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En libertad Paulina Ceballos, hija del rector-fundador de Uniautónoma

Aunque sigue vinculada en la investigación podrá defenderse en libertad.  La inaudita acusación salió, según su defensor, de “tres transfugas sicarios del paramilitarismo que tienen un cartel de testigos falsos. De sapos. 

Chachareros con el generoso apoyo de El Tiempo, Semana y  columna cortesía de Salud Hernandéz-Mora

 Lo que en la mayoría de las esquinas barranquilleras se consideraba como un caso insólito, infame e injusto, todos aquellos que estaban con la tesis de la infamia, acertaron. Un juez concedió libertad a la barranquillera María Paulina Ceballos, señalada por un grupo de paramilitares de haber pagado por el crimen de su esposo, el ganadero Fernando Cepeda, en agosto del 2003.

Si de verdad el Presidente Santos y el Congreso de la República quieren pasar a la historia de este país, lo primera que tienen que lograr es el proyecto de separación d epoderes y de limpieza total de la inmensa corrupción que hay en la fiscalía, en los juzgados, en fin, en todas las instancias del poder judicial. Es triste decirlo, y sabemos que hay abundantes excepciones de funcionarios honorables y pulcros. Pero la yoría son unas ratas iguales a las que ellos reciben dizque para hacer justicia. Pobre país.

Silvita

Silvia Gette sigue detenida en cárcel de Bogotá.

«¡Estoy aterrada! Es la segunda vez en mi vida que la Fiscalía es usada para que Silvia Gette monte un proceso en mi contra. Está haciendo lo mismo que hace 19 años hizo con Fernando y conmigo», dijo a este diario Ceballos, quien fue capturada el pasado 28 de septiembre en Barranquilla.

Abelardo de la Espriella, defensor de Ceballos, señaló al conocer la captura que la investigación ha sido manipulada y que funcionarios que la han tenido en sus manos trabajaron con un ‘asesor’ de Gette. “Los nuevos testigos salieron de la nada. ¿Por qué antes no habían dicho algo?”, preguntó De la Espriella. (Lea también: Tres ‘paras’ enredaron el caso contra Silvia Gette).

Ceballos Pardo, ama de casa, es madre de tres hijos: Juan David, de 32 años, ingeniero de sistemas, y Jorge Mario, de 31, quien estudió relaciones internacionales, ambos frutos de su primer matrimonio en 1980 con Gustavo Duarte. María Fernanda Cepeda Ceballos, de 18 años, es la hija que tuvo con el desaparecido Fernando Cepeda.

Por su parte, Silvia Gette permanece detenida, sindicada de tentativa de soborno, luego de que uno de sus abogados fuera detenido cuando, presuntamente, le ofrecía dinero a alias ‘don Antonio’.

Un botón más de muestra de las fallas judiciales

 Hay cosas que solo ocurren en Barranquilla, y lo raro de esas historias únicas de La Arenosa, es que a veces los muertos siguen protagonizándolas. Ese es el caso del arquitecto Fernando Cepeda Vargas, asesinado el 23 de agosto de 2003, quien aún hoy sigue sin dejar vivir en paz a sus victimarios.

Se sabe que a Cepeda lo asesinaron los paramilitares, pero las versiones de quién ordenó el crimen son cada vez más contradictorias. Tanto, que hasta el lunes 29 de septiembre todo indicaba que la hoy exrectora de la Universidad Autónoma, Silvia Gette Ponce, había dado la orden para quedarse con el poder de este centro de educación. Esa era la versión entregada por Édgar Ignacio Fierro, alias don Antonio, exjefe paramilitar del frente que operó en el Atlántico, quien había dicho ante un fiscal de Justicia y Paz que la señora Gette había ofrecido 150 millones de pesos para cometer el asesinato.

Este testimonio y las investigaciones ayudaron para que Gette terminara en la cárcel y empezara a responder, no solo por este crimen, sino por otros supuestos delitos que van desde enriquecimiento ilícito, estafa, abuso de confianza, hasta la probable compra de testigos.

Como se sabe, Cepeda era el esposo de María Paulina Ceballos, hija de Mario Ceballos, fundador y rector durante 25 años de la universidad, casado en 1986 con Silvia Gette y fallecido en 2003. Mucho se dijo que la muerte de Cepeda estaba relacionada con el control de la universidad, ya que era el elegido para suceder a su suegro en ella. Por eso, todas las miradas por su muerte se centraron en Gette, de quien se decía que se había unido con el anciano para heredar su fortuna, incluida la universidad.

Más de diez años tuvieron que pasar para que María Paulina lograra que autoridades llevaran a juicio a su madrastra. Y cuando todo apuntaba a su favor, las autoridades la detuvieron la semana pasada para que respondiera por la muerte de su esposo. ¿Qué es lo que hay detrás de esta confusa historia, digna de una telenovela brasileña?

La guerra entre las dos mujeres empezó en 1990 cuando María Paulina y su esposo cuestionaron la idoneidad de la señora Gette para involucrarse en los asuntos de la universidad. Mientras María Paulina y varios funcionarios intentaron demostrar las maniobras fraudulentas de su madrasta para explotar al claustro, esta decidió denunciar a María Paulina, a Cepeda y al vicerrector, Antonio Vallejo, por montar en su contra un proceso supuestamente lleno de falsedades. El caso, trasladado a Medellín, fue resuelto en 2000 a favor de los esposos Cepeda, Ceballos y el vicerrector. Lo fue, entre otros motivos, porque el propio defensor de la señora Gette, Jhon Jairo Ramírez, dijo a la Fiscalía que su cliente había sobornado con recursos de la universidad a jueces, fiscales e investigadores para que actuaran a su favor.

Por las acusaciones de Ramírez, la Fiscalía abrió una investigación contra Gette y tres funcionarios de la universidad, quienes fueron detenidos. En agosto de 2002 Ramírez fue acribillado en las calles de Barranquilla y el rector Ceballos, molesto con su hija, la excluyó del testamento. A partir de ese momento Silvia Guette armó un imperio que consolidó cuando su marido murió y ella se apoderó de la rectoría.

La señora Gette fue capturada un día después de haber terminado el carnaval de 2013 porque su abogado, Arcadio Martínez Pumarejo, habría intentado sobornar al paramilitar alias don Antonio para que se retractara y dijera que ella no había mandado a matar a Cepeda Vargas. En este punto también hay versiones que indican que don Antonio le habría puesto una trampa al abogado Martínez Pumarejo para grabarlo y que Gette estuvo siempre bajo extorsión del exjefe paramilitar, excluido de Justicia y Paz por no decir toda la verdad.

Un despreciable giro dramático

La hijastra de Gette, María Paulina Ceballos, fue capturada el pasado lunes 29 de septiembre, con base en la versión del exparamilitar Juan Francisco Segura Gómez, alias el Alacrán, quien afirmó en una entrevista periodística que alias Pedro de las Aguas mandó a matar a Cepeda porque tenía amoríos con ella.

Alias el Alacrán dijo entonces que a finales de 2002, como miembro del frente José Pablo Díaz, planeó y coordinó, junto con Aguas, el asesinato del arquitecto Cepeda. Sin embargo, también afirmó que la señora Ceballos estaba pagando para que mataran a su esposo. Al final, quedó la duda de si el móvil de alias era pasional o económico. Lo que no dijo el Alacrán es que pasó por ese frente paramilitar durante ocho meses en 2002, casi un año antes del asesinato de Cepeda.

Pero otros paramilitares también se pelean la autoría de la muerte de Cepeda. Durante más de cinco años la Fiscalía instruyó un proceso sobre el paramilitarismo en el Atlántico (expediente 1890), a partir del homicidio del director del servicio de salud en Sabanalarga, ocurrido en 2002. En esa ciudad la familia de Fernando Cepeda tenía una finca. En una versión de Rafael Julio Peña, alias Chiqui, sicario y miembro de la escolta de Pedro de las Aguas, afirmó que este le había dicho que tocaba matar a Cepeda porque tenía en su finca una base del Ejército.

Ese hecho habría puesto al paramilitar contra Cepeda. Aguas pensó que era una trampa, “nos van a agarrar”, le dijo a alias Chiqui. Por eso, hicieron una reunión en Barranquilla, a la que habrían asistido Jhony Acosta Garizabalo alias 28, alias Felipe, uno de los más temibles sicarios que haya conocido Barranquilla, Aguas, Chiqui, Mantequilla y otras dos personas supuestamente de la Universidad Autónoma.

Allí, todos tomaron la decisión de asesinar a Cepeda, pero Chiqui pidió que no lo hicieran en Sabanalarga porque pertenecía a una familia muy respetada y para no calentar más la zona. Según esta versión alias el Costeño habría cometido el crimen.

Investigaciones de la Fiscalía Quinta de Derechos Humanos demuestran que la universidad tenía una cercana relación con los paramilitares en Barranquilla. El jefe de seguridad y sistemas de la Autónoma, Juan Carlos Rada Padilla, era propietario de Carnetizar, la empresa que expedía los carnés a los estudiantes. Pero a la vez también era socio de Asis Ltda, una empresa de vigilancia creada por los exjefes de seguridad de Camaguey, Coolechera y Uniapuestas, aliados de los paramilitares. A ellos también les elaboraba sus carnés.

Como si todo lo anterior fuera poco, un anónimo de un empleado de Coolechera que le llegó a la fiscal Amparo Cerón el 1 de julio de 2005, le informa que a Cepeda lo mataron alias Sisa, Calvano, y el Zorro, por orden de Teófilo Rey, socio de Asis. Por ese homicidio la rectora Gette y su hermano Guillermo habrían pagado 25 millones de pesos.

Lo cierto es que la captura de Ceballos, en vez de aclarar el panorama sobre la muerte de su exmarido y el caso Gette, lo ha convertido en todo un novelón en el que nadie parece decir la verdad y todos parecen ser los villanos de la historia.


Salud Hernández-Mora

Huele a podrido

En el caso de Gette, entrevisté a dos mujeres, a alias ‘Costeño’, y estudié a fondo el crimen. Sin ser experta, hay evidencias y reglas que no requieren a Sherlock Holmes para concluir obviedades.

SaludSupongo que el Fiscal General está ahorrando para pagar de su bolsillo la demanda multimillonaria que le caerá al Estado por la injusticia clamorosa que está cometiendo su oficina mientras él se dedica a armar revueltas judiciales y buscar la impunidad absoluta de la guerrilla. Es similar a la de Sigifredo López, pero aún más burda, más preocupante por lo que revela de ineptitud de la cúpula de la Fiscalía, de la facilidad de engañarla, de la ligereza con que actúa, de los intereses ocultos que denota.

Para la Fiscalía, hasta esta semana, Silvia Gette, exrectora de la Universidad Autónoma del Caribe, era principal sospechosa de mandar asesinar a Fernando Cepeda, esposo de su hijastra. Pero ahora detienen a la viuda de Cepeda y la acusan de ser la asesina.

La Fiscalía optó por creerle a una mano de paramilitares que cambian de versión como de camisa, y a otros testigos que brotan de la nada con versiones peliculeras que no se tragaría ni una niña de kínder.

Entrevisté a las dos mujeres y al que apretó el gatillo, alias Costeño, y estudié a fondo el crimen. Sin ser experta, hay evidencias y reglas que no requieren a Sherlock Holmes para concluir obviedades. Y una regla es que si mujeres como ellas matan, es por razones poderosas.

1. Silvia Gette llegó a Barranquilla como bailarina de un espectáculo musical para adultos. Mario Ceballos, solterón, rico, fundador y rector de la universidad citada, se enamoró perdidamente y se casaron. Él tenía una hija anterior a la que reconoció, fruto de un amor fugaz: María Paulina Ceballos.

2. María Paulina se casó con un millonario ganadero: Fernando Cepeda. Cuando conocí su finca hace un año, repleta de joyas pictóricas, adiviné que no era un empresario del campo, sino un amante del arte, un hombre exquisito que vivió en Europa y al que le gustaba rodearse de intelectuales. María Paulina, sin embrago, es ama de casa, sin inquietudes culturales.

3. Cepeda detestaba a Gette. Le parecía una mujerzuela metida a intelectual, una vulgar arribista que mancillaba el alma académica y cultural de la universidad. Hizo lo imposible por desacreditarla. La demandaba por todo, aunque ponía a su esposa a firmar. Se volvió una pesadilla para Gette y Cepeda repetía que si le pasaba algo, ella sería la culpable.

4. Lo mata ‘Costeño’ en agosto del 2003. Eran los tiempos en que las Auc hacían lo que querían en Barranquilla. Gette tenía de jefe de seguridad de la universidad a Rada, un ‘paraco’. Nada más normal en esa época que Rada ofreciera a Gette quitarle el dolor de cabeza llamado Cepeda.

5. Dos meses más tarde, en octubre, Mario Ceballos fallece y Gette ocupa su puesto. Se hace con el control absoluto de la universidad, sin estorbos. María Paulina no es nadie en el mundo intelectual y tampoco tiene carácter para seguir haciéndole la guerra.

6. Los testigos en el pasado, incluido ‘don Antonio’ (el del famoso computador), manifestaron que fue Gette la que mandó asesinar a Cepeda. Hace más de un año, ‘don Antonio’ mostró un video donde el abogado de Gette le ofrecía 249 millones por cambiar su versión. En lugar de judicializar al abogado, la Fiscalía sacó hace unos días de Justicia y Paz a ‘don Antonio’.

7. Los nuevos y algunos viejos testigos juran ahora que María Paulina se deshizo de su esposo porque era la amante de un paramilitar de quinta. Para la Fiscalía, pues, contrató a ‘Costeño’ para pasar el resto de su existencia junto a un tal ‘Aguas’. ¿Alguien se cree eso?

SOS: con esta Fiscalía peligramos todos.

Salud Hernández-Mora

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