El evento reunió a surfistas y pioneros del Atlántico en un encuentro marcado por las olas perfectas, la memoria colectiva y la reactivación cultural del surf en las playas de Pradomar, en el Caribe colombiano.
Por: Mario Germán Cobo @elpalosurftrips
El mar tiene una memoria que no perdona, pero también tiene esa vaina bacana de darte una segunda oportunidad cuando más la necesitas. Hace tres años, intenté montar un evento y la cosa terminó en un «arroz con mango»: deudas, líos y un sinsabor que casi me saca del agua. Fue un fracaso de esos que te ponen a pensar si uno debe seguir en esta causa. Pero el surf, al igual que la vida, te enseña que después de un buen revolcón, lo que toca es sacudirse el agua de las orejas y volver al line-up con toda.
El Kilymandiaro Surf Legacy Contest no fue un simple campeonato; fue mi reto personal, mi desquite y la prueba reina de que estoy en una transformación total.
La idea empezó suave, pensando que si acaso llegaban 10 ó 15 garullas a competir, nos dábamos por bien servidos. ¡Pero qué va! El Caribe nos sorprendió y la convocatoria se desbordó: 30 surfistas se aparecieron en la playa con unas ganas de «darse zapato» entre ellos, que ni me la creía. Lo que era para un sábado, se nos creció a dos días de pura adrenalina, porque con tanta gente compitiendo nos tocó meterle un día más para sacar adelante las semis y las finales como debe ser.
Y ni hablemos de la naturaleza, que se portó pupy. En todo el tiempo que llevo surfeando aquí en mi patio, pocas veces he visto esas olas quebrando con tanta perfección frente a Pradomar.



Olas de regalo
Los dos días del evento fueron un regalo: olas largas con paredes sólidas y con una fuerza increíble. Parecía que el mar sabía que estábamos haciendo algo sagrado y nos soltó sus mejores olas.
Pero lo más bonito de todo este cuento no fueron solo las maniobras, sino la integración cultural tan especial que se armó. Ver a la gente feliz, mamando gallo en la arena y celebrando cada ola como si fuera propia, eso no tiene precio. El momento que nos puso el corazón a mil, y hasta lloré, confieso, fue el homenaje a Yoyi, Starky, Luifer y Sebastián. Cuando entramos al agua con las flores al cuello y armamos ese círculo, hablando de lo que cada uno significó para nosotros, se sintió una sanación colectiva de esas que te dejan el alma limpia.
Para rematar, tuvimos a los propios «capos»: Juancho y Lucho Álvarez, los pioneros del surf aquí en el Atlántico. Ver a esos señores con la camiseta puesta, metidos en el cuento y soltando historias de surf, fue lo que terminó de darle la categoría al evento. Verlos tan emocionados nos recordó que el legado está más vivo que nunca y que Puerto Colombia es donde todo comenzó.
Este éxito rotundo me confirma que el universo conspira a favor cuando las cosas se hacen con el corazón. Hoy la marca ELPALOSURFTRIPS @elpalosurftrips no solo realiza experiencias de turismo o transporta a turistas; hoy por hoy buscamos crear con la comunidad un movimiento que honra el pasado, pero que construye un futuro sólido para el surf colombiano, creando un nuevo escenario en la reactivación del surf cultural en el departamento del Atlántico y uniendo a las nuevas generaciones con los fundadores que nos abrieron el camino.
El KILYMANDIARO Surf Legacy llegó para quedarse, porque después de la calma siempre viene el swell perfecto y aquí estamos listos para surfearlo. Viene más surf por ahí, estén atentos. Los veo en el agua, GARULLONES.














