CrónicasMundo

La española que se comió las uñas con cada gol de Chile

Colaboración de Harold Delgado

Y llegó la clasificación, por fin después de 16 años, desde aquellas eliminatorias en el año 97, cuando con un majestuoso cabezazo de Wilmer Cabrera nos llevaba por cuarta vez a un Mundial, nada menos que al de Francia.

Elisabeth Escobar (4)

El día 11 de octubre de 2013 quedará en la memoria de todos los colombianos, pero quedará aún más en aquellos que todavía apenas sin nacer y otros más pequeños no sabían los dolorosos años en blanco y tristes sin poder apenas clasificar ni para el repechaje.

Hoy se puede decir que se cumplió una primera meta, siendo la siguiente hacer un buen Mundial. ¿O ganarlo? Sabemos que es mucho pedir, pero quien no tiene esperanzas y sueños está muerto.

Luego de tres técnicos, tres intenciones en el banquillo, ya nos veíamos nuevamente a la espera de un año más sin Mundial, pero la iluminación y catalogación de muchos colombianos a ciertos técnicos, siendo estos regionalistas acababan siempre con las ilusiones de un gran equipo mixto y no concentrados de unas cuantas regiones.

Por fortuna, eso quedó atrás y gracias a la apuesta, tanto de la Federación Colombiana de Fútbol y hasta del mismo Presidente Santos, bueno y gracias a las faltas del anterior técnico, llegó un entrenador imparcial y sin conocer de regionalismos ni “roscas” llegó ‘Mister’ Pekerman.  Dándole un giro total, un argentino de corazón colombiano apostó y aceptó el reto que pedían los colombianos: volver a un Mundial, y más en un referente tan importante como el histórico Brasil.

El dramático diario del partido

Colombia una vez más acertó. Y escogió a Barranquilla como sede, su casa natural, su casa ganadora, siempre con el apoyo de la afición, estadio siempre lleno, alegría, sabor y mucho calor humano, sumándole el calor de la ciudad. El partido definitivo, por decirlo así, se tiñó de dos colores muy bonitos y vistosos, nuestro amarillo mezclado con las vetas rojas de los chilenos, una gran fiesta de tolerancia y armonía, con el respeto siempre de los aficionados chilenos, ya que hicieron un gran gesto una vez acabado el partido, hicieron un pasillo de honor alrededor de las rampas de salida, felicitándonos, gran gesto que siempre recordaré.

Fue un partido muy intenso lleno de dolor y de sorpresas. Cada gol chileno era una puñalada, ya que nos alejaban de obtener la clasificación en casa y nos rezagaban a esperar el pase en Asunción delante de un Paraguay que no se jugaba nada, pero la historia del fútbol muchas veces es mezquina y jugárnosla allá nos podría costar caro, por eso, a punta de garra y más que todo de corazón, Colombia remontó un marcador que le era tremendamente adverso (tres goles a cero). ¡Y empató! Aquello fue la locura y, por fin, adiós tensión.

Una aficionada con sabor español

No siempre disfrutamos del gusto de tener personas extranjeras apoyando nuestra selección y, más, en medio de toda nuestra alegría y maneras de  disfrutar.

Mezclada entre esas camisas amarillas, y siendo un horario muy castigado por el sol, ahí estaba en la fila – ¡y tronco de fila!-, al pie del cañón, con la ilusión de ver por primera vez a la Selección Colombia y entrar al coloso de la Ciudadela 20 de Julio, entre grandes medidas de seguridad, quizás no muy acostumbrada, ya que en su país, esto poco se ve, pero ahí estaba entre la botella de agua a punto de expirar, el sol y la humedad, pero con esa ilusión.

Una vez dentro sentía el sonido de la afición, los tambores, grupos de millo, las papayeras, las risas y aplausos de la afición, siendo algo experimental, ya que más que alentar al Barza en esos inviernos bien fríos, la afición es poco dada en comparación a la que se encontraba en Barranquilla.

Al sentarse se contagió de inmediato, comenzó a sentir la alegría del pueblo, el bullicio y colorido del estadio, se sentía inmersa incluso hasta en la “ola” famosa por su característica forma de expresar la emoción.

Y llegó el himno de Colombia

[caption id="attachment_4942" align="alignleft" width="300"]Elisabeth Escobar (2) Elisabeth con la bandera de Colombia[/caption]

Las primeras notas de nuestro himno pudieran parecer extrañas para una persona que apenas está conociendo nuestra cultura, nuestros gustos y, por supuesto, el himno.  El pueblo lo cantaba con sentimiento, pero a su vez, éramos un solo corazón entre ellos esa extranjera.  Durante el transcurso del partido disfrutó y se contagió del fervor de todos los aficionados, las risas y uno que otro traguito de Aguila….y seguía el partido.

Al terminal el primer tiempo Chile ya ganaba, pero al empezar el segundo ella animaba como un nacional más, ya no había uñas para comer, el nerviosismo se apoderaba, ya ahí se sentía como una colombiana más, hasta cuando llegó el júbilo. Los goles de Teo, y de Falcao, estalla el estadio en alegría y disfrutaba, saltaba y ahí se bautizó en alegría como colombiana Elisabeth Escobar Navarro. Esta rubia española lleva un año en Barranquilla. Es  azafata de vuelo, actualmente, estudiante de inglés, ha trabajado  como administradora de tienda de ropa y estudiante de diseño sueña con  llegar a trabajar de azafata y tener su propio negocio de ropa (gran firma)

Vivencia del partido: “expectante, muy entusiasmada con el festejo, sufrimiento cuando perdía, alegre cuando empezaron los goles, y satisfecha por obtener el cupo al Mundial 2014”, y guarda silencios, para enseguida soltar un grito que le salía de las entrañas “¡Que viva Colombia, carajo!”.

]]>

Noticias relacionadas
ActualidadCrónicasDeportes

El Cole: la voz de la gradería que llegó a la gran publicidad

ActualidadCrónicasEducación

Wilman Quiroz Díaz: el filósofo que nació entre la incredulidad y la esperanza

Carnaval de BarranquillaEntretenimientoLocalesMundoNacionales

Barranquilla reunirá al mundo en torno a la memoria, el patrimonio y la fiesta

Acción socialActualidadCrónicasEducación

Patricia Sierra: la mujer que encontró su propósito sirviendo a los más vulnerables

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *