Así que el hijo mayor de Luis Carlos no está inventando la rueda ni proponiendo algo revolucionario. La marihuana se usa desde el comienzo de los tiempos.
Por Chachareros
Esta vez el Procurador Alejandro Ordóñez no podrá salir dando alaridos porque quienes se fuman un cacho de marihuana pertenecen a las sectas satánicas.

Desde los tiempos de Matusalén las mentes más despiertas usaron la yerba como alucinógeno o como planta medicinal, lo mismo que la siguaraya en Cuba.
Si lo hacen, con toda razón lo tildarían de orate, porque la yerba ya es de uso común y público en medio mundo, y él, que es un lector consumado, sabe que esas plantas que transportaban a los sabios de la tribu, a los pastores y jefes de algunas iglesias al más allá para que se comunicaran con espíritus y almas que andaban por el espacio sideral en busca de interlocutores válidos, eran las que miles de años después prohibieron los imperios paranoicos.
Un debate más viejo que Matusalén
Ahora en Colombia, por enésima vez, se aborda un debate, tan viejo, como el propio Congreso.
La Comisión Primera del Senado inició este martes la discusión, en primer debate, del proyecto de Ley por medio del cual se permitiría el uso medicinal de la marihuana en el país. Vargas Vila y Porfirio Barba Jacob están que brincan de alegría en sus respectivas tumbas.
Esta iniciativa del senador liberal Juan Manuel Galán cuenta con el respaldo del Gobierno Nacional que ha reiterado su apoyo al proyecto a través del ministro de Salud, Alejandro Gaviria.

Juan Manuel Galán, promotor del debate para legalizar la dosis mínima y el uso medicinal de la marihuana.
En su intervención Galán afirmó que el proyecto es «un paso histórico para salir del falso dilema del prohibicionismo».
«No estamos haciendo nada revolucionario o distinto a los que ha venido dándose en el mundo. Pero en Colombia hay un vacío legal», dijo.
A pesar del apoyo del Gobierno, en la Comisión Primera no hay consenso, pues hasta el momento se han escuchado voces a favor y en contra de la iniciativa.
De acuerdo con la ponencia también se permitiría despenalizar el cultivo individual del cannabis, eliminando las sanciones del artículo 375 de la Ley 599 de 2000.
Sobre el particular es bueno recordarle a quien –o quienes- se opongan a esta iniciativa, que en el pasado hubo un ilustre Senador, cuyo nombre es mejor tenerlo en reserva, que no solo la consumía, sino que tenía en el patio de su mansión un hermoso jardín de la cannabis de diversas variedades, desde la más suave, hasta la más fuerte.
También vale la pena recordarles a los congresistas cavernarios que se opongan al proyecto, que desde la época de Moisés y Noe, la marihuana hacia parte esencial de sus enseres de mochila, no para fumarla o inhalarla, sino para usarla como medicina de uso externo restregada en sitios afectados por un dolor, inflamación o golpe.
En la actualidad miles de ancianos la utilizan para combatir dolores artríticos.
Y como argumento contundente, los Congresistas opositores deben leer un poco más sobre la historia de las drogas sintéticas como el LSD que fabricaba un laboratorio de fachada del FBI y la CIA llamado MK. También fabricaba otras pepas de menor fortaleza que el fatídico y dañino LSD, con el fin de robotizar a la juventud norteamericana y alejarla de los movimientos por los derechos sociales que se estaban llevando a cabo en distintos puntos del mundo.
Después extrañamente el laboratorio MK fue a parar a manos de un grupo comercial y comenzó a fabricar en serie productos genéricos como el diazepan, el valium y otros fármacos sicodependientes.
Científicos de los Laboratorios de Alemania, Inglaterra y Estados Unidos que trabajan para los organismos de seguridad nacional de esos tres países han determinado que proporcionar el uso de un narcótico natural es mucho menos dañino que la coca y las pepas científicas. Los gastos de salud para atender a la población viciosa enferma serían menores en un 45% y por eso en numerosos Estados, entre ellos Holanda y otros de la Unión Europea, han despenalizado en cultivo, porte y consumo de dosis reguladas de yerba.
Antes, cuando no existían los productos desechables en la producción y refinamiento de la coca (el basuco y otras porquerías), no había tanta juventud perdida en el vicio, ni tantos atracadores, criminales, asaltantes, sicarios, que matan y asaltan para conseguir cualquier cosa para cambiar por el estiércol de la coca. Antes no sucedía eso. Y quienes se están enriqueciendo y multiplicando en todas las ciudades del país son las bandas criminales o bacrim. Por culpa del estiércol de la coca, el basuco. Antes sólo había la Santa Marta Gold y no pasaba nada. No había matones ni tantas bacrim, ni ollas de alucinógenos en cada esquina, especialmente en los sectores vulnerables.
Un toxicólogo dice que sí hace daño
Según un experto en el tema de la marihuana, Fernando Cabarcas Castellanos, “en aquellos países donde está legalizada, ha dado resultados favorables en ciertas patologías como las mialgias o dolores musculares, los procesos cancerosos en proceso de quimioterapia, la elevada presión intraocular (glaucoma) y la esclerosis múltiple, entre otros. Últimamente se está investigando su uso como anticanceroso, antiepiléptico y contra la colitis ulcerosa.
“Los cannabinoles THC y CBD. La marihuana es una hierba natural que contiene más de 400 principios activos que llegan a los pulmones al inhalar el humo del tabaco. Entre las sustancias químicas que van en ese humo, están los famosos cannabinoles (o cannabinoides) que son los principios activos que tienen propiedad psicoactiva; actúan a nivel del sistema nervioso central y lo alteran. Entre los cannabinoles, que son más de 60, hay uno que es el responsable de la acción en el sistema nervioso central: el famoso THC o Tetrahidrocannabinol, específicamente el 9 Delta-Tetrahidrocannabinol, que es el principio activo con mayor capacidad psicoactiva. Pero de igual manera existe el Cannabidiol (CBD), que es el que tiene mayor aplicación en medicina. Con la técnica y el avance de la ciencia farmacéutica se pueden elaborar medicamentos a base de marihuana, sacando el THC y dejando el principio con efecto medicinal. Hace poco se hizo un estudio experimental según el cual el THC tiene capacidad anticancerosa; es decir, destruye la célula maligna. Hay mucha expectativa sobre esto.
“El demonio del adicto. El uso repetido de la marihuana produce tolerancia, que a su vez genera dependencia, y la dependencia genera el síndrome de abstinencia, que es el demonio del adicto a las drogas de abuso. Se trata de un conjunto de síntomas desagradables que se producen cuando deja de consumir, el cual se caracteriza por un estado ansioso, intranquilo, agresivo, de insomnio, todo lo cual, si sigue progresando, puede llevar a la persona a un estado paranoide, esquizofrénico, de locura. Y como el adicto no quiere pasar por esto, por consiguiente tiene que seguir bajo los efectos de la droga.
“Sí es dañina. Desde el punto de vista farmacológico, la adicción se genera porque en el cerebro tenemos unos receptores –los CB1 y los CB2-. Cuano se consume marihuana, los cannabinoles que están en ella se dirigen a esos receptores, se hace la unión entre ellos y se produce el efecto a nivel del sistema nervioso central. Estos efectos se reflejan en la alteración del comportamiento y la conducta. La marihuana es adictiva, incluso cuando es de uso medicinal si no se hace racionalmente, bajo vigilancia médica, porque si se suelta al paciente cae en la dependencia. Y no es solo eso. Desde lo toxicológico, la marihuana causa cáncer de boca, lengua, mandíbula y próstata; además, impotencia, malformación y baja movilidad de espermatozoides. Se tiene la mala concepción de que la marihuana no hace daño y claro que sí lo hace cuando se utiliza de manera irracional, con fines recreativos”.











