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La época en que Barranquilla viajaba al ritmo de Radio Olímpica en la voz de Andy Pèrez

Por: Francisco Figueroa Turcios

Hubo una época en que Barranquilla despertaba, trabajaba y regresaba a casa con un mismo sonido.

En los buses urbanos, en las tiendas de los barrios, en los mercados, en las oficinas y en miles de hogares, Radio Olímpica era la banda sonora de la capital del Atlántico. En la década de los setenta y al principio de los ochenta, bastaba subir a cualquier bus para descubrir quién gobernaba el dial. Los conductores llevaban el radio encendido en Olímpica.

No solo sonaban los éxitos del momento; también estaba la ilusión de escuchar el propio nombre en los reportes de sintonía, una estrategia que estableció Luis Altamiranda, director de radio Olímpica donde convirtió a los oyentes y conductores de buses en protagonistas y fortaleció un vínculo emocional con la emisora.

Andy Pèrez, brilló con luz propia…

Aquella constelación de voces tenía figuras inolvidables: Tito «Sensación» Mejía, Humberto Ferrer, Ralphy Polo, Lucho Arias, Edgar ElCaballo Castillo y un locutor que sobresalía precisamente por lo contrario a lo que muchos imaginaban. Andy Pérez no imponía su presencia con una voz estruendosa. Su mayor fortaleza era la suavidad. Hablaba con un tono sereno, de bajos decibeles, armonioso y cercano, capaz de acompañar al oyente sin invadirlo. Era una voz que inspiraba confianza.

Mientras otros conquistaban con energía, Andy Pérez conquistaba con calidez. Comprendió que la radio no consistía únicamente en hablar frente a un micrófono, sino en establecer una conversación íntima con miles de personas que, aunque nunca lo vieran, sentían que viajaban cada día junto a él.

Con el paso de los años demostró otra virtud menos visible, pero igual de importante: el liderazgo. Aprendió cada rincón del funcionamiento de Radio Olímpica, conoció a sus locutores, entendió a los oyentes y ayudó a consolidar un estilo que convirtió a la emisora en líder absoluta de audiencia en Barranquilla y buena parte de la región Caribe.

No solo los conductores de buses hacían de Radio Olímpica la banda sonora de sus recorridos, ni eran únicamente los oyentes quienes permanecían fieles a su programación. La emisora también se convirtió en el puente invisible que unía a cientos de trabajadores del Terminal Marítimo de Barranquilla con su jornada laboral.

Cada hora, en medio de la música que dominaba la sintonía de la ciudad, irrumpía una voz que todos reconocían. Era la inconfundible presentación de Mike Char: «Personal para el Terminal…». Después de aquella cortinilla, el locutor de turno, entre ellos Andy Pèrez, asumía el protagonismo con la solemnidad de quien anunciaba un llamado impostergable.

¡Atención… atención! El Terminal cita a tres capataces: 034, 450 y 331; cinco wincheros del 5 al 10; dos estibadores: 22 y 36…

En ese instante, la salsa dejaba de ser solamente música para convertirse en una herramienta de trabajo. En los muelles, en las cafeterías del puerto, en los talleres, en los barrios cercanos y hasta en los buses que recorrían Barranquilla, muchos aguzaban el oído esperando escuchar su número. Bastaban unos segundos al aire para saber si había llegado el momento de dirigirse al puerto.

Así, Radio Olímpica trascendió su condición de emisora líder. Fue también una oficina de información al servicio de la ciudad, un reloj laboral y un vínculo cotidiano entre el Terminal Marítimo y quienes encontraban en cada turno el sustento de sus familias. Mientras la salsa seguía marcando el ritmo de Barranquilla, aquellas convocatorias recordaban que la radio también podía mover el trabajo, el puerto y la vida misma.

Foto: Cocha Molina, Lucho Arias, Diomedes Dìaz, Andy Pèrez y El Caballo Castillo

Esa capacidad fue observada por Mike Char, quien entendió que las empresas no solo necesitan grandes voces, sino también grandes conductores de equipos. Cuando Luis Altamiranda llegó a su jubilación, la responsabilidad de dirigir Radio Olímpica recayó en Andy Pérez.

No fue un ascenso producto del azar. Fue el reconocimiento a una trayectoria construida con disciplina, conocimiento del medio y una autoridad que no nacía del volumen de la voz, sino del respeto que inspiraba entre quienes trabajaban a su lado.

Así, el hombre de voz pausada terminó guiando a la emisora que durante décadas marcó el ritmo de Barranquilla. Su historia demuestra que el liderazgo no siempre habla más fuerte. En ocasiones, las voces que dejan la huella más profunda son aquellas que nunca necesitaron levantar el tono para hacerse escuchar.

Los Veteranos de la Salsa

En 1981, cuando la salsa vivía una época de esplendor y las emisoras competían por conquistar a los melómanos, Andy Pérez decidió dejar un testimonio sonoro de su inmenso conocimiento musical. Para el sello Discomoda grabó una recopilación que con el tiempo se convertiría en una pieza de colección: «Los Veteranos de la Salsa».

No fue una selección improvisada de Andy Pérez. Detrás de cada canción estaba el oído de un hombre que conocía la historia de cada orquesta, de cada cantante y de cada arreglo. Andy entendía que la salsa era mucho más que un ritmo para bailar: era la memoria de los barrios, la voz de los inmigrantes caribeños y la banda sonora de varias generaciones.

El lado A reunía verdaderas joyas del género: «Cumban Pa’l Monte», de Nelson y Sus Estrellas; «Mi Jaragual», de Ismael Rivera y Sus Cachimbos; «Bronx Pachanga», de Charlie Palmieri; «Me Voy Pa’ Las Villas», de Tito Rodríguez con el Sexteto La Playa; y «Hot Pants (Chanchullo)», de Gilberto Cruz.

Al darle vuelta al disco aparecía otro desfile de clásicos inolvidables: «Pete’s Boogaloo», de Pete Rodríguez y su Orquesta; «Traigo de Todo», de Ricardo Ray y Bobby Cruz; «Aprieta el Tumbao», de Nelson y Sus Estrellas; «Yo Soy del Campo», de Ismael Rivera con Cortijo y su Combo; y el inmortal «Lluvia con Nieve», de Mon Rivera y su Orquesta.

Aquella producción de Andy no solo puso en un mismo álbum a gigantes de la salsa y el boogaloo. También confirmó el prestigio que Andy Pérez había alcanzado como una autoridad musical. Su nombre era garantía de buen gusto, de investigación y de respeto por los grandes maestros del género.

Con el paso de los años, «Los Veteranos de la Salsa» trascendió su condición de disco recopilatorio para convertirse en una fotografía sonora de una época. Mientras el acetato giraba sobre el tornamesa, también giraban los recuerdos de miles de bailadores que encontraban en cada surco una historia, un amor, una fiesta o un barrio.

Andy Pérez había logrado lo que pocos programadores podían hacer: transformar una selección de canciones en un patrimonio sentimental para los amantes de la salsa. Andy falleció a las 7:00 de la noche, de este viernes 24 de julio 2026, en la Clínica Iberoamérica de Barranquilla. Una flor en su tumba.

Sobre el autor

Comunicador y Periodista. Editor deportivo de Lachachara.co, tiene experiencia en radio, prensa y televisión. Se ha desempeñado en medios como Diario del Caribe, Satel TV (Telecaribe), RCN, Caracol radio, Emisora Atlántico, Revista Junior. Fue Director deportivo de la Escuela de fútbol Pibe Valderrama y dirigió la estrategia de mercadeo y deportes de Coolechera. Para contactarlo: Email: figueroaturcios@yahoo.es
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