El sicólogo y profesor Jorge Arango nos comparte su visión sobre el tema, a partir de unas declaraciones del empresario y dirigente Samuel Azout.
Por Jorge Arango
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Jorge Arango, profesor, sicólogo, Máster en Dirección de Proyectos.[/caption]
Hace unos días le leí por redes sociales al empresario barranquillero Samuel Azout la frase “No es lo mismo Enseñar que Educar”. La verdad no tengo ni la más remota idea en qué contexto Samuel lo dijo, pero me puso a reflexionar al respecto y por consiguiente me motivé a escribir sobre el tema.
La primera tarea a la que me di fue la de lograr establecer la clara diferencia entre una y otra, y de allí el título escogido justo en forma de pregunta.
¿Qué es Enseñar? La Palabra enseñar proviene del latín insignare, compuesto de in (en) ysignare (señalar hacia), lo que implica brindar una orientación sobre qué camino seguir. Puede aplicarse al acto que realizar un maestro, padres, y madres.
¿Qué es Educar? La palabra educar lleva la raíz de la palabra latina ducere (educare >> educere). Ducere viene de una raíz indoeuropea *deuk – que significa guiar. Con lo que educar sería «guiar o conducir» en el conocimiento. Idéntico significado tiene la palabra griega «pedagogo», paidos (niño) y agogós (que conduce).
En principio vemos que podría haber muchas similitudes entre ambos conceptos, pero es justamente cuando logramos establecer las diferencias donde vemos la verdadera grandeza e importancia de ambos. En palabras sencillas y castizas, se podría decir que enseñamos un oficio, enseñamos cómo hacer una determinada actividad o tarea, mientras que educamos para la vida, para ser mejores personas, mejores seres humanos, para ser los mejores en ese oficio o tarea que nos han enseñado, en fin educamos para tener un mejor mundo donde vivir.
Vivimos en una sociedad altamente consumista, una sociedad donde prima más lo que se enseña que lo que se educa, pues el inmediatismo al que nos hemos acostumbrado da como resultado que siempre estemos compitiendo unos con otros, sin importarnos el bienestar ajeno. A muchos les enseñaron a conducir un vehículo, a pocos los educaron para conducir un vehículo, ¿dónde radica la diferencia? La enseñanza de conducir un vehículo está en aprender a andarlo, meter los cambios, conocer el motor, conocer las normas de tránsito. Se hace un test en el que se certifica que usted ha aprendido una nueva habilidad y, en teoría, está habilitado para desarrollarla en sociedad. Sin embargo muchas veces hace falta la educación en aprender a manejar un vehículo. No solo basta con saber las señales de tránsito, es importante y vital respetarlas. Estoy 100% seguro que quienes adelantan una doble línea amarilla saben que no se puede hacer, pero deliberadamente y a modo de dolo hacen la acción; eso es muestra de la falta en la educación del proceso de conducción. Igual cuando se sobrepasa un semáforo en rojo, o se adelanta por la derecha, o cuando no se tiene en cuenta el peatón.
Esto mismo lo podemos extrapolar a cualquier otra actividad que realicemos. Todas pueden ser tanto enseñadas como educadas, o mejor dicho, todo proceso de educar lleva implícito el de enseñar, pero no todo proceso de enseñar lleva implícito el de educar.
¿Queremos una sociedad mejor? Preocupémonos verdaderamente por educar a las personas, ya no solo basta con pensar en los niños. Los jóvenes y adultos también son susceptibles de entrar en procesos educativos. Sin embargo, lo más importante de todo proceso de educación es el empeño que cada individuo le ponga al aprender un nuevo oficio. En este sentido se puede obligar a alguien a que aprenda algo enseñado, de hecho es lo típico que ocurre en nuestro paupérrimo sistema educativo Colombiano, donde se enseña ciencias, español e incluso inglés a las malas, generando que el estudiante sea un ente pasivo en estos procesos de aprendizaje. Esto trae como resultado que a los pocos años, o incluso meses después de haber recibido dicha enseñanza, esta sea olvidada por los individuos, y peor, la gente por lo general tiene recuerdos negativos de estos procesos de aprendizaje.
Mientras que cuando las mismas áreas son sometidas a verdaderos procesos educativos, tenemos como resultado mayor número de estudiantes manejando conceptos avanzados de matemáticas, un adecuado manejo del lenguaje nativo e incluso un excelente manejo y uso de lenguas extranjeras, que para el caso de nuestro contexto, es el manejo de inglés.
Sobre este último quiero dar un ejemplo particular, por el que estoy seguro mi esposa me halará las orejas por hacerlo público, pero bueno, la vida también es de correr riesgos y asumirlos. Mi bella esposa, ella misma lo reconoce, que su experiencia en el aprendizaje del inglés no fue el más pedagógico. A ella le enseñaron inglés en el colegio, sin embargo es importante mencionar que su profesora de inglés era una indígena Wayuu, literalmente. Cuenta mi esposa que los dos o tres años que dio clases en dicho colegio con la misma profesora, siempre fue el mismo tema, y nunca superaron el ‘verbo To Be’. En principio uno podría pensar que entonces mi esposa es la mejor y la más preparada, al menos, en el Verbo To Be del inglés, pero no, como todo proceso de aprendizaje de nuestro sistema educativo, este incluso fue olvidado, pese a haberlo ‘estudiado’ por dos o tres años. Mi conclusión al respecto cuando escuché por primera vez su historia/experiencia fue: “El colegio donde ella estudió habrá puesto algún aviso en diferentes lugares, algo así como “Se necesita profesora Bilingüe para dar clases”. La susodicha profesora, se presentó al colegio y dijo “Oh que bien, yo sé español y sé Wayuunaiki, aplico como persona Bilingüe”, y la contrataron. He de resaltar que mi esposa sabe más de Wayuunaiki que de inglés, ¿enseñanza o educación? Se los dejo a su reflexión, como también quiero que cada uno reflexione cómo vive su vida. Las cosas que ya nos enseñaron aún las podemos llevar a niveles de educación. Reflexionemos y cambiemos lo que tengamos que cambiar, seamos unos excelentes conductores, no solo de vehículos automotores, sino de nuestras vidas, y así con seguridad tendremos una mejor sociedad.
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