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La tragedia de las corralejas en Sincelejo, las heridas continúan abiertas

Betty Betin, sobreviviente de la tragedia del 20 de enero en Sincelejo, rememora los hechos.

Por: Francisco Figueroa Turcios

Betty Betin, recuerda la tragedia del 20 de enero

La mañana del 20 de enero de 1980 el cielo de Sincelejo amaneció cargado de nubes plomizas y pesadas que presagiaban un fuerte aguacero,  esa imagen  permanece intacta  en la memoria de Betty Betin Hoyos, quien tenía 19 años cuando fue testigo  como cayeron al suelo como castillo de naipes, los palcos del sector occidental  de la plaza Hermógenes Cumplido, en el barrio Mochila.

El 20 de Enero de 1980, Estebana Hoyos Villalba, en una forma inesperada sorprendió a sus dos hijas (Betty y Alicia) con la noticia que se  alistaran para que fuera a disfrutar de la tarde de toros en la plaza Hermógenes Cumplido.  Betty tenía 19 y Alicia 15 años de edad y jamás habían tenido la aprobación de su madre de tener la experiencia de vivir las famosas  fiestas de carralejas porque ella no era partidaria de esas celebraciones.

Estebana tenía todo calculado para que sus dos hijas asistieran a la tarde de toro, considerado el día más importante de las cinco  tarde de toros donde no solo los sincelejanos sino  gente de todos los rincones de la Costa Caribe  y del interior del país asistan a la fiesta del Dulce Nombre de Jesús –patrono de las Fiestas del 20 de Enero–considerada una de las más importante en el calendario de festividades a nivel nacional.

Desde el medio día había comenzado a llover, pero eso no fue impedimento para que Betty y su hermana Alicia llegara a las carralejas en compañía de sus vecinos Eliécer Mogollón y su esposa Noris González a  observar  la tarde de  toros del ganadero Pedro Juan Tulena.

Por primera vez el encierro no le pertenecía a Arturo Cumplido Sierra, quien por tradición  donaba los ejemplares el 20 de Enero.  Y lo más llamativo que no estaba en La programación de las cinco tarde de toros que comenzaba el día 19 de Enero con ejemplares  de  Juan Perna. Pedro Juan Tulena tenía a su cargo dos días: 20 y 23 de enero . Salin Guerra Tulena, la tarde del 21  y Reyes Montes Pacheco el 22 de enero de 1980.

Momentos de mucha angustia se vivió en la plaza Hermógenes Cumplido

« Estaba muy nerviosa por la lluvia que en cada momento arreciaba y terminó por empaparnos de pies a cabeza. Reconozco que no tuve conexión con el espectáculo de las carralejas por lo que opté por dedicarme a observar a la gente en  los palcos. Cuando fijé la mirada en  el palco del sector occidental de repente observé como  los palcos fueron cayendo  al suelo como castillo de naipes.

Tomé a mi hermana por la mano y bajamos como pudimos apretujando a la gente que también quería abandonar los palcos pensando que también se irían al suelo. Fueron momentos de mucha angustia. El caos fue total, Sincelejo no estaba preparada para enfrentar una emergencia de tanta magnitud, especialmente  el hospital y en la clínica ´Las Peñitas´, lo que obligó al traslado a otras ciudades de la Costa de muchos heridos» recuerda Betty Betín aquel 20 de enero de 1980 como si fuera hoy…

Toros petrificados

Los tres toros negros quedaron petrificados

Si bien Betty Betin recuerda perfectamente los detalles de la tarde del 20 de enero de 1980, que estaba acompañada por una fuerte lluvia, a  los palcos no les cabía un alfiler, la banda que estaba en el palco donde estaba ubicada ella  entonaban el tema  María varilla, no olvida un pequeño detalle en el momento de la tragedia: los tres toros negros quedaron petrificados.

«No se borra de mi mente la imagen de ese día  fatal: habían tres toros  negros en la plaza al momento de la desgracia. Los tres toros quedaron petrificados. Un toro quedó mirando para los palcos del sector oriental. El segundo toro observaba cada detalle de los palcos caído. Y el tercer toro tenía fija la mirada  a los palcos del sector noroccidental. los toros fueron solidarios con la tragedia porque no atacaron a la gente que angustiada buscaba como salvarse o tratar de buscar a sus familiares» destaca Betty Bettin, de la tragedia del 20 de enero de 1980.

Los familiares de las 500 personas muertas  todavía  tienen las heridas abiertas por la fatal tragedia… heridas que no se sanan ni con el correr del tiempo porque miles de mujeres  perdieron  sus maridos, padres que quedaron sin hijos. Centenares  que tuvieron mejor suerte que las 500 víctimas mortales, quedaron en sillas de rueda o caminan apoyados por muletas. Son las huellas de una tragedia que enlutó a todo el país. Una tragedia difícil de olvidar….

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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