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«¡Han vuelto!»

Por Jorge Guebely

Retornan las extremas derechas en el mundo, lo anunciaron los holandeses en 1982. “¡Han vuelto!”, gritaban sus pancartas denunciando el ingreso del ultraderechista Hans Janmaat al parlamento. 

Vuelven hoy y se apoderan de muchos gobiernos: Meloni en Italia, Organ en Hungría, Netanyahu en Israel… Brillan sus personajes: Trump y De Santis en Estados Unidos, Le Pen y Abascal en Europa… Crecen sus toldas políticas: Vox en España, Ley y Justicia en Polonia…

Como el mítico ave fénix, renacen de los escombros, de la derrota infringida durante la segunda guerra mundial. Fueron derrotados, pero jamás desaparecidos. Hoy flotan de nuevo los espíritus de Hitler y Mussolini sobre la tierra. Retornan con diferentes nombres: “La Nueva extrema derecha”, “La cuarta ola de la nueva extrema derecha” o simplemente, “Nueva Extrema Derecha 2.0” por sus vínculos con la tecnología. Promueven hoy el neofascismo y neonazismo con envergadura mundial.

Ondean sus tradicionales banderas: hipocresía e inmoralidad, nacionalismo y racismo, xenofobia y homofobia, elitismo y aristocratismo, machismo y autoritarismo… Aún efectúan elecciones, pero fraudulentas: Duterte en Filipinas, Modi en Índia, Erdogán en Turquía, Putín en Rusia… Falacias democráticas mientras consolidan el fascismo, libertad oficial para cometer todas las infamias.

También tenemos extrema derecha en Colombia, presente tutelarmente desde los tiempos de la independencia, enquistada en la consciencia nacional. Nunca ha vuelto porque nunca se ha ido. El país entero les pertenece, ni siquiera aceptan el actual gobierno liberal. Prefieren las calles para manifestar su nostalgia de gobierno, no de poder. El poder les pertenece gracias a una élite económica excesivamente extremista.

Hoy marchan y seguirán marchando mensualmente, quincenalmente. Como en Bolivia, en el futuro marcharán con la esvástica al frente para madurar el fracaso del gobierno Petro. Todas las culpas recaerán sobre él: del dólar si se valoriza, de los capitales nacionales si se fugan, de la deuda externa si se encarece… Lo censurarán de populista por elaborar el Plan de Desarrollo desde las regiones, por ceder a los campesinos la tierra de los narcos, por exigir justa tributación a los ricos. Lo fustigarán hasta triturarlo, hasta construir su fracaso, fin último de las protestas. Nada más exitoso para la extrema derecha colombiana que el fracaso de un gobierno liberal.

En las calles, urdirán ruidosos escándalos para amainar la podredumbre del actual Estado colombiano. Maloliente cadáver insepulto desde hace 200 años; construido por ellos con miserias, infamias, guerras, desigualdades, corrupción y falso positivos. Como los gusanos, sólo en la podredumbre tienen existencia. Nuevamente Lenin tenía razón: “El fascismo no es más que capitalismo en descomposición”.

jguebelyo@gmail.com

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