nos lleva a creer que vejez es sinónimo de enfermedad, así como las creencias entorno a su estilo de vida, nos hace asegurar que son personas con vidas monótonas, sin creatividad y poca actividad. Así mismo el pensar que les
gusta estar solos y aislados es una creencia sumamente peligrosa, pues si basados en esta empezamos a segregar a los adultos mayores de actividades familiares, sociales y/o de ocio. Sí, podríamos estar desencadenando sentimientos de soledad y abandono que sin duda afectaran su salud mental.
Deseo subrayar que existe una forma de edadismo, que es de la propia persona hacia sí misma, dando lugar a «autopercepciones negativas que
pueden influir negativamente en la salud metal». Es así que la persona continuamente se aísla y tiende autoexcluiste de actividades porque “eso no
es para gente de mi edad”, “yo ya no estoy para eso” y este tipo de dialogo interno que es poco sana para la autoestima.
Algunas acciones para contrarrestar el edadismo y su impacto en la salud de las personas es educarnos sobre los cambios que ocurren en nuestro ciclo vital, cada una de las etapas que lo conforman y lo inevitable que es la muerte para todos. Además, compartir momentos con personas de la tercera edad, ayuda a generar empatía, respeto y ternura por ellos.











