Al universo fílmico de Pedro Almodóvar entra una Julieta inspirada en textos de la ganadora del premio Nobel 2013, Alice Ann Munro.
Por Sergio Sarmiento Támara
La película veinte de este director español no llegará a hacer parte de la lista de sus obras maestras, como Todo sobre mi madre o Tacones lejanos, más no deja de lado su cautivador estilo naturalista para representar una realidad marginal de unos personajes que mantienen al espectador en vilo de la trama.
Es quizás esto lo que salva a esta película, el casting hace sacar a flote un melodrama frío que no se apropia a fondo de los conflictos de sus protagonistas. La temática del dolor entra en Julieta en un ritmo que no se aleja de los paisajes literarios de Alice Munro en sus relatos <silencio> <Destino> y <Pronto>, dejándolos expuestos a gusto del destino y que nos generan un dejo de empatía con Julieta y su hija. La titánica misión de las actrices Emma Suárez y Adriana Ugarte al interpretar el mismo papel, hace que el manejo de los cambios de tiempo no deje desubicado a ningún espectador, el mismo plan ocurre con los demás personajes que van creciendo en la historia.
La fotografía y manejo de imágenes son de lo que uno espera con gusto de este director, un truco muy bien jugado para hacer más cercana a él, y a sus seguidores esta película, que en sus relatos originales transcurren en tierras canadienses, mudándolas a la zonas peninsulares de España. Aquí quizás se encuentra un poco el divorcio del relato con la película, pues al ubicar la trama en puntos geográficos diferentes, las temáticas de soledad, culpa, olvido, silencio, dolor no llegan a sentirse a flor de piel. La melancolía de una española en las costas de Galicia deber ser diferente a la de una canadiense en Vancouver, digo yo. Este pequeño dato sí deja mella en la película, que si bien culmina resolviendo los cabos sueltos en sus 95 minutos, no logra entrar en el calor frenético que podría tener la historia de una madre e hija que se alejan por una cadena de sucesos que las ahogan en silencio y hacen que el dolor se vaya anidando en sus destinos y que un reencuentro no vendrá pronto.
Julieta nos trae unas bellas interpretaciones en paisajes e imágenes que acompasan el ritmo, casi como si fuera un audiolibro de Alice Munro, pero en otras tierras y con el tono del director de Hable con ella. ¿Que si vale la pena verla? Pues claro, es una película de Pedro Almodóvar, ni más faltaba.












