Nuestro director, Rafael Sarmiento Coley, analiza la grave crisis del sector de la salud en Colombia.
Otro de los interesantes anuncios que hizo el nuevo presidente del Senado de la República, Arturo Char Chaljub, al posesionarse este 20 de julio, es una reforma a fondo del sector salud, para lo cual tendrá que pisar muchos callos y enfrentarse a una verdadera mafia encabezada por expresidentes de la República, congresistas, los todopoderosos laboratorios farmacéuticos y los gansters que se han enriquecido con las corruptas EPS.
Para empezar, tiene que desenredar el ovillo de la podredumbre que empezó con las reformas que lideró Álvaro Uribe Vélez desde cuando llegó al Congreso, lo cual prosiguió durante los dos periodos seguidos de presidente de la República. Ahí comenzó el cáncer de la salud colombiana, en particular, por la creación de la intermediación de las Entidades Promotoras de Salud, en un 90% en manos de empresarios del sector privado, compinches de altos funcionarios del Estado y numerosos congresistas. Ese ‘combo’ maléfico ha amasado inmensas fortunas con la vida y la sangre de millones de colombianos.
Es tan ‘atractivo’ el negocio inmoral con la salud, que por eso se dan puños, patadas, dentelladas y ofrecen millonarios sobornos en defensa de sus cómplices, como acaba de ocurrir con el senador Eduardo Pulgar Daza, el exsecretario de salud de Soledad, y el intento de soborno a un exjuez de la República para que fallara un caso en favor de un cómplice del sector de la salud.
Según un veterano oncólogo dueño de una clínica barranquillera, “la intermediación fue la que le causó el cáncer a la salud colombiana. Es muy sencillo, las EPS son las que contratan a las Instituciones Prestadoras de servicios de Salud (IPS), en materia de servicios médicos, consulta externa y hospitalización. Es decir, las EPS, en manos de unos ‘empresarios del sector privado’, que por lo general son unos malandros, contratan con las IPS la salud de los colombianos. Son las que fijan los precios de los servicios que prestan las IPS. Son las que determinan si autorizan o no un medicamento de acuerdo con sus costos. Y para colmo de nuestras desgracias, no pagan las facturas a las clínicas y hospitales (las IPS), sino cuando les da la gana, a los seis o siete meses. Por eso es que han quebrado numerosas clínicas y hospitales. Peor aún, si encima de los atrasos en los pagos por parte de las EPS, hay corrupción interna, como pasó en el Cari de Barranquilla. Lo saquearon. Se robaron miles de millones. Y nadie es acusado, mucho menos ha ido a parar con sus huesos a la carcel”.
Pacientes que mueren dando alaridos
Por su parte un reconocido psiquiatra sostiene que, desde cuando se introdujo esa perversa reforma en el sector salud, “he visto morir a decenas de pacientes de enfermedades terminales, como cáncer, dando alaridos que le estremecen el alma a cualquiera, porque la EPS no autoriza un sedante, en especial opioides y relajantes neuromusculares que ayudan al paciente a morir sin dolor, a dejar este mundo, sin vivir doblemente en un infierno”.
Con las enfermedades degenerativas terminales es con las cuales más ganan dinero las EPS, porque, son “tan malvados, que, si los médicos especialistas recetan una droga que cuesta un millón de pesos porque es más efectiva para el tratamiento de un paciente, la EPS dice ‘no señor, recétele una similar que cuesta 50 mil pesos’, y, en ocasiones, son tan diabólicos, que se encargan de aportar ellas mismas el medicamento, que resulta ser un placebo (una sustancia farmacológicamente inerte, que puede ser simple bicarbonato, o, lo peor, talco o cal). Porque a las EPS no les interesa la vida sino la muerte del paciente, para evitarse los costos de clínica y medicamentos. Esa es la verdad. Dolorosa, pero monda y lironda”.
En las últimas décadas la salud colombiana está llena de nauseabundas historias de saqueos, como la quiebra de Caprecom, la multimillonaria estafa de Saludcoop, el reciente caso de Medimas, y decenas de repugnantes episodios que se mantienen en la penumbra porque los organismos de control no dan abasto para investigar, no quieren o no pueden pisar esos callos.
La mayor evidencia de esa situación la vive el país en el momento más angustiante, como es la presencia de la pandemia del Coronavirus, cuando se calcula que EPS e intermediarios nacionales y seccionales han causado un daño de casi 20 billones de pesos en sobrecostos, sin que hasta la fecha haya ido a parar a la cárcel un solo bandido por estafa al sector salud.
Hay que ser justos con Uribe Vélez

A Álvaro Uribe Vélez no hay que echarle toda el agua sucia, si bien es el padre putativo de casi todas las reformas que han corrompido el sector salud. Detrás, o por delante, de él hay decenas de malandrines que han amasado billonarias fortunas con las EPS y los sobrecostos.
Si bien todas las culpas le caen a Uribe Vélez por sus erráticas reformas a los sectores salud y laboral, no es el único merecedor de satanizar.
Y aquí es donde tuerce la puerca el rabo. Está el comprobado caso del dueño de un partido político que tiene una fortuna personal en paraísos fiscales por cerca de $14 billones, con dos de sus hermanos manejando monstruosas EPS que a cada momento cambian de nombre. El mismo perro con diferente collar. Los dos hermanitos del afamado dueño del partido político, tiene cada uno fortunas en el exterior de 10 y 12 billones de pesos, respectivamente. Fortunas que han pretendido incrementar haciendo hasta lo imposible para que su hermano mayor llegue a la Presidencia de la República, para redondear sus fortunas. Todo parece indicar que, gracias a Dios Todopoderoso y Eterno, ese personaje no tiene la seducción, la tolerancia ni el talante para llegar a la Casa de Nariño.
Y esa es una realidad que Arturo Char debe aprovechar para desmarcarse y emprender una carrera política sin tener que echarse al hombro bacalaos que ya tienen ese inocultable olor de lo podrido.
Además, Uribe Vélez, en un acto de arrepentimiento, antes de que satanás se lo lleve a los últimos anillos del infierno, debe hacer alianza con el Presidente del Senado, para que Iván Duque le ponga el visto bueno a las reformas en los sectores salud y laboral. Sería un acto de reconciliación de Uribe Vélez. Demostraría con ello que no es cierto lo que el país cree, que por sus venas en vez de sangre circula la cicuta al más alto porcentaje de pureza. Un acto de grandeza por lo menos le facilitaría a Uribe caminar por las calles sin que lo maldigan e insulten de la peor manera.
Una alerta aterradora

Mauricio Vasco, presidente de la Sociedad Colombiana de Anesteciólogos.
Como si el rancho no estuviera ardiendo en materia de salud, la Sociedad Colombiana de Anestesiología denunció que en varias regiones del país se está presentando un desabastecimiento de medicamentos como sedantes, opioides y relajantes neuromusculares, necesarios para la atención de COVID-19 en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI).
El presidente de esa entidad, Mauricio Vasco, señaló que la falta de los sedantes y analgésicos como midazolam, morfina, hidromorfona y metadona, se registra principalmente en Barranquilla, Bogotá, Cali, Medellín, Riohacha y Cartagena, donde se evidencia la máxima ocupación hospitalaria.
“Solicitamos acciones concretas y rápidas para que desde el Gobierno Nacional se mitigue y se aumente la producción nacional de los agentes de este tipo, que se puedan producir en el país”, indicó.
El médico agregó que el desabastecimiento de estos medicamentos afecta también la realización de otros procedimientos como cirugías y tratamientos esenciales para la salud de los ciudadanos.
“Alertamos al Gobierno Nacional por el desabastecimiento de los medicamentos sedantes, analgésicos opioides y neuromusculares, para el manejo de los pacientes con ventilación mecánica por la COVID-19”, manifestó Vasco.
Mauricio Vasco pidió la importación urgente de esos fármacos, teniendo en cuenta que los procesos de llegada de los mismos podrían demorar entre dos y seis semanas.
“A la fecha se ha presentado un incremento marcado en el consumo de estos medicamentos comparado con el histórico y esto obedece al número de pacientes que ingresan a diario a cuidados intensivos”, sostuvo.
El experto aseguró que incluso el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) ha solicitado recomendaciones sobre alternativas relacionadas con el uso de otros fármacos.
“Hemos tenido el desabastecimiento del relajante muscular cisatracurio el cual se ha agotado en el país y eso nos preocupa, teniendo en cuenta que es muy difícil atender a los pacientes”, concluyó.
Una buena contra Covid-19
Un informe de Infobae revela un descubrimiento alentador; Científicos de Israel y Estados Unidos creen que una droga para el colesterol podría convertir al coronavirus en un simple resfriado. Tras meses de investigación, determinaron que el Fenofibrato podría inhibir la capacidad de reproducción del COVID-19 en las células pulmonares.
Un equipo de investigación de la Universidad Hebrea de Jerusalén de Israel cree que un fármaco para el colesterol podría ser utilizado para tratar a pacientes con COVID-19 con resultados efectivos.
Los científicos Yaakov Nahmias, de la Universidad Hebrea, y Benjamin tenOever, del Centro Médico Mount Sinai de Nueva York, han estado estudiando las formas en las que el COVID-19 se modifica en los pulmones de los pacientes para reproducirse.
Tras meses de investigación, determinaron que el fármaco Fenofibrato, que desde hace décadas ha estado en el mercado, podría inhibir la capacidad de reproducción del coronavirus en las células pulmonares, informó Prensa Latina.
De acuerdo con la investigación, la droga reduce de manera significativa los efectos dañinos del virus al tratar el tejido humano infectado. Ahora, para comprobar su eficacia, entrará en la etapa de ensayos clínicos en pacientes con COVID-19.
Según un hipótesis desarrollada por Nahmias, el coronavirus necesita una acumulación de grasa en las células pulmonares para sobrevivir. Uno de los hallazgo que determinó la investigación es que el virus impide la quema de carbohidratos. Esto hace que grandes cantidades de grasa se acumulen dentro de las células pulmonares, de esta forma el virus se reproduce.
El científico de la Universidad Hebrea explicó que el virus, al carecer de la capacidad de replicarse por sí mismos, toma el control de las células para ayudar a cumplir esa tarea.
“Al comprender cómo el SARS-CoV-2 controla nuestro metabolismo, podemos recuperar el control del virus y privarlo de los mismos recursos que necesita para sobrevivir”, dijo Nahmias.
Esta nueva investigación serviría para explicar por qué personas que tiene altos niveles de colesterol y azúcar en la sangre son los que a menudo tienen un mayor riesgo de desarrollar complicaciones por el coronavirus.
Ante esta característica en los pacientes de alto riesgo, los investigadores analizaron qué medicamentos podrían ayudar a romper la capacidad que tiene el virus para reproducirse. Fue así como el fármaco para reducir el colesterol Fenofibrato (Tricor) mostró los mejores resultados.
Los investigadores descubrieron que el fenofibrato rompe el control que tiene el virus sobre las células pulmonares impidiendo su reproducción, al lograr que estas quemen más grasa. En una de las pruebas realizadas, el virus despareció por completo de los tejidos en cinco días. “Con el aumento de las infecciones de la segunda ola en países de todo el mundo, estos hallazgos no podrían llegar en un mejor momento”, dijo Nahmias.
Por el momento, si el tratamiento con la droga es efectivo, se podría bloquear la capacidad de funcionamiento del coronavirus, lo cual podría ser clave para acabar con la pandemia que azota al mundo.
“Si nuestros estudios clínicos confirman nuestros hallazgos, este curso de tratamiento podría convertir a COVID-19 en nada peor que un resfriado común”, concluyó Nahmias.











