Por Rafael Sarmiento Coley
Aunque no es colombiana de nacimiento, siente un amor apasionado por este país porque gracias al ciclismo no solo conoció a fondo el temperamento y talento de su gente sino también a Gerardo Torres, con quien está felizmente casada.

Nacida el 27 de febrero de 1971 en Bandera de México, en el estado de Tlalnepantla, a muy temprana edad le picó el gusanillo del periodismo. Luego de terminar la educación básica se matriculó en una escuela de periodismo en su ciudad natal. Muy pronto descubrió que su razón de ser en el periodismo estaba en el deporte. Pero tenía la duda metódica de la resistencia que en aquellos tiempos había frente a la mujer por parte de un machismo casi que enfermizo y repugnante.
Pero Reorgina Alejandra Ruíz Sandoval no se arredró frente a aquel obstáculo. Confió en sus capacidades y fuerza de voluntad.
Así nació su verdadera pasión, la misma que la ha convertido en toda una estrella mundial de las narraciones deportivas, en especial del ciclismo, deporte que la acercó a Colombia por la personalidad y firmeza del ciclista colombiano.
De Zipa a Goga
Y es que Colombia desde 1950 ha sido un próspero semillero de ciclistas con figuras como Efraín «El Zipa» Forero, quien en 1952 quiso promover una Vuelta a Colombia en Bicicleta como un medio de entrenamiento para apaciguar a las comunidades de una nación en guerras fratricidas por doquier. Tocó varias puertas del Gobierno y de las empresas privadas, pero no encontró eco, por lo cual decidió empezar por su cuenta un recorrido hasta llegar a Bogotá luego de pasar por Manizales, Tunja y otras poblaciones.
De la mula a la cicla
Eran tiempos en que no había muchas carreteras. Por lo tanto las ciudades y poblados se recorrían, en su mayoría, a lomo de mula por trochas y caminos de herradura, saltando arroyos, arroyuelos, quebradas y rioachuelos. Así, «El Zipa» Forero llegó a Bogotá con la cicla al hombro porque se había desarmado de tanto caer por esos caminos silvestres y montaraces. Así empezó la historia del ciclismo colombiano.
Después vendría ya la organización formal de las Vueltas a Colombia, y el surgimiento de figuras icónicas del pedalismo nacional que siguieron la senda de Forero, como el gran Ramón Hoyos Vallejo, el penta campeón de la Vuelta colombiana; Martín Emilio «Cochise» Rodríguez, el primer colombiano en lograr un triunfo internacional al coronarse Campeón Mundial de los 4.000 Metros Planos en Varese, Italia. Son ruedas de la historia que dan sentido a lo que hoy Goga relata en los nuevos pedales del ciclismo colombiano que siguen la senda brillante a nivel mundial.

Julio Arrastria entrevista a Cochise Rodríguez en plena competencia
Después vendría toda una pléyade de corredores como Gustavo «Ferreterito» Rincón, Javier «El Ñato» Suárez, Rafael Antonio Niño, Rubén Darío Gómez, Lucho Herrera, Fabio Parra, hasta llegar a éstos momentos con figuras de talla mundial como Rigoberto Urán y Nairo Quintana. Esa historia viva del ciclismo colombiano despertó el entusiasmo y la ilusión de toda una niñez y juventud. Hasta quien esto escribe se vio tentado a probar suerte en el llamado deporte del «caballito de acero», comenzando como mensajero en el almacén «CicloCosta» y participando en pruebas como amateur. Dada mi pequeña estatura, siempre me permitían inscribirme como «infantil» a pesar de mis 16 años. Y sentía algo de pudor cuando el público me gritaba «¡Dále, niñito, dale!». Por eso es que historias como la de Georgina Alejandra Ruíz Sandoval, la famosa narradora del ciclismo mundial, me atrapan y me producen nostalgia por aquellos tiempos en que salía a las cuatro de la madrugada en mi cicla desde Barranquilla hasta Campo de la Cruz, para regresar a mi jornada laboral en «CicloCosta», el almacén de William Meza Bermúdez, un ciclista frustrado que, además, creó la desaparecido Vuelta a la Costa.
Con el corazón colombiano
Viendo la hermosa historia de vida de Georgina Alejandra Ruíz Sandoval, mejor conocida como La Goga, se vienen como un tsunami todos esos recuerdos. Y mejor por el hecho de haberse convertido en la mejor aliada y Embajadora del pedalismo colombiano, primero a través de la cadena mundial ESPN Internacional y ahora por su propio canal bicigoga.com. Georgina habla, además de su nativo español, inglés, francés e italiano.
Con sinceridad reconoce que «Colombia me ha dado mucha confianza, mucho amor. Este país me ha dado lo que se me negó en México: oportunidades. Aunque por cuestiones de trabajo, Gerardo Torres y yo vivimos en Connecticut (Estados Unidos), pero durante casi todo el año recorro el mundo en el cubrimiento de un evento ciclístico».
¿Por qué «Goga»? Georgina Alejandra lo explica: «Es que me sonaba cursi el diminutivo que algunos amigos me aplicaron cuando niña: «Gina». En 1990, cuando empezó en firme mí carrera, descubrí la historia de la pintora que firmaba simplemente como Golga. Le quité la L y me gustó el pseudónimo. Ahí empezó la historia de la Goga». Y allí empezó la senda de una periodista multideportes que con sus narraciones y comentarios lleva a toda Latinoamérica al nivel mundial.
Mis anécdotas
Recuerdo con cariño el suceso de una narración de una vuelta a Colombia en bicicleta. Yo estaba en ese momento con la cadena RCN. En narración, comentarios y entrevistas estaba José Antonio Churio, barranquillero que vivía en Bucaramanga; el colombo-argentino Julio Arrastia Brica (el viejo macanudo), un experto en ciclismo; el locutor comercial era Ricardo Gómez; y el suscrito, que era comentarista encargado de entrevistas.
En la cadena RCN el departamento comercial había intentado conseguir el patrocinio de unas empresas grandes, como Postobón, Alka-Seltzer y la famosa fábrica de ropa para hombres Alberto VO5. Incluso los uniformes que usamos para la ceremonia de los eventos de Gala eran fabricados por Alberto VO5.
Recuerdo entonces que esa vez el departamento Comercial de RCN no lo logró llegar a un acuerdo con Alberto VO5 para la pauta publicitaria, porque le había subido demasiado las tarifas.
Alberto V05 respondió que no estaba dentro de su presupuesto pagar semejante cantidad, pero hábilmente el gerente de Publicidad de Alberto VO5 se le ocurrió la idea de hacer la publicidad con los comentaristas y narradores, ofreciéndole un dinero colectivo para que nosotros repartiéramos entre todos. Julio Arrastia fue quien recibió el dinero, en forma de cheque, lo cambió y, a la mañana siguiente, José Antonio Churio, Roger Araujo y yo encontramos cada uno por debajo de la puerta de nuestras habitaciones un sobre con el dinero repartido.
Arrastia dijo: «Vamos a establecer la estrategia de narración para que no se vea que es un comercial de Alberto VO5. Eso no se puede hacer porque nos botan a todos». Churrio le dijo: «Fácil, usted me tira la pelota diciendo: ‘¡Atención, negro Churrio! ¿Qué ve usted Churrio?’ Y ya verá que cómo le respondo, confíe en mí».
Y así fue. En plena carrera Arrastia pregunta: ¿Churrio, qué ve usted?. A lo que Churrio respondió: “Veo cinco, veo cinco, veo cinco corredores que vienen en fila en caravana, sí señor, veo cinco, le repito: uno, dos, tres, cuatro…. veo cinco». Con ese conteo nos la pasamos durante toda la transmisión, hasta cuando los de la Cadena Radial nos descubrieron y nos obligaron a no hacer esos comentarios.
En aquellos años el ciclismo era el deporte por excelencia de Colombia, con la salvedad de que en la Costa Caribe era poco atractivo, dado que los favoritos eran el béisbol, en primer lugar, y el Junior.
Sin embargo, se dieron casos como el del velocista Ricardo Vásquez y el rutero Humberto Gravina. Este último alcanzó a participar en una vuelta a Colombia en una época en que las carreteras eran caminos de herradura. Gravina aprovechaba el terreno plano para meterse entre los primeros de la competencia poniendo en peligro el buen desempeño de los equipos patrocinados por las grandes firmas.
Con el fin de quitarle el protagonismo a Gravina se le dio intrucciones a un pedalista marroñero para que lo obstruyera, y lo logró en una pequeña subida atravesándose en la bicicleta haciendo que se cayera en el accidente el rutero soledeño-barranquillero Humberto Gravina, quien perdió tres dedos de su mano izquierda.
Todas estas anécdotas se me vienen ahora a la memoria ahora que disfruta a la Goga proyectando con su voz las nuevas historia del ciclismo colombiano.











