Por tercera vez de manera consecutiva, Real Madrid en la final de la ‘Champions’.
Por: Javier Castell
Una vez más. Por cuarta vez en los últimos cinco años. Por tercera vez de manera consecutiva. El Real Madrid, no cabe dudas, recobró su hegemonía europea. Hoy, y a pesar de un fracturado juego y una flácida temporada (relegado a más de 15 puntos del Barcelona en la Liga y eliminado por el Leganés en la Copa del Rey), ingresará a la cancha del estadio de Kiev para confrontar al Liverpool en la final de la ‘Champions’, con esa aura ganadora, con ese espíritu competitivo híper desarrollado, y con sus grandísimos futbolistas, capaces de modificar el trámite de un partido desde su talento y su carácter, sin importar si colectivamente controla o es controlado.
Al frente estará el emotivo, ofensivo y sobre excitado Liverpool. Sin la experiencia ganadora de este Madrid, pero con una buena dosis de osadía e intensidad que lo convirtió en el club más goleador de la Champions. Con tres delanteros que, parece, se hubieran puesto de acuerdo para desplegar su mejor fútbol el mismo año y en el mismo equipo. Salah, Mané y Firmino se convirtieron en el mejor tridente ofensivo de Europa. El fútbol, que premia la diversidad y crece en ella, encontró en el Liverpool tres talentos diferentes y complementarios: habilidad y pegada en Salah, velocidad y desborde en Mané y sentido práctico e inteligencia colectiva en Firmino.
También fue irregular en la Premier, una abrumadora cantidad de puntos lo separó del campeón (Manchester City) y lo eliminaron de las otras copas que se disputan en Inglaterra. Su hábito ofensivo, vertical, alegre, goleador y que lo trajo hasta aquí, a veces lo traiciona y no le regala un punto de sosiego que lo expone defensivamente. Ante una apisonadora como el Madrid puede ser letal. Favorito: Madrid.












